Ideas

Paso a paso, vamos a trabajar

Jorge Jacobs Fb/jjliber

El proceso de reapertura está avanzando. Esta semana se dio uno más, como fue la autorización para que operen los locales de las plazas comerciales. Considero que esa fue una muy buena decisión del presidente, que está dando buenos frutos, sin ocasionar caos ni aglomeraciones. Ahora, hay que seguir avanzando y dar los siguientes pasos en el proceso de reapertura.

Pienso que todas las empresas y la mayoría de las personas ya estamos claros de que el SARS-CoV-2 llegó para quedarse, y debemos tomar las precauciones adecuadas para evitar su contagio. De allí que la mayoría de las empresas que tienen atención al público actualmente ya implementaron medidas como tener gel de alcohol disponible para todas las personas que lleguen, en algunos casos incluso les miden la temperatura a las personas antes de permitirles ingresar. En otras empresas —y muchos edificios— tienen alfombras con desinfectante para que las personas limpien sus zapatos al llegar. Así también, desde que se estableció la norma de utilizar mascarilla en áreas públicas, yo no he visto a nadie que no la use.

Uno de los temores que algunos involucrados en las políticas públicas han tenido —que los hace ser reacios a mayores niveles de apertura— es creer que las personas, una vez se les permita retomar sus actividades diarias, serán irresponsables y no tomarán en cuenta las precauciones para evitar los contagios. Considero que la mayoría de las personas en Guatemala ha demostrado que eso no es cierto, que pueden seguir las recomendaciones, que se preocupan por su salud y por la de sus allegados —y hasta por la de los extraños—.

Más importante aún, muchísimos guatemaltecos han demostrado que necesitan trabajar, y que están dispuestos a cumplir con todas las regulaciones y normas de seguridad necesarias para hacerlo. Hasta las personas que están pidiendo limosna en las esquinas —que lamentablemente se han incrementado considerablemente debido a la pérdida de empleos— utilizan mascarilla, por ejemplo.

Todo lo cual me lleva a la conclusión de que no solo es necesario, sino además factible, que se prosiga en el proceso de reapertura de Guatemala. Solo hay que establecer claramente los protocolos, y les garantizo que la mayoría estaremos anuentes a seguirlos, con tal de retomar nuestras actividades productivas.

Incluso estoy convencido de que, estableciendo claramente los parámetros bajo los cuales se debe operar para evitar las aglomeraciones, se pueden abrir los centros comerciales y hasta los restaurantes. Si están operando los mercados, donde se podría pensar que es más difícil implementar las normas de distanciamiento físico, ¿qué puede hacer pensar que no se podrán implementar los protocolos de una manera todavía más correcta en los centros comerciales y en los restaurantes?

Y lo mismo aplica al transporte urbano. Probablemente aquí haya que empezar con el Transmetro, que permite un ambiente más controlado, pero una vez las personas se acostumbren a las nuevas regulaciones, se puede, y debe, ampliar a todo el resto del transporte, ya que este es un paso vital para que las personas puedan trabajar.

La mayoría de los guatemaltecos no están a la espera de que alguien les lleve el alimento a su casa, solo desean la oportunidad de salir a ganárselo por sí mismos. Al final, es un tema de confianza. Algunos prefieren inculcar la desconfianza y el temor. Yo prefiero confiar en que la mayoría actuará responsablemente en la búsqueda de su mejor interés, que incluye, por supuesto, su salud y la de los suyos. Por ello invito al presidente Giammattei a que confíe en los guatemaltecos y quite las restricciones para que puedan retomar sus actividades.