EDITORIAL

La depuración se cocina a fuego lento

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El rezagado clamor por la depuración del Congreso está muy cerca de materializarse, al fracasar el nutrido grupo de tránsfugas en su intento por modificar la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Es la única posibilidad que podría permitirles participar en las próximas elecciones generales, pues con la traición a los electores tienen prohibido integrarse a algún partido político.

El Poder Legislativo se ha convertido en un auténtico bache para cualquier posibilidad de fortalecimiento de las instituciones, y mucho menos se puede contar con ese organismo para que cumpla con las tareas para las que está diseñado, como la fiscalización y el balance con los otros poderes del Estado.

Lejos de eso, los actuales diputados se han dedicado a debilitar al sistema de justicia y abrirle las puertas de nuevo a las prácticas que han incubado la corrupción, ya que sus integrantes han perdido la brújula y en las últimas semanas han promulgado leyes nocivas para el país, y aún se intenta pasar verdaderos adefesios legislativos.

Esa puerta a la depuración de ese organismo está muy cerca, pues hasta ahora bancadas de partidos inexistentes, ya que sus integrantes fueron electos por otras agrupaciones, son hoy grupúsculos de zombis de la política, al haber fracasado en sus intentos por modificar la normativa, y el tiempo se agota; pero, además, la preocupación de los tránsfugas está bien fundamentada, porque la modificación de dicha normativa requiere 105 votos.

Si el transfuguismo no logra su objetivo, más de la mitad de los actuales congresistas quedarán fuera de la próxima contienda electoral, pues no pueden inscribirse en ningún partido, porque la actual ley se lo prohíbe, y eso afectará a unos 78 diputados, la mayoría auténticos traidores a los votantes, pues lo primero que hicieron al iniciar esta legislatura fue buscar privilegios con un debilitado partido oficialista.

Hay varios más, agregados a bancadas espurias, que quedaron en el aire, al ser cancelados los partidos políticos por el Tribunal Supremo Electoral, como sucede con los huérfanos del PP y Líder, que debieron arrimarse a otras bancadas para intentar formar bloques, pero la misma ley hizo que la Corte de Constitucionalidad aclarara que tampoco pueden integrar cargos dentro del Congreso.

Del actual partido oficialista podrían quedar fuera de cualquier posibilidad de reelección unos 25 diputados, y entre los más destacados se encuentran Estuardo Ernesto Galdámez Juárez, expatriotista; Julián Tesucún Tesucún, exliderista; Marcos Fernando Yax Guinea, exliderista; Rodolfo Moisés Castañón Fuentes, exuneísta; Sandra Patricia Sandoval González, exintegrante de Todos; y Juan Manuel Giordano Grajeda, exliderista.

Otras figuras polémicas que también están a las puertas de quedar fuera de poder integrar una nueva legislatura: Oswaldo Iván Arévalo Barrios, expatriotista; Luis Enrique Hernández Azmitia, exintegrante de Viva; Nery Orlando Samayoa Barrios, exliderista; Delia Emilda Bac Alvarado de Monte y su hija Eva Nicolle Monte Bac, ambas exlideristas; y Óscar Armando Escribá Morales, exliderista.

Si los tránsfugas logran, de la mano con el Pacto de Corruptos, el milagro de Navidad, todavía queda la opción de las urnas para la depuración.