Ideas

Un “fraude” que no es fraude

Jorge Jacobs Fb/jjliber

En la elección de este domingo no ha habido fraude y me parece una gigantesca irresponsabilidad de quienes andan asustando con el petate del fraude. Con ello no quiero decir que este es el mejor de los procesos; todo lo contrario, lo considero el peor de los que he cubierto a lo largo de más de 25 años; sin embargo, de eso a que se haya hecho un fraude, por lo menos el domingo no.

De entrada, para que hubiera fraude en el proceso del domingo habría que acusar igualmente a los ciudadanos voluntarios que forman las juntas receptoras de Votos de haber participado en ese fraude, lo que me parece un tremendo irrespeto a todos esos héroes que han dado su tiempo para proteger el voto de los demás ciudadanos. Con contadas excepciones, el proceso de votación se llevó a cabo de manera transparente, el recuento de los votos en cada mesa se realizó adecuadamente, bajo la supervisión de algunos observadores y muchos fiscales de los partidos políticos. Ese resultado se consignó en las actas, que son el instrumento primario de donde surge toda la información. Hasta este momento casi nadie ha cuestionado estas actas, de las cuales muchas personas se quedan con copias y, para efectos prácticos, no se pueden modificar sin que rápidamente alguien de los que participó en el proceso lo denuncie.

Donde sí ha habido problemas es en la digitación de la información, y probablemente en su proceso, pero siempre se puede volver a la fuente, que son las actas de las mesas. De que ha habido errores en este proceso, los ha habido y se deben corregir, pero no se puede ir irresponsablemente gritando a los cuatro vientos que esas irregularidades constituyen un fraude.

En Libertópolis publicamos una guía de cómo revisar los datos en el sistema del TSE para que la gente pudiera participar en la revisión. Muchos han revisado la información de las mesas en las que participaron y la han encontrado correcta. Algunos otros han encontrado errores y los han denunciado, pero no es una cifra que uno pueda decir que constituye un fraude.

En las redes han estado circulando muchos memes e incluso archivos en los que se indican errores en los datos; sin embargo, no tienen mucho sustento. Por ejemplo, hay un archivo denominado “mesas con clavo.pdf” —que hasta unos irresponsables fiscales de partidos políticos lo presentaron como pruebas del “fraude” sin siquiera dignarse a verificar lo que en este se asegura—, que supuestamente muestra la grandísima cantidad de errores que hay, según ellos, en casi todas las mesas. Al hacer un análisis somero del archivo, ni siquiera está bien explicado qué es lo que ellos plantean, aunque se entiende como que hay diferencias entre los votos en las actas y los votos en el sistema. Yo revisé algunos de los datos aleatoriamente y, desde el primero, encontré que no existe tal diferencia. Al final, mi conclusión es que es un burdo intento de generar desconfianza en el proceso electoral. Me llamó la atención que el documento tiene exactamente 404 páginas, lo que quizá es pura casualidad, aunque más me parece una fina ironía de algún techie, ya que 404 es un código de error en el protocolo HTTP —el que se usa en las comunicaciones por internet—, que significa “página no encontrada”.

La decisión del TSE de verificar todas las actas me parece correcta para eliminar cualquier duda, extremo al que no se debió haber llegado si no hubieran decidido centralizar la información en un sistema propio del TSE, en lugar de utilizar las aplicaciones que se han utilizado con anterioridad sin mayores problemas. Pero, repito, pasar de esos errores —graves y lamentables— cometidos por el TSE a gritar fraude hay una gran diferencia.