EDITORIAL

Puntos de vista sobre la coyuntura

A los ojos del presidente Jimmy Morales, Guatemala está muy cerca de ser un paraíso y lo reafirma al definirse como el mejor socio estratégico de Estados Unidos, lo cual sustenta con su reciente reunión con el gobernante Donald Trump. Ante un grupo de empresarios de la Cámara de Comercio Guatemalteco Americana (Amcham) también afirmó que “el éxito no es producto de casualidades ni factor de suerte, se da al aprovechar oportunidades y ser coherentes”.

Sin embargo, a criterio del presidente de la Amcham, Juan Pablo Carrasco, la burocracia, el exceso de regulación y la incertidumbre jurídica constituyen los mayores obstáculos para ampliar las posibilidades de desarrollo para el país, y remarcó que la corrupción de décadas ha sido la mayor barrera para el desarrollo económico y ante eso solo el fortalecimiento del estado de Derecho puede convertirse en un aliciente para mejorar la inversión.

Una visión complementaria a ese problema la dio un grupo de congresistas de Estados Unidos, quienes el día anterior enviaron una carta al presidente Morales, en la que lo instan a tomar medidas inmediatas para mejorar el ambiente de inversión que afrontan las compañías estadounidenses, para lo cual se requiere aumentar la certeza jurídica, la implementación del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, para proteger a las comunidades indígenas, como garantías para ayudar al crecimiento económico.

La mayor certeza es que Estados Unidos es el principal socio comercial de Guatemala, un punto que no debe olvidarse. Para hacer más rentable esa relación también se requieren esfuerzos internos en muchos órdenes de nuestra institucionalidad, como lo señalan el presidente de Amcham y los congresistas estadounidenses, quienes también tienen meridiana claridad sobre muchos de los pasos necesarios.

Lo que no es cierto es que el mandatario esté plenamente comprometido en la lucha contra la corrupción, una de las mayores demandas tanto dentro como fuera del país, y a lo más que ha llegado su gobierno es a reiterar que ha cumplido con la entrega de los recursos presupuestados al Ministerio Público, pero los cambios en su gabinete han dejado más bien una idea contraria a lo afirmado ante los empresarios.

La última medida conocida atañe a uno de los ministerios más proclives a la corrupción, como es el caso de Salud, con el cambio de ministro, que no tardó en desmantelar la oficina del MP y la Cicig, donde se habían iniciado planes para contrarrestar el pillaje con los millonarios productos que ahí se adquieren y a eso se sumó un sospecho relevo en el Ministerio de Gobernación.

Obviamente el optimismo del presidente tras su breve reunión con Trump y otras autoridades de la administración estadounidense le han dejado claro el papel medular que Guatemala juega en la relación con su socio más importante, pero para ello también es indiscutible que se debe escuchar a muchos otros sectores, como los empresarios, quienes sufren las consecuencias de la anomia, y a los dignatarios extranjeros, que también conocen nuestras flaquezas.

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