Editorial

Petición de renuncia sin precedentes

Archivado en:

editorial

El malestar ocasionado por el deficitario presupuesto para el 2021 aprobado de forma artera y apresurada por el Congreso de la República se convirtió en el detonante de una grave crisis gubernamental y en la confirmación declarada del cisma entre el presidente Alejandro Giammattei y el vicemandatario Guillermo Castillo, quien ayer anunció haber planteado al gobernante la renuncia conjunta a sus cargos, en favor de la gobernabilidad y de enderezar el rumbo del país.

El vicemandatario tomó la decisión de lanzar esta inédita propuesta “por el bien del país”, ante la negativa del presidente a trabajar en equipo, a suprimir el denominado Centro de Gobierno, a evaluar conjunta y rigurosamente el desempeño de todo el gabinete y a vetar el controvertido presupuesto para dejar vigente el de este año y efectuar las readecuaciones necesarias en enero próximo. “Juntos prometimos en campaña llevar las riendas del país conforme la población lo quería. Las cosas no han sido como se esperaba”, declaró Castillo, quien señaló que la propuesta de dimisión simultánea es para dejar el país en manos de una junta de notables y para apaciguar cualquier rumor de que él quiera quedarse en el cargo de su compañero de fórmula.

Guatemala se encuentra en un clima de agitación y descontento a causa de la forma como se aprobó el Presupuesto, desmedido, altamente deficitario y con puertas abiertas a la discrecionalidad, el clientelismo y el pago de favores. Los argumentos del presidente del Congreso acerca de que la aprobación fue legal solo atizaron el malestar ciudadano y los llamados a una manifestación pacífica, anunciada para hoy.

La conducta de la alianza oficialista fue una burla hacia el espíritu de las leyes y un desprecio total a los valores fundacionales de toda República: la probidad, el bien común y el respeto a la dignidad ciudadana. Las incoherencias contenidas en el plan de gasto aprobado en total opacidad motivaron reclamos de sectores representativos. La Iglesia, los empresarios organizados, la Usac y entidades de investigación coincidieron en deplorar el actuar de los diputados y solicitaron al presidente vetar el decreto para efectuar una rápida revisión de rubros, a fin de hacer el plan acorde a la realidad del país, que se encuentra en un momento crucial, debido a los graves impactos de las tormentas Eta e Iota, los cuales se suman a las secuelas de la pandemia.

El país necesita una reactivación económica eficiente, la población más necesitada requiere de planes de asistencia que respondan a sus carencias básicas. Cientos de familias tienen en este momento sus viviendas inundadas, han perdido sus pertenencias y carecen de alimentos. Se trata de población vulnerable que precisa de un Estado organizado y responsable que funcione de manera ágil y transparente.

El cisma en el binomio presidencial llega en el peor momento, pero no es una crisis repentina. Se ha venido gestando debido a la intransigencia presidencial, al empoderamiento de funcionarios que no fueron electos pero que ostentan poderes supraministeriales y al manejo descuidado de recursos públicos como los Q135 millones transferidos de Caminos a ninguna parte y cuyo destino aún no se conoce. Es momento de actuar con serenidad. La democracia del país está a prueba, pero deben prevalecer la institucionalidad y las garantías constitucionales, para evitar males mayores.