Desarrollo de país

Realidades de la corrupción

José Santiago Molina josesmolinam@gmail.com

El flagelo de la corrupción se volvió “el tema” en el año 2015, cuando la población guatemalteca voluntariamente acudió a la Plaza de la Constitución a pedir la renuncia del Presidente de la República para que pudiera ser investigado. Después, del 2016 al 2018 fueron marcados por el tema de la “lucha contra la corrupción”, producto de la estrategia mediática de la Cicig y el Ministerio Público.

Es importante hacer ver que la corrupción en Guatemala y en el mundo es un mal que ha trascendido décadas y siglos. En visitas a Washington, la capital de los Estados Unidos, algunas autoridades me han comentado que en ese país también existe la corrupción, pero que a través del continuo fortalecimiento de las instituciones y de las denuncias se ataca el delito. En Guatemala se escuchan algunas historias, pero la que más escucho, la cual habría que validar con historiadores, es que la corrupción no solo viene de algunos habitantes antes de la conquista española en el siglo 16, sino que también vino con la conquista, dado que en las embarcaciones que salieron del sur de España no todos los ocupantes eran decentes.

Sin duda alguna la corrupción no lleva por buenos caminos. En el 2015 no era tema nuevo. Desde que recuerdo escucho del tema. Debe de atacarse y debe minimizarse y ojalá, eliminarse. ¿Pero, cómo se ataca, minimiza y/o elimina? En mi opinión todo empieza con la formación en el hogar y luego en la escuela o colegio. Los principios, los valores y la integridad se forman en casa, con ejemplo, con actos y con acciones. Después se desarrollan en el centro educativo, ya que es donde más tiempo convive un niño y un adolescente. Ahí es donde se desarrollan las amistades. Por lo general, los amigos son similares en principios y valores.

La corrupción se da entre personas o grupos en el ambiente privado y en el sector público. En el privado se da mucho en departamentos de compras de las empresas, no importando el tamaño. Algunos proveedores de productos o servicios ofrecen beneficiar económicamente al comprador. Es una lucha permanente en muchos lugares. En el sector público usualmente se corrompe sobrevalorando los proyectos y haciendo acuerdos para que la diferencia entre lo que aprueban como valor y lo que realmente es. Y entre un privado y un público se da, principalmente, a través de chantajes.

Hay que tener mucho cuidado en lo político. Hay que ponerle mucha atención a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, antes mala, ahora peor. Ha permitido el caudillismo, que en muchos de los casos cada quien ha ido formando su partido para tratar de acceder al poder político y desde allí estructurar corrupción durante la gestión. La ley debe ser reformada para que en Guatemala existan partidos políticos bien definidos y bien estructurados de donde sea muy difícil salirse y hacer uno nuevo.

En este año de elecciones hay que observar el uso de la bandera política de la lucha contra la corrupción. Sin duda alguna, varios candidatos a la Presidencia de la República, a Corporaciones Municipales y al Congreso usarán esa bandera para obtener votos. En Venezuela Hugo Chávez llegó al poder hace 20 años “luchando contra la corrupción”.

Los resultados están a la vista. Un país rico lo volvieron pobre los chavistas. Vean la actual crisis que sin duda es impresionante. En Bolivia, Evo Morales también llegó al poder de la misma manera. Y lo más reciente que he visto ha sido en México y El Salvador, donde López Obrador y Bukele, respectivamente, ganaron la Presidencia con la promesa de luchar contra la corrupción.

Demos ejemplo en casa, fortalezcamos las instituciones y denunciemos. Contribuyamos a desarrollar el país libre de corrupción.