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Ecomonedas

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Una de las más novedosas y prometedoras iniciativas para el reciclaje, creada en Costa Rica, tendrá su primera prueba internacional en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Panamá, con la presencia del papa Francisco y en la cual se espera la participación de unas 300 mil personas.

El programa, lanzado en abril último, es conocido como Ecolones y apunta a estimular el reciclaje con el canje de desechos a cambio de una moneda virtual que permita hacer compras en comercios participantes en esa iniciativa.
Panamá la pondrá en práctica durante la semana que dura el evento católico mundial y luego afinará los detalles para una implementación generalizada en el país, con una moneda conocida como ecobalboa, también como lo hace Costa Rica con el colón. El proyecto promete cambiar radicalmente la conducta de millones de personas respecto del reciclaje, porque por primera vez hay beneficios asociados a la cultura de manejo de los desechos.

Del 22 al 27 de enero, la ciudad de Panamá albergará a más de un cuarto de millón de católicos y esa actividad será el momento adecuado para implementar una política revolucionaria en materia ecológica, pues se le concede a la basura un valor de cambio que pone en otra dimensión a los consumidores, lo cual puede ser trascendental en países necesitados de estímulos económicos en entornos de deterioro ambiental.

Ese sistema de incentivos no solo repercute en beneficio del ambiente, sino que puede tener aplicaciones más benéficas en algunas regiones con necesidades específicas, como aquellas en las cuales el cuidado de fuentes de agua es crucial para la vida de sus habitantes, o en en poblaciones agobiadas por la pobreza.

Otorgarle un valor a toneladas de residuos podría transformar la convivencia con el entorno, pero también redundar en beneficio de grandes conglomerados sociales. Hasta ahora los desechos metálicos y de vidrio ocupan el primer escalón de ingresos de quienes recolectan esos envases y a ellos se suman algunos recipientes de plástico y derivados del papel, pero pueden incorporarse muchos otros materiales.

En Costa Rica se reciben productos como cartón, vidrio, papel, plástico, aluminio, hojalata, bolsas de plástico y aceites vegetales a cambio de dinero virtual. Guatemala podría iniciar con ese proyecto en los próximos meses, lo cual puede representar un enorme paso para reducir los altos niveles de contaminación o de desperdicios nocivos.
Estas opciones también abren la puerta a nuevas iniciativas en el uso de materiales, menos hostiles con el ambiente o de menor contaminación, lo cual sería de mucha utilidad en países con mayores rezagos en materia ecológica, como es nuestro caso.

La humanidad tiene que cambiar hábitos de consumo, reinventar los patrones de enpaquetamiento y poner la mirada en el desarrollo de otras materias primas que representen menos amenazas para el ambiente y que puedan tener un valor de retorno que estimule menos desperdicio y mayor utilidad para los consumidores.