Ideas

Las vacunas socialistas

Jorge Jacobs Fb/jjliber

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El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) ha estado esta semana en boca de casi todos por dos temas de extrema importancia: el escándalo de la compra de pruebas de covid-19 falsificadas y la incertidumbre en relación con la llegada de las vacunas. Y en los dos temas sale mal parado: las pruebas falsificadas son el más ingrato ejemplo de los extremos a los que puede llegar la corrupción, y las vacunas, de la ineficiencia o la indolencia. Hace unos días me llegó un meme que caracteriza muy bien la situación actual: “Estas vacunas son socialistas, porque son para todos, pero no hay”.

La estafa de las pruebas falsificadas es un ejemplo más de cómo las compras “por excepción” se prestan para todo tipo de corrupción —todavía más que las compras normales en el gobierno—. Con el agravante de que se compraron supuestamente para ayudar a prevenir el contagio del covid-19, identificando a portadores, pero ni siquiera una tarea tan importante, que hasta le podría costar la vida a los mismos corruptos o a alguno de sus seres queridos, fue suficiente para desincentivarlos de su maquiavélico esquema.

Y este caso trasciende las fronteras, ya que la empresa estadounidense fabricante de las pruebas originales, Atila Biosystems, en un comunicado publicado el lunes indicó que, de acuerdo con su investigación interna, el lote entregado al MSPAS es falso, y que está colaborando con el gobierno de Guatemala en la investigación. ¡Vaya bienvenida a la corrupción latinoamericana! Si uno entra ahora a su sitio, lo primero que le aparece es un mensaje en letras rojas indicando que se han enterado de pruebas fraudulentas vendidas en Guatemala. ¿Cuántas otras pruebas de las que tiene el MSPAS habrán sido falsificadas?

Este caso también es un ejemplo de por qué se debe permitir un modelo descentralizado para las vacunas, ya que el MSPAS está demostrando que no puede garantizar su trabajo —sea por incapacidad o por corrupción—, entonces, ¿por qué persistir en querer centralizar todas las funciones?

En el caso de las vacunas, por lo menos ahora se sabe que el gobierno ya ha negociado vacunas suficientes para 9.76 millones de guatemaltecos, con lo que se podría cubrir casi al 90 por ciento de la población mayor de 18 años. Lo que no se puede saber de los datos presentados por el MSPAS es cuándo se hará efectivo ese total de vacunaciones.

Contrario a lo afirmado por Alejandro Giammattei, la llegada tardía de las vacunas se debió al atraso de su gobierno en aprobar y sancionar el proyecto de ley para la adquisición de las vacunas —como ya lo confirmaron también varios exmiembros de la Coprecovid—, porque los países que ya han recibido vacunas son de negociaciones que hicieron directamente con las empresas farmacéuticas y no a través del mecanismo Covax. Apenas este miércoles se realizó el primer cargamento en el mundo de vacunas bajo el mecanismo Covax, el cual fue enviado a Ghana, en África.

Ante estas perspectivas, el MSPAS debe autorizar inmediatamente que empresas privadas puedan distribuir y vender las vacunas que ya autorizó a utilizar en el país, para que toda aquella persona que se quiera vacunar, y lo pueda pagar, pueda hacerlo en cualquier momento, sin tener que esperar su turno dentro del sistema de vacunación gubernamental. Esto es especialmente importante para las empresas que busquen retornar lo más pronto a la normalidad, ya que podrían decidir, como lo han hecho en otros países, vacunar ellos mismos a su personal. Probablemente no todas lo podrán hacer, pero algunas sí, lo que contribuirá a que el proceso de recuperación, en general, sea más rápido, en todos los sectores, pero especialmente en el turístico.