Pluma invitada

El voto nulo es una opción que puede corregir

César Sagastume checharin.sagas@yahoo.com

La formación de una ciudadanía plena le corresponde al sistema educativo del país, a la familia, a las autoridades y al mismo Tribunal Supremo Electoral, para lo cual deben promover la concienciación, reflexión y razonamiento entre los ciudadanos, para que sean capaces de elegir a sus nuevos gobernantes entre un universo de veintiocho opciones, cuestionadas por variedad de actos ilícitos, o, si su conciencia lo demanda, tengan el valor de votar nulo para corregir errores, ejerciendo así un delicado derecho en esta encrucijada electoral, cuando la democracia exige practicar la alternancia de gobernantes que oxigenen los procesos administrativos del Estado, a fin de evitar que los guatemaltecos seamos víctimas de dictaduras y gobiernos totalitarios.

En la actualidad se observa cómo pseudolíderes, caudillos o empresarios de la política anteponen sus intereses ante los del pueblo, pretendiendo manipular una vez más a los electores para llegar al poder o perpetuarse en él para apropiarse de los cargos de alto nivel y cooptar los recursos del Estado.

Muchos de estos personajes quieren jugar a los reinados y monarquías, y en caso extremo, a las dictaduras —que por muy fuertes que sean siempre caen—, sin tomar conciencia de que en este país se practica el gobierno republicano, donde es indispensable respetar la independencia de los tres poderes del Estado.

Una grey política contaminada de actitudes que permiten formar mafias y organizaciones criminales adictos a la corrupción y que cada cuatro años pretenden blindarse para no ser objeto de la aplicación de la ley cuando se descubre que han procedido en contra de la ética y la moral de un dignatario. Como es natural en una población como la nuestra, encontramos ciudadanos con principios patrióticos, que pueden ser idóneos, pero rehúyen para evitar ser cómplices de los que han acaparado los mandos políticos para alcanzar el poder, prefiriendo no relacionarse con los que ya se encuentran contaminados, para no ser salpicados de lo que corrompe. Comportamientos perversos que han equivocado la teoría de las ciencias políticas, denigrando los principios filosóficos de que fueron creadas para gobernar en beneficio del pueblo.

La pedagogía de la liberación vuelve a cobrar vigencia para promover una alfabetización de reflexión y conciencia, lo mismo para el sistema educativo escolarizado como para ponerlo en práctica en la andragogía, para que los adultos también tomen conciencia del uso de la reflexión y el análisis para ser hombres libres y tomar la mejor decisión a la hora de elegir a sus gobernantes.

Es aquí donde nos damos cuenta de que la Nación necesita una población alfabetizada que pueda discernir a través de su concienciación sobre cuál es la mejor opción, por lo que se hace necesario que el ciudadano sea reflexivo, analice y tenga la libertad de elegir, consciente de visualizar que debe dejar de ser objeto que los poderosos puedan utilizar para alcanzar sus fines aviesos.

Ya que somos respetuosos de las leyes y la normativa de este evento electoral (artículo 210 y 237 de las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos) nos deja en libertad de emitir el voto nulo, si se considera que entre los candidatos se encuentran los menos aptos, corruptos, tránsfugas, incapaces, narcotraficantes, políticos o reciclados, y se quiere dar una lección, entonces este es el momento de terminar con esta pesadilla y ejercer ese derecho de anular el sufragio, ya que ahora puede corregir este mal que nos viene agobiando.