De mis notas

Combate a la corrupción marca registrada

Alfred Kaltschmittalfredkalt@gmail.com

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Alfred Kaltschmitt alfredkalt@gmail.com
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Normalmente inicio mi columna a partir del título. Es un norte que me guía en su desarrollo. Muchas veces comienzo en una dirección y la inercia temática me lleva por otra. En esta columna tengo varios puntos en el tintero motivando por salir. Veremos por dónde agarra.

Definitivo que hay que abordar la procesión de la santa vulva. La estrategia fue precisa en tiempo, espacio y contenido, justo en el marco de las tradiciones religiosas más engranadas en la filigrana solemne de la Pascua. El que concibió tal estrategia comunicacional para el puñado de feministas debe estar muy satisfecho por este acto, para muchos, equivalente a defecar en el altar con el fin de causar en las sensibilidades conservadoras escándalo, luces y tarimas. El tema aún no termina de levantar nubes y la polarización resultante sigue su curso con la interpelación del procurador de los Derechos Humanos en el Congreso.

Hay lecturas interesantes. Entre autoridades de la iglesia y un porcentaje mayoritario de la feligresía católica hay malestar. El comunicado de la Conferencia Episcopal aparentemente no era de la Conferencia Episcopal colegiada como un todo, sino un enunciado personal de su presidente Gonzalo de Villa, quien enfatizaba más bien la defensa del procurador de los Derechos Humanos por haber sido citado al Congreso que alguna crítica a la falta de respeto.

Indiferente al derecho constitucional de la libertad de expresión —este movimiento ahora envalentonado con las jugosas prebendas mediáticas y políticas cosechadas en esta manifestación— presagia cruzadas de antagonismo y violencia al mejor estilo medieval: una victoria más para los cruzados de la polarización. Un punto menos de inflexión para generar un cambio de paradigma o la construcción de puentes de conciliación y diálogo.

Y es que este procurador ha demostrado un talento innato para congraciarse con el movimiento anticorrupción oficial, único y con marca registrada que existe. Todos los demás son apócrifos y posiblemente “garbanzos negros” como llamaba Castresana a las actuaciones de ciertos grupos que consideraba turbios porque le daba la gana.

Lo que se espera de un procurador es que vele por el respeto a los derechos de todos los guatemaltecos. Que sea un intermediario idóneo para dialogar y evitar conflictos. Sin embargo, sus comunicados condicionan el cumplimiento de las usurpaciones con listas de garantías que pueden ser tipificadas como obstrucción a la justicia.

Se esperaba que fuese más defensor y portavoz de los 11,500 presos en prisión preventiva (la mitad de toda la población recluida) que se encuentran en los campos de concentración del Sistema Penitenciario Nacional viviendo en condiciones inhumanas. Mutis….

Pero hay otros mutis y silencios sepulcrales en el resto de esta granja orwelliana. No se oyen las propuestas para salir de este embrollo. Casi todos hablan del mal, nadie del remedio. Ya nos acabamos a los expresidentes, vicepresidentes, ministros y funcionarios públicos del pasado. Habrá algunos empresarios pendientes. Que la justicia y el debido proceso se cumpla. Pero no se escuchan las propuestas institucionales con soluciones para los problemas sistémicos y estructurales que generan este cáncer. No es solo ilícitos electorales, lavados de dinero y tráficos de influencia el problema. Hay que deshacer la olla donde está el caldo de cultivo.

Para mientras, que sigan las licitaciones amañadas, las plazas fantasmas, las obras a dedo, los pagos para devolución de créditos fiscales, las comisiones para pago de deudas del Estado, los amiguismos y tráficos de influencias para “apresurar trámites, los contrabandos por los cientos de pasos fronterizos, y por supuesto, el tráfico de drogas, que ahora no es solo polvo que no es harina sino metanfetaminas y derivados, mil veces más potentes y dañinos.

Y la granja sigue callada, sin propuestas.

alfredkalt@gmail.com