Tiempo y destino

Las redes sociales destrozan imagen del predicador Luna

Luis Morales Chúa

Las acusaciones penales contra el predicador Cash Luna no se han originado en Guatemala, donde las denominaciones religiosas no católicas están dominando la vida espiritual de grandes colectividades, al punto de que han colocado a tres “hermanos separados” en la Presidencia de la República; aunque los tres han fallado.

El problema, que mantiene en caliente a una parte de las redes sociales, comenzó con un reportaje firmado por los periodistas Gerardo Reyes y Peniley Ramírez, del noticiero Univisión, difundido el 2 de febrero y visto por millones de televidentes.

Dos días más tarde el predicador, a quien sus seguidores llaman apóstol, publicó una declaración según la cual el reportaje se basa en informaciones falsas, y puso un ultimátum a la cadena noticiosa para que en un plazo de 24 horas presentara “la idoneidad de sus testigos y las pruebas que indica tener”, so pena de iniciar acciones legales contra la empresa y los reporteros.

Pero, nada ocurrió. Univisión no atendió el ultimátum y el predicador no inició las acciones legales anunciadas. En Internet apareció después una reproducción de la carta —escrita por varias personas, según se desprende del plural utilizado—, pero no tiene firmas ni nombres, y presenta otro problema: no especifica dónde y cómo Univisión habría de “presentar” o “entregar” las pruebas, problema grande porque las pruebas solo se presentan en los tribunales, en determinada etapa de los procesos, y son los jueces quienes dan a todo documento la calidad de prueba si llena los requisitos legalmente establecidos.

Las publicaciones de prensa —disponen algunos códigos— no constituyen prueba ni principio de prueba. Sin embargo, el acusado tiene en las redes sociales la oportunidad de defenderse y no faltan periodistas que lo defienden en los medios de comunicación social.

Mas, las críticas y burlas al trabajo del pastor no llegan solo de Univisión. Se encuentran en publicaciones de otros grupos evangélicos que ponen en duda los “milagros” que se han producido en la Casa de Dios, y no conceden credibilidad alguna a Cash. Por el contrario, lo atacan inmisericordemente. Y ¿de qué milagros se habla? Uno es el de la multiplicación de los tacos. Así nombra Cash a las tortillas dobladas chapinas. Algo parecido a la multiplicación de panes y peces. Con cinco panes y dos peces, Jesús alimentó a cinco mil hombres. De manera que Cash Luna y Jesús son iguales en cuanto al poder alimentario.

Y el milagro de los tacos lo relata directa y personalmente Luna, ante las cámaras de televisión. Con nueve tacos alimentó a cientos de personas y le sobraron dos. Otro es el de haber “sanado” tronando tres veces los dedos, una ruptura de ligamentos sufrida por el futbolista colombiano Radamel Falcao García Zárate, algo que ningún cirujano sabio, de Colombia, puede hacer en tan pocos segundos.

Otros asuntos, además, han salido a luz como la compra, por dos millones de dólares, de un avión de propulsión a chorro (Cessna Citation) para seis pasajeros y dos tripulantes, que usa en sus viajes al extranjero; el origen de los US$45 millones invertidos en la construcción de la Casa de Dios; sus relaciones con la licenciada Roxana Baldetti y el general Otto Pérez Molina, y con una organización de narcotraficantes. Por de pronto, el Ministerio Público ha iniciado una investigación en torno a hechos con apariencia de delitos atribuidos a Cash.

Si su suerte es la misma de Jesús, ya conocemos los términos de la sentencia. Si no es así, es que en nada —absolutamente en nada— se parecen.