Catalejo

La indignación no tiene ideología

Mario Antonio Sandoval

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Mario Antonio Sandoval

Es justificado y esperado el repudio al inédito presupuesto estatal de Q99,700 millones aprobado el miércoles como resultado de un deplorable ejemplo de traición a la patria por el peor Congreso de la historia de Guatemala. Tiene muy pocos integrantes a quienes uno abriría las puertas de su casa. Las recriminaciones a Alejandro Giammattei han provenido de todos los sectores, sin diferencias de cualquier modo de pensar y por eso es ingrato, por decir lo menos, el oportunismo de quienes con motivaciones ideológicas están tratando de apoderarse de ese rechazo, como ocurrió en las manifestaciones sabatinas del 2015 y con ello comenzó su reducción. Entonces fueron los “de izquierda” y ahora tratan de hacerlo “los de derecha”. Es la misma miopía.

Ha habido llamados para regresar a “la Plaza” y parece estar despertándose de nuevo el espíritu patriótico de los ciudadanos. Ayer fueron varios los mensajes por redes sociales enviados por personas jóvenes, nacidas a mi parecer pocos años antes del siglo pasado y en el primer lustro del presente. Eso es esperanzador porque su comunicación es a través de las redes sociales, cuando son empleadas en forma honesta y de buena fe. Los jóvenes de edades entre 18 y 25 años ya están despertando y eso debe ser motivo de profunda preocupación para los políticos actuales. Esto significa una esperanza, aunque hoy sea pequeña, de la participación de la ciudadanía para exigir sus derechos cuando los políticos inescrupulosos intenten o realicen planes a espaldas de la historia.

El vicepresidente Guillermo Castillo, señalado de comunista, se ha unido a los miles de ciudadanos opuestos a la barbaridad cometida por la mayoría de diputados de partidos de opereta de este país. Ha pedido a su compañero de fórmula el veto del Presupuesto, pero ahora necesita explicar a la ciudadanía cuáles son las consecuencias de hacerlo. Siempre pensando mal, podría verse esta colección de malos gastos, y la forma como fueron aprobados, como una manera de provocar precisamente esa petición como una forma de forzar tal acción. Mientras, se acerca mañana y es de esperar una participación numerosa en la Plaza de la Constitución. Giammattei se refirió al Presupuesto el miércoles sin hacer ninguna mención al innegable rechazo ciudadano.

Esta absurda y antipatriótica acción logró unificar a personas y entidades de diverso criterio político e ideológico: Cacif, Asíes y la Asociación de Periodistas de Guatemala, entre otras. El rechazo es generalizado y, por otra parte, la celebración ayer mismo del Desayuno de Oración, una actividad religioso-política realizada en Estados Unidos desde hace muchos años por grupos protestantes y ahora copiada en Guatemala, demuestra la inconveniencia de mezclar estas dos actividades. La presencia de funcionarios cuestionados y cuestionables mancha ese tipo de reuniones. Por aparte, la frase “nos pela qué se haga con el dinero” es una prueba de cómo piensan algunos altos cargos d el gabinete ministerial.

La forma oscura de la aprobación de la ley quedó plasmada con la -mal intencionada- ininteligible pronunciación, y el hecho de que el proyecto del Presupuesto fue entregado a los parlamentarios a las 17.00, con apenas tres horas para leerlo, revisarlo y analizarlo. Es ofensivo porque sugiere un pacto oscuro previo y en otro lugar con los jefes de bloque, quienes andan detrás de la creación de la Oficina Nacional de Acceso a la Información Pública (Onaip).

Hay Q947 millones sin destino ni candados que amplían la puerta a la corrupción, pantano donde se hunden los países, sus instituciones y sus ciudadanos. Por eso es el peor de los males sufridos desde hace mucho por Guatemala.