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¿Muy poquito, muy tarde?

Jorge Jacobs Fb/jjliber

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El miércoles, la Reserva Federal de Estados Unidos —su banco central, “la Fed”— anunció que acelerará el paso de la reducción de los estímulos monetarios —es decir, seguirá usando “la maquinita”, pero imprimirá menos dinero nuevo cada mes—, ante el incremento de la inflación que se está dando en su país. Es bueno que finalmente estén empezando a tomar acciones para “arreglar” el problema que ellos mismos generaron —aunque no lo acepten—, pero pienso que las decisiones que están tomando son muy pequeñas y, probablemente, las tomaron muy tarde.

Jerome Powell, el presidente de la Fed, admitió que la inflación en el país ya es “generalizada” en todos los sectores, y pronosticó que seguirá por encima del objetivo de la institución del 2 por ciento “hasta bien entrado 2022”.

La decisión del Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC) y la conferencia de Powell posterior no dieron muchas sorpresas y se mantuvieron en lo que los analistas habían previsto: mantener la tasa cercana a cero, duplicar las reducciones de compras mensuales de bonos, adelantando el final de estas compras para marzo de 2022, y dejar la puerta abierta para varios incrementos —tres— de la tasa de interés durante 2022.

Las decisiones que tomaron dejan abierta la posibilidad para que la inflación continúe subiendo todavía un poco más, ya que la inyección monetaria seguirá unos meses más. Powell primero aceptó hace unas semanas que la inflación no iba a ser “transitoria”, y este miércoles reconoció que es generalizada, aunque, como siempre, no aceptan responsabilidad en ese efecto. Tomando en cuenta datos como el publicado este miércoles de un incremento del 9.6 por ciento en el Índice de Precios a los Productores, lo más probable es que todavía no se haya llegado al pico de la inflación y esta continúe creciendo en los próximos meses, por lo que no sería extraño que en las próximas reuniones del FOMC se vean obligados a tomar decisiones más drásticas.

Por otro lado, todavía existe la posibilidad —aunque remota— de que le aprueben su nuevo paquete de “gasto social” a Biden, con lo cual se enfrentarán al serio problema de quién les va a comprar la deuda que van a emitir para financiarlo, si ya no lo va a hacer la Reserva Federal. Este va a ser uno de los problemas más serios que va a enfrentar Powell en 2022, especialmente tomando en cuenta que Biden lo nominó para seguir en la presidencia de la Reserva Federal, así que la salida no va a ser fácil. Los pocos cambios anunciados por la FED este miércoles apenas son el inicio de un largo y tortuoso camino para corregir los errores que han cometido a lo largo de más de una década, desde la más reciente crisis.

Mientras tanto, este jueves el Banco de Inglaterra sorprendió al mundo anunciando un incremento de su tasa de referencia, de 0.10 por ciento a 0.25 por ciento, advirtiendo que la amenaza de la inflación era mayor que la de la variante ómicron, luego de que esta subiera de 4.2 por ciento a 5.1 por ciento en noviembre. Por su parte, el Banco Central Europeo (ECB) también anunció cambios en su política monetaria, específicamente reduciendo las compras de activos, aunque todavía no dicen nada de si incrementarían las tasas de interés en 2022.

En resumen, los principales banqueros centrales del mundo están “preocupados” por la inflación, pero nadie está dispuesto a poner un freno a corto plazo, solo a empezarse a mover en ese sentido, lo que implica que esta continuará por muchos meses más. El argumento de Powell es que no hay que tomar medidas “drásticas”, pero lo más probable es que las decisiones que están tomando sean muy pequeñas y, además, muy tarde.