Catalejo

Visita de McAleenan abre algunas puertas

Mario Antonio Sandoval

La quinta visita del secretario interino de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kevin McAleenan, al analizarla con optimismo de hecho abre la puerta a un acuerdo real y hace a un lado la imposición causante de tantas críticas en Guatemala y Estados Unidos respecto del tercer país seguro. Extraña la insistencia del ministro guatemalteco Enrique Degenhart en no ver algunos mínimos cambios, las palabras expresadas a periodistas en esta capital y en Washington afianzan esa posibilidad, en especial cuando afirma la disposición estadounidense de “abrir oportunidades laborales en Guatemala” y colaborar con traer inversión al país, por eso señalaré, resumidas, las preguntas y respuestas a los colegas estadounidenses expresadas en un documento oficial de la embajada.

Los periodistas representaban al New York Times, Washington Post, CNN, Pro Publica, PBS (Radio Pública). Los colegas insistieron en una explicación sobre cómo funciona el acuerdo, cuándo entrará en vigencia, hay otras compensaciones y qué obtendrá Guatemala a cambio. Preguntaron también sobre la capacidad de asilo de Guatemala, la posibilidad de no poder hacerlo realidad a causa de la oposiciones legales en los dos países, porque no se menciona específicamente tercer país seguro, cómo se explica la idea de enviar personas a Guatemala, país con “advertencia de viaje” por crímenes violentos, robos, asesinatos, maras, extorsión y crimen callejero violento y cuáles medidas está tomando Estados Unidos para abordar las inquietudes de seguridad de una población que busca asilo.

Según las respuestas del funcionario, Guatemala acordó “tomar medidas operativas para enfrentar a las organizaciones que trafican personas”, “también está brindando protección a aquellos que puedan buscarla dentro de Guatemala”. No respondió directamente a las preguntas sobre la capacidad de asilo de Guatemala, el cual “mantiene un proceso de asilo”. Es importante también su afirmación siguiente: “tenemos varios pasos procesales en ambos gobiernos para ratificar y reconocer y luego ponerlo e n vigencia”. “Debería estar funcionando en agosto”. Según sus palabras, el término decir tercer país seguro es “terminología coloquial”. En realidad es un acuerdo para colaborar en el acceso a las protecciones para individuos que lo están buscando y cruzando fronteras.

Al respecto de la advertencia de viaje del Departamento de Estado afirmó: “creo que es arriesgado etiquetar a un país completo como ‘inseguro’ y Guatemala ha reducido significativamente su tasa de asesinatos y de crímenes violentos en los últimos cinco años”. “Con frecuencia pintamos a Centroamérica con una brocha muy ancha”. Es imposible estar en desacuerdo con esa afirmación. Por estas causas no me parece adecuado al hablar de este tema traer a colación la pregunta “¿Qué se hace con un gorila de 200 libras? Lo que quiere hacer el gorila”. Es desafortunada y puede ser sujeta a una interpretación literal, se vuelve ofensiva, con el inevitable resultado de empeorar aún más las cosas. Insisto en ver posibilidades de negociación, como resultado de los errores de plantear el asunto.

De todo lo expresado, a mi juicio lo más importante se refiere a haber mencionado la intención de otorgar visas temporales de trabajo. En la práctica, conviene a ambas partes, porque reduce el éxodo y porque otorga mano de obra a la cual se le pagan mal (pero más de las posibilidades en Guatemala) y por ello se mantiene, por ejemplo, el precio de ciertos alimentos para los ciudadanos estadounidenses. Los problemas deben enfrentarse para buscar soluciones beneficiosas para todas las partes, luego de ceder en algo y de entender la posición del otro. No es cuestión de palmaditas ni de somatones en la mesa. Actuar de manera distinta tendrá efectos en las elecciones de los dos países, pero más en las de noviembre del año entrante.