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Vuelva mañana por su prueba o a vacunarse

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Es improbable que los integrantes de un equipo actúen de manera proactiva, autónoma y bajo una aceptación de responsabilidad integral por sus actos —u omisiones— cuando desde el liderazgo mismo se lanzan mensajes contradictorios, se usan falacias de generalización, salidas por la tangente o atribución de confusas causalidades para justificar disfuncionalidades. Un ejemplo fue lo sucedido el lunes último, cuando el presidente Giammattei buscó justificar el retraso en el aprovisionamiento de vacunas al afirmar que se debía al manejo de la pandemia en el país, lo cual las hacía, supuestamente, ante los proveedores menos urgentes en comparación con otros países.

La deducción de responsabilidades ha sido dolosa y dolorosamente ambigua en el manejo de la pandemia. Hasta la fecha no hay resultados concretos ni acciones punitivas en ninguno de los casos denunciados en relación con compras dudosas de insumos, deficiencias de suministros o instalaciones en hospitales de emergencia construidos bajo coordinación del extinto Centro de Gobierno o la utilización de programas de ayuda económica con fines clientelares por parte de alcaldes o diputados.

Cada quien actúa como le da la gana aunque lo que está en juego sea la sobrevivencia de una vida, de dos, de diez o más guatemaltecos. Esta semana fue posible constatar la limitación de pruebas de detección de covid-19 y también de fármacos para casos positivos, a pesar de la alta incidencia y de la enorme proporción de pacientes asintomáticos. En algunas clínicas solo hay 150 pruebas por día, como si se tratara de una dádiva. Si se agotan, si la persona llega más allá de cierta hora, encuentra la puerta cerrada. Venga mañana.

Algo similar se detecta en algunos centros de vacunación a los cuales acuden por ahora solo adultos mayores. La calidad de atención es desigual, a menudo sujeta a la improvisación. En Mixco, las personas tuvieron que esperar a que terminara una clase de zumba para que pudiera comenzar la administración de las dosis. En Metaterminal del Norte, zona 18, en donde hay un puesto de vacunación, simplemente se envió una nota de que ayer viernes no habría personal disponible para aplicar la vacuna por compromisos sindicales, un absurdo total en un momento histórico en el que un solo día de atraso en la inmunización de una persona puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Los cuestionamientos por la parsimoniosa, burocrática y hermética adquisición de vacunas no son gratuitos ni ociosos, responden a una urgencia nacional que otros gobiernos han desarrollado con mayor eficiencia. Los reclamos hacia la aún insuficiente, desorganizada e incierta vacunación ciudadana no constituyen ataques interesados o personales contra funcionarios, sino el ejercicio activo de la responsabilidad ciudadana que delegó la administración del Estado en un grupo político que lo pidió, lo solicitó y se comprometió en campaña.

Esta semana arribó el primer lote de 50 mil primeras dosis de vacunas del pedido de 16 millones efectuado a la Federación Rusa, previo pago del 50 por ciento del costo total. Se trató de presentar ese cargamento como un tapaboca para las críticas por la tardanza y el secretismo de la transacción, hasta se ofreció una conferencia de prensa en el aeropuerto, con un montacargas que iba y venía. Desafortunadamente el espectáculo solo alcanza para acallar el 3 por ciento del reclamo, pues aún no se tiene un calendario sobre las entregas para completar el 97 por ciento restante.