Ideas

La época más feliz y optimista del año

Jorge Jacobs Fb/jjliber

Entramos a la recta final del año, que normalmente es una época muy bonita, con celebraciones, reuniones con familia, amigos y compañeros de trabajo. Una época donde la gente le desea el bien —bendice— a los demás en lugar de maldecirlos —incluso, a pesar del tránsito—. En fin, la época del año donde la gente generalmente está más feliz y optimista. Lo que me parece muy interesante es que en este año se ha juntado con otro tipo de optimismo, uno sobre la situación económica, y eso me parece genial.

A partir de las elecciones, el panorama, que antes la mayoría veíamos sombrío, pareció empezar a aclararse y un tímido optimismo afloró. Se veían caras más alegres, mejores previsiones de ventas, un poco más de confianza en que las cosas podían mejorar, e incluso hasta empresas empezando a hacer planes de inversión.

Por supuesto que no se necesita solamente la buena actitud —aunque es un factor muy importante—, sino se debe trabajar, y duro, para lograr que una empresa o una economía cambie su tendencia de ir hacia el despeñadero a conquistar la cumbre. Y, al parecer, eso es lo que hemos hecho muchos guatemaltecos, porque ahora ya no solo es la actitud, sino también los indicadores los que empiezan a dar muestras de un cambio en la tendencia.

Primero fue el índice mensual de la actividad económica (Imae) el que empezó a repuntar, teniendo entre junio y septiembre —todavía no ha salido el de octubre— dos meses por encima del 4 por ciento, y los otros dos muy cerca, lo que ha elevado la tendencia del Imae a 3.5 por ciento.

Luego vinieron las previsiones del Banco de Guatemala (Banguat), que, aunque para el año siempre han dicho que se esperaba un crecimiento de entre el 3.0 y el 3.8 por ciento, en realidad no muchos creían que fuese a pasar del 3.1 por ciento. Pero hace apenas una semana el presidente del Banguat se animó a afirmar —se supone que con más datos que los que tenemos el resto de los mortales— que la economía guatemalteca iba encaminada a cerrar el año con una tasa de crecimiento del 3.5 por ciento.

Y ahora, esta semana, se publicaron los datos de la Encuesta de Expectativas Económicas al Panel de Analistas Privados de noviembre, la cual también trae muy buenas noticias. La parte más importante es el índice de confianza económica (Icae), que en noviembre se ubicó en 58.16 puntos y subió respecto de octubre, cuando fue de 52.92 puntos. En ambos meses, el indicador está por encima de los 50 puntos, que es considerado como la zona de expansión; es decir que hay mejores expectativas para la economía. Desde enero de 2018 hasta septiembre, el indicador estuvo por debajo de los 50 puntos, que indica menores expectativas para la economía.

Dentro de los componentes del índice, el más impresionante es la respuesta positiva a la pregunta de si esperan que la evolución económica del país mejore durante los próximos seis meses, la que se ha incrementado constantemente, desde 11.8 por ciento en junio hasta 75 por ciento en noviembre, lo cual, para mí, es uno de los mejores indicadores de la renovada confianza que mucha gente tiene de que las cosas van a estar mejor el año entrante.

Pienso que, en parte, tiene que ver con esa sensación de que el gobierno de Giammattei, con sus luces y sombras, será un cambio positivo para el país. Él ha sabido mercadear muy bien sus acciones para atraer inversionistas al país, que considero es una de las razones detrás de esa percepción. Falta ver qué sucederá cuando tomen posesión y deban tomar decisiones, pero por lo menos hasta ahorita parece tener el viento a su favor. ¿Lo aprovechará? Espero que sí, para bien de todos.