Desde Ginebra

La importancia de las Mipymes

Ante la creciente competencia, el sistema económico actual pone en dificultades de sobrevivencia a muchas de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES). Ante la apertura de los mercados estas requieren más preparación para enfrentar las agresivas estrategias de las grandes empresas, tanto locales, como internacionales.

La contribución de las micro, pequeñas y medianas empresas en la actividad económica de los países en desarrollo es muy importante, aunque la mayoría de las pequeñas y medianas empresas (PYME’s), por las limitaciones inherentes a su condición no participan activamente en el comercio internacional. La mayoría de las PYME’s operan en un ambiente local y comúnmente sus clientes están al alcance de su ciudad.

Entre las principales desventajas a las que se enfrentan las pequeñas y medianas empresas, está el acceso al financiamiento, la tecnología y el desarrollo de los recursos humanos. Generalmente el comercio internacional está asociado con las grandes empresas internacionales, cuyos productos pueden encontrarse en cualquier parte del mundo. Las PYME’s son las primeras afectadas por la apertura comercial y es el sector económico más rápidamente impactado por dicha apertura. Por lo tanto, las PYME’s, especialmente en las economías en desarrollo, deben estar preparadas para los cambios producidos en el comercio internacional.

Cuando se habla de PYME’s, usualmente se piensa en una empresa informal, sin potencial de crecimiento, que depende en un cien por ciento de la capacidad de su dueño y de su habilidad en captar oportunidades puntuales en el mercado. Pero vale la pena aclarar que existen numerosas empresas PYME’s, con personas competentes de administrar y manejar procesos eficientes, que saben planificar su crecimiento y compiten de igual a igual con empresas grandes, normalmente en los mercados domésticos.

Estas empresas usualmente no disponen de recursos para crear en su empresa una unidad especializada permanente, en el tema de inteligencia empresarial, tampoco disponen de las tecnologías ni de la cultura de uso de conocimientos e información, ni manejan, una información completa y fidedigna sobre el mercado de proveedores.

Las pequeñas, medianas empresas y las micro empresas, no necesariamente poseen elementos comunes, pero si características similares. Sus actividades requieren de mano de obra intensiva, la gran mayoría pertenece a un solo propietario, que en muchos casos se trata de un negocio familiar, por lo que es habitual que no exista una separación entre el presupuesto familiar y el de la microempresa. Su volumen de operaciones es sumamente reducido y los conocimientos de gestión son escasos, con un muy limitado o nulo acceso al sector financiero formal. En la mayoría de ellas no hay empleados formales, a menudo son los mismos miembros de la familia. Hoy en día existe un alto porcentaje de mujeres emprendedoras propietarias de negocios de diversa índole. Tal es el caso del sector textil, alimentario y artesanal, entre otros.

Una preocupación entre los empresarios de las MIPYMES es el riesgo de exclusión que sufren sus empresas, que serían desplazadas marginalmente del proceso de globalización en beneficio de grandes corporaciones internacionales, entre otras, mejor financiadas con un grado superior de información y conocimiento de los mercados internacionales.

Por todo lo anterior, en el plano del Sistema Multilateral del Comercio basado en reglas como es la Organización Mundial del Comercio, se está discutiendo el cómo integrar a este importante segmento de las MIPYMES al Sistema Multilateral de Comercio lo cual ayudaría a estas pequeñas empresas participar en las cadenas globales de suministro.

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