POR LA LIBERTAD

Un gobierno keynesiano para los próximos 4 años

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Bernardo Arévalo ganó las elecciones presidenciales en segunda vuelta, al pelearlas contra Sandra Torres. Las encuestas de la Fundación Libertad (CID-Gallup) y Prensa Libre (Prodatos) predijeron el resultado y le atinaron. El resultado es justo, claro, limpio. Bernardo Arévalo no es lo que fue su padre; es diferente. Es keynesiano, como él mismo lo indicó en una entrevista, y no quiere tocar muchas cosas que ya están funcionando bien como lo es el Banco de Guatemala. Lo preocupante no es él, que me parece un tipo muy preparado e inteligente. Lo preocupante son algunos de los que lo rodean, porque hay de todo, extremistas de izquierda que son resentidos y admiradores del Ché, Fidel y Chávez, otros que lo único que les interesa es la agenda woke, hay quienes creen que será igual que su padre hasta gente más moderada de izquierda que lo que pretenden es una mayor redistribución de la riqueza manteniendo el mercado libre inalterable.

' El gasto enorme, como ocurre en los escenarios keynesianos, implica pan para hoy y hambre para mañana.

Ramón Parellada

Bernardo, el próximo presidente de Guatemala, debe trabajar con inteligencia para poder controlar a estos extremos ideológicos dentro de su propio partido. No creo que pueda hacer muchos cambios, como desea, pues no tiene mayoría absoluta en el Congreso. Esto le impedirá colocar a su gente en la directiva de este y tendrá una oposición de los partidos actuales, que son los que han gobernado hasta ahora. La gente no lo escogió por razones ideológicas, sino porque están hartos del sistema.

Bernardo capitalizó el voto antisistema. Vieron en Arévalo al candidato “antisistema” que vendría a arreglar todo el problema de corrupción, falta de justicia e inseguridad que vive el país. Las expectativas son muy altas. Va a ser casi imposible cumplir, lo que implicará un desencanto pronto en la población. Además, la oposición del “sistema actual” controla las cortes. Lo tendrá difícil. Podrá hacer muchas cosas desde los ministerios, pero en temas de legislación, a menos que haga acuerdos con lo que fueron sus enemigos políticos y a quienes atacó todo el tiempo de corruptos, no podrá pasar ninguna ley.

Tengo amigos que me dicen que Guatemala ya se fastidió porque nos vamos a la izquierda radical. En lo personal, no creo que nos vayamos a la izquierda (tenemos un mercantilismo que parece izquierda). El keynesianismo propone mayor gasto público. De esta manera, como se indica en el plan de gobierno de Semilla y el mismo Arévalo ha indicado, no se incrementarán impuestos, sino se presionará a través de tecnología a la SAT para logra una mayor recaudación. Entonces, ¿cómo se tendrán los recursos ante el incremento enorme del gasto público? A través de deuda. De hecho, ellos pretenden incrementar el déficit fiscal y no tienen ningún reparo en ello. Si la SAT no logra generar los ingresos adicionales que ellos esperan, el déficit se les saldrá de la mano. El gasto enorme, como ocurre en los escenarios keynesianos, implica pan para hoy y hambre para mañana. En estos cuatro años posiblemente veamos un incremento en el PIB (producto interno bruto) y sentiremos que la economía va mejor. Pero los más pobres pagarán esto en el futuro con una mayor deuda, y si llegan a tocar el Banco de Guatemala con mayor inflación. Esto es el deterioro del poder adquisitivo del quetzal. No lo van a poder tocar porque no tendrá mayoría calificada en el Congreso. Así que el escenario que veo es que la deuda se incrementará y eso significa más impuestos en el futuro.

Lo que Guatemala necesita para incrementar el bienestar de todos es menos regulaciones, menos gobierno y mayor defensa de los derechos individuales.

ESCRITO POR:

Ramón Parellada

Empresario. Catedrático universitario. Director del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES).