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Atomización política dificulta perspectiva

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Ni uno solo de los candidatos presidenciales en contienda ha lanzado una propuesta viable de búsqueda de consensos, no solo en la conformación de un nuevo Organismo Ejecutivo, sino también del próximo Congreso. Las propuestas lucen atomizadas, desconectadas de la realidad y enfocadas en los tradicionales egocentrismos, incluso entre aquellos candidatos que presumen de tener cartones académicos.

Es cierto, las oportunidades de propaganda se han visto limitadas por las características impuestas en las reformas electorales de 2016, pero tampoco hay que pecar de inocentes, puesto que en procesos anteriores tampoco se podían observar verdaderos debates de altura entre equipos técnicos.

Es precisamente por ello que todos los aspirantes a la Presidencia deberían, a estas alturas, haber publicado su propuesta completa de gobierno, acción que solo han emprendido unos cuantos, sin que esto signifique un aval o una descalificación instantánea, pues hará falta cotejar los ofrecimientos, las proyecciones de financiamiento y la cercanía de tales estrategias con las ingentes necesidades de millones de guatemaltecos.

Uno de los sectores más escépticos respecto del proceso democrático lo constituyen los jóvenes menores de 25 años, muchos de los cuales no se empadronaron para participar en las elecciones. Es de resaltar que quienes sí lo hicieron están convencidos de ir a votar, según lo mostró un estudio metropolitano efectuado por la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes). A este grupo de la población es al que con más ahínco deberían dirigirse las plataformas partidarias si tuvieran una visión de futuro sostenible.

Tampoco basta con presumir que en los listados de candidatos a diputaciones figuran jóvenes, puesto que ha sido bastante amarga y decepcionante la gestión de los llamados dipukids. Incluso hay aspirantes sin experiencia laboral alguna. No se duda de sus buenas intenciones, pero de ellas está empedrado el camino al actual Congreso. Lo que sí marcaría una enorme diferencia sería contar con una declaración detallada de las acciones concretas a emprender desde el primer día de gobierno para potenciar el aprovechamiento del bono demográfico de niñez y juventud, que por ahora se encuentra amenazado por la escasez de oportunidades educativas y laborales.

La falta de capacidades dialógicas y de búsqueda de entendimientos interpartidarios se refleja en algo tan simple como la veintena de candidatos presidenciales, entre los cuales no existe un mínimo intento de acercamiento entre opciones afines, para intercambiar ideas, enriquecer planes o simplemente trazar una eventual coalición que les permita tener una fuerza competitiva. Ello por no mencionar la inmadurez de ciertos aspirantes, a quienes los resultados de la Encuesta Libre sitúan con el uno por ciento de la intención de voto o menos y que critican a este medio informativo por tales resultados, cuando apenas tres meses atrás no se sabía siquiera de su participación. Además, en un plano hipotético, si cada uno de los 21 binomios proclamados tuviera el máximo número posible de preferencias, cada uno tendría menos del 5% de esa totalidad. Esto, a su vez, representa una oportunidad para sumar apoyos, trazar acuerdos o crear alianzas con visión de nación que podrían procurar mayor credibilidad entre una ciudadanía cansada de los partidos con dueño y sin prospectiva.