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Una ruta para retomar el rumbo

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El presidente Alejandro Giammattei presentó ayer la Política General de Gobierno, con la cual trazó, oficialmente, el rumbo que tendrán sus acciones para los próximos cuatro años y sobre las cuales evaluará anualmente que las metas planteadas se alcancen.

Las 50 metas que contiene esta hoja de ruta serán desarrolladas por cada una de las instituciones gubernamentales a través de planes operativos, que deberían dejarle muy claro a todos los empleados y funcionarios públicos cuáles son las bases para la toma de decisiones en el ejercicio de la administración gubernamental en beneficio de los guatemaltecos.

Las metas se enfocan en la competitividad, prosperidad, desarrollo social, gobernabilidad, seguridad en desarrollo, responsabilidad, transparencia, efectividad y relaciones con el mundo, las cuales, de forma coherente, se plantean en el marco del Plan de Desarrollo Katún 2032, lanzado en el 2015, y con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

De forma atinada, en el discurso de presentación de la política, el mandatario afirmó que el único propósito de estas acciones debe ser impactar positivamente en las condiciones de vida de los ciudadanos, no solo orientando el uso de los recursos públicos, sino también dando ruta a las inversiones privadas e incluso a la cooperación que países amigos han ofrecido en el inicio del novel gobierno.

Más allá de destacar el hecho de trazar el rumbo que se quiere, se debe resaltar que, claramente y como no había ocurrido hasta entonces, el mandatario se refirió directamente a las poblaciones más olvidadas y desfavorecidas del país, a las cuales prometió generar desarrollo y así combatir los altos índices de pobreza que históricamente afectan al país.

Como bien lo apuntó la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, en su intervención en la presentación realizada, la gente no quiere planes, sino resultados, y quiere sentirlos en su bolsillo y en su vida diaria.

No se debe perder de vista que la pobreza en Guatemala aumentó entre el 2006 y el 2014, y sumó dos millones de nuevos pobres, cifra que se traduce en que el 59% de la población vive en situación de pobreza, y de esta el 70% habita en el área rural. Eso es algo que se tiene que abordar con urgencia, sobre todo en poblaciones indígenas, que tienen las mayores desventajas estructurales.

Uno de los obstáculos que debe sortear el nuevo gobierno para que los planes se conviertan en acciones pasa por proveer de recursos a todas las áreas que se deben desarrollar y garantizarle a los guatemaltecos que quienes estarán a cargo de la ejecución de la política general se trata de personal idóneo alejado, desde su contratación o confirmación en los cargos, de pago de favores a financistas o amigos, intereses parcializados o afanes de enriquecimiento a costa del erario.

Lo presentado por el nuevo gobierno suma al saldo positivo de apoyo ciudadano con el que ha empezado y puede también, al traducirse en acciones, contribuir a generar confianza en aquellos votantes que no optaron por la propuesta de Giammattei y su equipo que conforme pasen los días deberá empezar a mostrar resultados y pasar del discurso a la acción.