Editorial

Desafío intercultural

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En un mundo acelerado por la tecnología, el afán por la competitividad y el crecimiento económico, así como sacudido por la pandemia del coronavirus, el retorno hacia los valores fundamentales contenidos por diversas culturas originarias constituye un verdadero remanso de tranquilidad y un desafío para cuestionar el rumbo de la civilización.

Hoy se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, una fecha que año con año evoca facetas valiosas de cosmovisiones que resaltan el valor de la conservación ambiental, del balance entre humanidad y naturaleza, la necesidad de un enfoque integral para el desarrollo y la intrínseca conexión entre el deterioro ecológico y diversas complicaciones que afrontan las comunidades humanas.

A raíz de la crisis ocasionada por el covid-19, el tema propuesto para este año es la Resiliencia de los pueblos indígenas, es decir la capacidad para adaptarse, sobrevivir y buscar nuevas vías de subsistencia sin perder la conexión con sus raíces.

La ONU invita a contribuir con la protección de las culturas indígenas mediante la difusión de información preventiva del covid-19 u otras enfermedades en los idiomas maternos, pero también llama a valorar los conocimientos ancestrales sobre las propiedades de plantas nativas, a menudo endémicas, que merecen ser objeto de investigaciones científicas para producir nuevos fármacos, las cuales pueden llegar a ser desarrolladas por los propios pobladores.

Lamentablemente, muchas comunidades indígenas afrontan limitaciones educativas, ya sea por el estado de la infraestructura, la poca disponibilidad de recursos didácticos y también por prejuicios que obnubilan el entendimiento y dificultan el aprecio por este legado. Un deplorable ejemplo de las tragedias acarreadas por la irracionalidad fue la trágica muerte del investigador y guía espiritual kekchí Domingo Choc, quien efectuaba un trabajo de recuperación de usos medicinales de diversas plantas al momento de ser ultimado, a causa de una acusación infundada y absurda.

La inteligencia de los pueblos indígenas de Guatemala, la creatividad y la sabiduría heredada de tantos siglos contrastan con los reclamos de mejores oportunidades para el desarrollo integral. La mejora de estas perspectivas depende de las mejoras educativas en distintos niveles, desde preprimaria hasta diversificado. Existen ya algunos proyectos exitosos, usualmente emprendidos por iglesias, fundaciones o cooperación internacional, que constituyen ejemplos del potencial de tantos niños y jóvenes de comunidades rurales cuando se les abre la puerta de la oportunidad.

Existen algunos idiomas mayas en peligro de extinción, debido a la reducción en su uso, a causa del envejecimiento de hablantes, falta de transmisión hacia los jóvenes, discriminación y la migración de poblaciones, tanto hacia centros urbanos como en ruta a Estados Unidos, en busca de empleo y mejoras económicas. He ahí, precisamente, la importancia de que existan conmemoraciones como la de hoy, para exaltar el orgullo por la identidad, el idioma, la espiritualidad y formas distintas de abordar la realidad.