EDITORIAL

La recuperación es tarea de todos

La dura prueba de la pandemia no termina. Sus efectos sobre el empleo y la productividad perduran, sobre todo en comunidades cuya economía gira en torno al turismo para la generación de empleos directos e indirectos. Si bien hay nuevos augurios de crecimiento, es innegable que falta mucho para subsanar el impacto que ha tenido el cierre de negocios de todo tamaño, el costo de oportunidad de atender la emergencia y muy en especial la pérdida de vidas valiosas.

Es, ni más ni menos, por esas dificultades afrontadas en el último año que resulta esperanzador el recuento de aportes, proyectos e iniciativas emprendidos por el sector privado, ya sea por medio de acciones particulares de empresas o a través de la unión de esfuerzos con campañas orientadas a atender determinados aspectos de la crisis. Más de Q65 millones se han entregado a Guatemala a lo largo de un año de pandemia con la única finalidad de potenciar la recuperación de objetivos de desarrollo, contribuir a la mejora de condiciones de grupos vulnerables y apoyar la laboriosidad de pequeños emprendedores que se abren paso en un entorno adverso.

Las donaciones de equipo e insumos médicos provistos por la iniciativa privada en 2020 superaron los Q400 millones. Fueron vitales, sin la menor duda, para echar a andar la atención hospitalaria en lo relacionado con la protección del personal médico y paramédico. Sin embargo, este monto no se incluye en el informe Actuando en el presente, pensando en el futuro, presentado por el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif), puesto que, más allá de lo inmediato, lo que se busca es fortalecer y consolidar el porvenir.

Las cifras son elocuentes: 204 acciones relacionadas con 42 aspectos específicos de los objetivos de Desarrollo de la ONU, en las cuales participaron 4 mil 460 empresas, con la inversión de US$8.4 millones para beneficiar a alrededor de cuatro millones de guatemaltecos, un proyecto con nobles propósitos y responsabilidad social a favor de la comunidad nacional dentro de la cual se desarrollan.

Una de estas acciones positivas es la iniciativa “Adelante Guate”, impulsada por la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), Banco Industrial (BI) y CBC, y el apoyo de Prensa Libre y Guatevisión, con el fin de contribuir a la promoción de pequeñas y medianas empresas (pymes) durante la pandemia, para hacer posible el sostenimiento de sus modelos de negocios y así contribuir a la reactivación económica.

No obstante, la mayor obra social que desarrolla el sector empresarial, a todo nivel, es la generación de empleo y el impulso a la competitividad del país, un círculo virtuoso que a su vez impulsa la inversión, mejora las condiciones de vida de las familias y aporta fondos al erario. El Estado, por sí mismo, no produce recursos y su labor es crear condiciones de estabilidad institucional, garantizar la certeza jurídica y brindar seguridad para generar un entorno de crecimiento, tareas sobre las cuales no siempre logra cumplir las expectativas y satisfacer las necesidades. El coronavirus ha expuesto en el último año diversos rezagos en salud, educación, liderazgo político, empoderamiento de las mujeres o sostenibilidad de las comunidades. Sin embargo, también ha puesto en relieve la necesidad de emprender estrategias distintas para tener resultados diferentes. Entre ellas, la principal: actuar unidos; divididos, nunca más.

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