Catalejo

Tenaz montañista chapina establece récord Guiness

Mario Antonio Sandoval

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Casi no se supo en nuestro país, pero la montañista guatemalteca Bárbara Padilla, de 35 años, estableció un récord Guiness en San Pablo, municipio de San Marcos, al recorrer en un mes de ascensos y descensos la mayor distancia vertical a pie en el mundo. Lo logró en el volcán Tajumulco, el más alto de Centroamérica y con extraordinarias dificultades de ascenso. Subió y bajó 66,666 metros, en una hazaña como entrenamiento para otra: hacer en junio el intento de subir al monte Karakorum, conocido por los andinistas como K2, de 8,611 metros, situado entre China, India y Pakistán. Es el segundo más alto del mundo después del Éverest, pero el más difícil de subir, por lo cual solo lo han escalado con éxito 349 personas, mientras al otro han ascendido seis mil.

Son muchas las razones para felicitar a esta valiente mujer. Es tenaz. Fue la segunda guatemalteca en subir al monte Éverest el 20 de mayo del 2016, luego de tres intentos, y haber sobrevivido un terremoto cuando estaba ya lista a iniciar en el 2015 el segundo. La primera en lograrlo fue Andrea Cardona, el 23 de mayo del 2010, quien también lo logró gracias a tesoneros esfuerzos de todo tipo. Bárbara ha construido en Guatemala refugios para salvar vidas a excursionistas en el Tajumulco, Atitlán y Acatenango, a donde ascienden varios miles de personas por año, y escribió una guía para subir los 37 volcanes nacionales. Lograr su hazaña en el K2 asiático le tomará dos meses, mucho esfuerzo y también, claro, suerte.

La casa de records Guiness nació en 1955, en una destilería del mismo nombre en Inglaterra, propiedad de Sir Hugh Guiness. La meta inicial era buscar datos extraños y sorprendentes para temas de conversación, pero luego adquirió una bien merecida fama mundial. Desde el principio ha fomentado el sentido del asombro al documentar lo increíble, con el fin de hacer el mundo más interesante y positivo. Todas las participantes son muy serias y piden planes de acción, los revisan, y aprueban. Su seriedad es proverbial y de allí deriva la importancia de haber logrado la clasificación de un récord en cualquier actividad. El caso de Bárbara Padilla no fue ninguna excepción: los recorridos por el Tajumulco fueron atestiguados por personal foráneo y por tecnología.

Bárbara Padilla ya tiene un éxito logrado, por ser la primera centroamericana en intentar unirse a ese grupo de 349 personas triunfantes en el ascenso al K2, entre ellas dos latinoamericanas. Como ocurre con todos los deportes de Guatemala, las mejores preseas se logran con los individuales, dependientes del ya mencionado entusiasmo a toda prueba y la decisión férrea de enfrentarse a las más duras situaciones. Para esta aventura recibió apoyo del Banrural, la comuna capitalina, la empresa textil El Zeppelin, el Consejo Nacional del Deporte y Recreación, entidad pública poco conocida, y Producciones MI, todas colaboradoras gracias a gestiones personales de quienes entienden los beneficios otorgados al país por este posible y enorme triunfo individual.

Si logra su sueño tan dificultoso, Bárbara obtendrá el prestigio más grande para un ser humano en el reducido mundo internacional del ascenso de altas montañas. Guatemala atraviesa por una etapa de hundimiento del espíritu nacional a causa de la incalificable actitud de quienes mandan e integran muchas de las instituciones nacionales. Necesita admirar a sus ciudadanos comunes y corrientes, sobre todo en actividades tan poco conocidas, como lo es intentar subir a un monte del cual jamás se ha oído hablar en el país. Termino deseándole ese triunfo tan merecido, sobre todo en otra difícil área: la de convivir con personas tan distintas en todo. Llegar allí es una comprobación de la unidad de la especie humana, de su igualdad envuelta en una diversidad sorprendente.