La era del fauno

Qué maravilla de gente, sigamos manteniéndola

Juan Carlos Lemus @juanlemus9

Escuerzos, lobos de mar, boas y hienas mejor alimentadas que vacas de noble cuna vienen a salvarnos de la pobreza. Inundan el país las buenas conciencias que acuden a dictar cátedra sobre la manera de acabar con el subdesarrollo y la corrupción que al mismo tiempo los alimenta. Son gente que pasea con nuestros dineros. Y nos echa a la policía.

Vea cómo son cerradas las calles para que viajen cómodas sus majestades. En las aceras hay vallas y gente hostil armada como para fumigar manifestantes. Es la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Santo cielo, la crema de la crema, la nata de la nata, la nutria de la nutria. Aunque nada mejora, siguen siendo lo más importante. Charlan, brindan, ofrecen discursos y no cambia nada. Absolutamente nada. Sus trajes de día, de noche y de fantoche no sirven un bodrio. Son los honorables huéspedes mantenidos dentro de una ciudad ficticia, con calles dispuestas a su antojo. Porque a los señores hay que atenderlos como si estuvieran en su casa, que también es ficticia pues tienen sus propias poblaciones miserables, igualmente reprimidas, arrinconadas cuando hay visita.

Más allá de la muralla humana que los protege, creada con policías mal pagados pero contentos de sentirse parte del poder; lejos de su cama de hotel y de sus carnes laxas entre calzones de seda, almohadas de plumas que son una delicia, pantuflas que les camuflan las pezuñas hendidas; más allá de la glotonería frutal, vegetal y animal sobre la mesa, del personal a su servicio de baño y sus mayordomos está la chusma que los mantiene. Son los millones de personas que, pese a pagarles sus gustos, padecen hambre, desnutrición; carecen de servicios de salud, educación y seguridad.

Ellos vienen a arreglarlo todo. Traen la fórmula que soluciona la desgracia. Ojo, no hay que perderse una palabra. Si no los escuchó en vivo, alquile unas horas de internet y baje los documentos con sus discursos porque allí está la panacea.

La muchedumbre ofrenda impuestos para que tengan ellos las armas y los lujos. Esa multitud les tiene sin cuidado. Si miles muestran su rechazo elevando pancartas a la orilla de la carretera con alertas sobre la hipocresía del títere anfitrión, a ellos les agrada porque las muestras de rechazo son lo que el agua es a los peces. De eso vienen, de que los repudien en sus pueblos.

Saben darle la mano al diablo. Se codean con el crimen organizado y el desorganizado, con lo más asqueroso de la política y el empresariado descompuesto. Que vienen a ser lo mismo. Se condecoran, se rinden honores, se besan, se dan diplomas o las llaves de la ciudad y otras baratijas que no sirven para nada.

Son personas muy importantes ¡qué digo importantes!: son híper mega supra VIP consentidas de la multitud que trabaja para que la pasen bien. Ese montón que los mantiene es consumidor, contribuyente y votante, nada más. Si se sale de su guion de votante, contribuyente y consumidor para exigir sus derechos pasará a ser el asco social, estorbo a fumigar en las calles de esta linda tierra violentada. Háganse a un lado, métanse a sus casas o donde sea que alquilen. Si viven a la intemperie, refúgiense con sus perros en otro sitio porque viene Su Majestad y quiere ir de paseo por las calles empedradas de Antigua.

Terminó la cumbre, onanismo de poder, pero ya se sienten los beneficios de los discursos. Algo flota en el ambiente, es una sensación que da gusto. Tras 26 reuniones se vislumbra el bienestar, se perciben la prosperidad, la inclusión y la sostenibilidad de Iberoamérica unida. Qué maravilla. Sigamos manteniéndolos.

@juanlemus9