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La increíble respuesta del sistema inmunológico

Jorge Jacobs Fb/jjliber

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Conforme más se va conociendo del covid-19, más se comprueba que lo que la ciencia ha ido descubriendo a lo largo de siglos sigue siendo válido ante un enemigo como el Sars-CoV-2. Lamentablemente, la epidemia del pánico nubló la mente de muchos, que de primas a primeras desecharon ese conocimiento. Afortunadamente, no todos se dejaron llevar por la desesperación.

Por ejemplo, varios científicos que han estado monitoreando las respuestas inmunes al covid-19 están comenzando a encontrar signos alentadores de una inmunidad fuerte y duradera. Una serie de estudios que fueron publicados en las semanas recientes indican que los anticuerpos que combaten enfermedades, así como las células inmunes llamadas células B y células T, que son capaces de reconocer el virus, parecen persistir meses después de que las infecciones se han terminado. Muchos expertos consideran que estos datos son una buena indicación de que las células de un paciente recuperado de covid-19 tendrán una buena posibilidad de defenderse del coronavirus más rápido y con más efectividad que la primera vez, si se exponen de nuevo.

La conclusión básica de estos estudios es que el sistema inmunológico humano es lo suficientemente eficaz para proteger de nuevas infecciones del Sars-CoV-2 por un largo tiempo, incluso a personas que no han tenido síntomas. Esta, por cierto, es una de las premisas básicas de cómo funciona el sistema inmunológico que muchos olvidaron por el pánico.

Como indicó Jeffrey Tucker en un artículo reciente, “hemos vivido la experiencia más extraña de locura humana en generaciones. Entre los aspectos más extraños de esto se encuentra el fracaso casi universal por parte de la gente común, e incluso de los ‘expertos’ designados (los que emplea el gobierno, en cualquier caso), de haber internalizado algo sobre los conceptos básicos de los virus. La gente empezó a creer locuras, como que un superpropagador sin síntomas podría ser la fuente del contagio y también que se puede contraer el virus al tocar casi cualquier cosa”.

Con base en la casi decena de estudios publicados recientemente, podemos también entender mejor por qué se dio el mito de los “asintomáticos”. Entre los hallazgos, los investigadores encontraron personas que han desarrollarlo tanto anticuerpos como la memoria de las células T con solo estar en contacto cercano con personas infectadas; por ejemplo, cuando un familiar se infecta.

En muchos de esos casos, las personas no se “enferman” porque su sistema inmunológico actúa de la manera como se espera que actúe cuando encuentra un nuevo enemigo: destruyéndolo. Solo que, en el proceso, “conoce” al nuevo enemigo y guarda en la memoria de las células T su identidad, para cuando lo vuelva a encontrar. Estas personas se “infectaron” del coronavirus, pero su sistema inmunológico lo neutralizó y, por tanto, no se “enfermaron”. En el proceso de neutralizarlo, generan los anticuerpos que luego son detectados por las pruebas, de donde surgió el mito de que eran “enfermos asintomáticos”, lo que, en efecto, es una contradicción de términos. No así los “presintomáticos”, que sí se enferman, pero que pueden contagiar la enfermedad un corto tiempo antes de que se presenten los síntomas visibles.

Si bien considero que con esta nueva evidencia y la paulatina reducción de la mortalidad del covid-19 cada vez será menos crítico el acceso a las vacunas, aun así su desarrollo es vital para reducir el riesgo de muerte de las personas que están en los grupos que tienen más vulnerabilidad al coronavirus. En ese sentido, es reconfortante que el desarrollo y prueba de las vacunas continúe avanzando.