Hagamos la diferencia

¡Vaya encrucijada! Gobernar o ceder

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

Hoy, a las quince horas, será juramentado como presidente constitucional de la República el Dr. Alejandro Giammattei, quien ganó las elecciones debido a la coyuntura política que se dio. En forma inesperada ascendió hasta el segundo lugar, al quedar eliminadas de la contienda Thelma Aldana y Zury Ríos, fuertes contendientes en este proceso electoral. A diferencia de otros cambios, ahora el presidente tuvo un tiempo prudencial para decidir la conformación de su equipo de trabajo. Esperamos que su elección haya sido meditada y no impuesta, como sucedió con el ahora expresidente Jimmy Morales. Durante este tiempo se realizaron viajes al exterior, en búsqueda de apoyo para la nueva gestión, lo cual ha sido positivo. Muchas dudas surgen en cuanto a la procedencia de los recursos utilizados, ya que la estructura del presupuesto del Estado no contempla este tipo de gastos —los que, si deberán contemplarse para futuros procesos—.

En sus manos estará ahora la conducción del país, y aunque el poder no es absoluto, pues se tienen los contrapesos de los otros organismos del Estado. Como su nombre lo dice, es el Ejecutivo el que tiene la función de ejecutar. Cualquier acción que decida realizar, si es en bien del Estado y de la Sociedad, seguramente será apoyada por los otros organismos y por la sociedad civil, aunque no se desee, pues estarán bajo el escrutinio de la opinión pública, como hemos visto que está sucediendo con las decisiones que ha estado tomando el presidente Nayib Bukele, en El Salvador.

Conveniente es hacer un inventario de los políticos que están genuinamente a favor del desarrollo, no importando la bandera política que estén enarbolando, y evidenciar a los corruptos cada vez que intenten aprovecharse de la ubre estatal, con el propósito de estar en un mismo sentir hacia buscar el bien de la Nación. Lo importante es alinear todas las decisiones en dirección del aprovechamiento de los abundantes recursos con que cuenta el país, para ponerlos a disposición del erario nacional, que deberá utilizarlos para potenciar la inmediata solución de los problemas que nos han sumido en el subdesarrollo: la pobreza extrema y la desnutrida educación. El bono demográfico por el que está pasando el país debe aprovecharse, al buscar desarrollar actividades productivas que acumulen riqueza para todos y no para pocos. El Estado puede facilitar los procesos productivos, y acompañarlos con el apoyo de infraestructura adecuada. Por eso la ley de Infraestructura Vial y otras que busquen la modernidad deberían declararse de emergencia nacional. Urge una revisión del gobierno, así como una reingeniería del Estado, a fin de eliminar procesos obsoletos y repetitivos. Varios ministerios y secretarias, e instituciones, entrecruzan y duplican actividades, estorbándose, causando fricciones y peleas innecesarias entre funcionarios.

Cuál debiera ser la principal pregunta que el gobernante tendría que hacerse: ¿gobernar o ceder? Lo más cómodo sería ceder, pero lo que necesita el país es que gobierne. Ya nos imaginamos la cantidad de presiones sobre el gobernante en estos momentos. Los sindicatos estarán diciéndole: ¡o cedes a nuestros intereses o no te dejaremos gobernar!, al amenazar con implementar de inmediato medidas de hecho que obstaculicen la libre locomoción. Nos imaginamos a sectores militares, sectores productivos ortodoxos, crimen organizado y embajadas de países poderosos imponiendo sus condiciones. ¡Vaya encrucijada, señor presidente! Gobernar o ceder… Ahora asumió la responsabilidad, esperamos, por el bien de la Nación, que decida gobernar y no acomodarse al saborear las mieles del poder. Esperamos que no cuente moralejas, sino que proponga soluciones audaces en favor del desarrollo.