Una ciudad que crece requiere de control y orden

La expansión de la metrópoli necesita de una estrategia acertada para garantizar el bienestar de los habitantes.

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El crecimiento poblacional hacia el occidente de la capital, con la construcción de la colonia Primero de Julio, obliga a abrir la calle San Juan y convertirla en calzada. Foto: Hemeroteca Prensa Libre
El crecimiento poblacional hacia el occidente de la capital, con la construcción de la colonia Primero de Julio, obliga a abrir la calle San Juan y convertirla en calzada. Foto: Hemeroteca Prensa Libre

La Nueva Guatemala de la Asunción es el cuarto asentamiento capitalino del país, que este año celebra 200 años de independencia.

Los primeros habitantes de la Nueva Guatemala de la Asunción fueron familias prominentes que se trasladaron de Santiago de Guatemala, hoy Antigua Guatemala, luego de los terremotos de 1773. También se movilizaron familias pobres para servir y trabajar de acuerdo con las necesidades de la nueva capital. La intención era recibir una nueva propiedad, pero conservando la que se tenía en la ahora ciudad colonial.

Según Mynor Carrera Mejía, historiador del Museo de la Universidad de San Carlos (Musac), en la nueva ciudad trataron de reproducir la de Santiago de los Caballeros, pero el Valle de la Ermita, de la Virgen o de Las Vacas, era accidentado y tenía su propio paisaje, por lo que hubo problemas urbanísticos por superar. “No solo se vino la población, sino sus creencias, su culinaria y sus leyendas”.

Carrera cuenta que debido a que Guatemala formaba parte del dominio real español, su planificación y disposición debía ser autorizada por el rey, por lo que el diseño y la fundación recibió el visto bueno de Carlos III y fue el capitán general de la Audiencia, Martín de Mayorga y Ferrer, quien llevó a la práctica las disposiciones reales y los trazos de 1778 del ingeniero Marcos Ibáñez, arquitecto principal de la Corona.

La nueva fundación se efectuó a raíz de los terremotos de Santa Marta, de 1773, los cuales destruyeron Santiago de Guatemala, pero las iglesias, conventos, palacios y grandes residencias se reprodujeron de manera similar en diseño y ubicación en la nueva ciudad. “La Antigua quedó en ruinas, pero todo su arte barroco fue trasladado a la Nueva Guatemala. De ahí la importancia del Centro Histórico de la actual capital”, resalta el investigador del Musac.

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Álvaro Véliz, fundador y exdirector de Urbanística Taller del Espacio Público de la Municipalidad de Guatemala, relata que el traslado de la ciudad no tuvo ningún cambio urbanístico importante, pues la firma de la Independencia solo significó un traspaso del poder político entre los españoles y los criollos. Dijo que lo urbanístico se construyó alrededor de la Plaza de Armas la Catedral, que representaba el poder de la Iglesia; el Palacio de la Real Audiencia, a los criollos; el Palacio de los Capitanes, al Imperio español, y el Portal del Comercio, a los comerciantes, entre ellos los Aycinena.

Víctor Cohen, arquitecto mayor de la Ciudad de Guatemala, desde el 2019, considera que la arquitectura de la capital “ha avanzado muchísimo y se encuentra a la altura de la mayoría de los países modernistas o contemporáneos, y que van cambiando de acuerdo con el tiempo para responder a las necesidades de la época”.

“Estamos globalizados, porque la mayoría de los conceptos arquitectónicos no son inventados en nuestro país, sino que son adaptaciones de movimientos que se registran y avanzan en otros países y nosotros también lo hacemos, ya no vivimos aislados”, indica.

Cuenta que la arquitectura moderna comenzó a llegar al país en la década de 1950, cuando Estados Unidos y Europa habían evolucionado bastante.

Cohen dice que inicialmente los arquitectos efectuaban trabajos para la construcción de iglesias, edificios del gobierno, así como mansiones y castillos de familias acaudaladas, pero que en la actualidad se encuentra dedicada a toda la población, tanto en arquitectura social relacionada con la vivienda, como la capitalista vinculada a la construcción de edificios de apartamentos y negocios.

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El Arquitecto Mayor destaca que una de las características urbanísticas de la capital es que “no crece verticalmente”, porque la metrópoli se encuentra en la ruta que emplean los aviones para aterrizar en el Aeropuerto Internacional La Aurora, que limita la altura de edificios.

En cuanto al futuro de la ciudad, Cohen opina que la Municipalidad de Guatemala efectúa un buen trabajo, porque construye pasos a desnivel en los puntos donde hay mayor congestionamiento, aunque reconoce que aún hay muchos problemas que se deben solucionar con la coordinación de otros entes.

Recuerda, como ejemplo, que la semana pasada se inauguró el viaducto de Cayalá y semanas antes otro en la calzada Atanasio Tzul, y que en el futuro se tienen programado otros modos de transporte y se ampliarán rutas del Transurbano y el Transmetro.

“Sin embargo, sigue existiendo el problema del transporte pesado que ingresa a la ciudad para atravesarla de lado a lado, para lo cual está planificado el anillo metropolitano, que se construirá afuera de la ciudad y que unirá el sur con el norte y el poniente con el oriente, para que no entren los vehículos a la ciudad, pero no se sabe cuándo se concretará”, resalta el urbanista.

Cohen considera que “es inevitable” el crecimiento de la ciudad hacia el sur y que sucede en cualquier ciudad del mundo, porque cada año la población rural migra a los centros urbanos en busca de fuentes de trabajo. Fenómeno que “también sucede en ciudades secundarias, como Quetzaltenango y Escuintla”.

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Cohen cree que el problema más grande que enfrenta la capital, y todo el país, es la escasez de agua, que tiene que ser abordado por la comuna, el Gobierno Central y las demás corporaciones del departamento de Guatemala.

Otro de los problemas de la ciudad es el manejo de los desechos sólidos, agrega, y que para solucionar este asunto se tienen que construir nuevos drenajes e implementar plantas de tratamiento municipal.

Inercia

Durante más de dos siglos (1776-2021), la traza original colonial se convirtió en el epicentro de una gigantesca “mancha urbana”, que crece por inercia, sin un patrón de desarrollo urbanístico y como consecuencia se ha expandido a los 17 municipios que conforman el departamento de Guatemala, comenta la doctora en Arquitectura Sonia Fuentes Padilla, presidenta del proyecto Documentación y Conservación de Monumentos y Conjuntos Urbanos del Movimiento Moderno (Docomomo).

La capital ha tenido un crecimiento poblacional y urbanístico constante, con puntos de partida geológicos, políticos, económicos y sociales, como la Revolución Liberal de 1871, la de Octubre de 1944, el terremoto de 1976 y el conflicto armado interno, sobre todo en los años setenta y ochenta, cuando miles de familias buscaron refugio en la capital por la violencia en el área rural.

“El resultado de la falta de un plan regulador de crecimiento y ordenamiento territorial efectivo e integral, ha generado impactos muy serios en la calidad de vida y en la dotación de servicios en el área metropolitana”, opina la presidenta de Docomomo.

Según la gestora de patrimonio, el desmedido crecimiento de la ciudad de Guatemala ha sido impulsado por varios fenómenos, naturales como sociales, entre ellos la topografía del Valle de la Ermita, lo cual impulsó que el primer “ensanche y crecimiento” se diera hacia el sur, ya que al norte, los barrancos se encuentran más cerca de la actual zona 1.

A nivel socioeconómico, Fuentes indica que la población aumentó como consecuencia de las migraciones que se aceleraron a partir de 1944 luego de la Revolución de Octubre, que conllevó la industrialización y la inyección de capitales extranjeros que detonaron la vida económica capitalista, volviendo la urbe el centro de mayores oportunidades de desarrollo.

Al respecto, Raúl Monterroso, catedrático de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos (Usac), expone que la ciudad de Guatemala surgió como resultado de un proceso de planificación, el cual aplicó conceptos vigentes en esa época (siglo XVIII), pero que, al igual que en otras ciudades, se concentraron los servicios y oportunidades y que por la falta de planificación regional o de país ocasionaron procesos de migración del campo, “lo cual generó la ocupación del territorio de manera informal y desordenada”.

De cara al Siglo XXI. Varios edificios se han construido en la capital, como en la zona 4, con estilos arquitectónicos diversos, modelos introducidos al país por arquitectos que han estudiado en el extranjero.
De cara al Siglo XXI. Varios edificios se han construido en la capital, como en la zona 4, con estilos arquitectónicos diversos, modelos introducidos al país por arquitectos que han estudiado en el extranjero.

Hacia el sur

Monterroso explica que después del movimiento criollo de Independencia de la corona española, las cosas no cambiaron mucho para las mayorías pobres, menos para los habitantes de áreas rurales. “Fue hasta la Revolución Liberal (1871) que una élite ilustrada impulsó la educación pública” y durante el gobierno de Jorge Ubico (1898-1920) se desarrollaron inversiones públicas, pero empleó la arquitectura como un medio para alegorías al dictador, muy al estilo fascista”.

Para Véliz, vicepresidente del Colegio de Arquitectos, la revolución de 1871 fue determinante, pues se mantenía la estructura colonial, pero luego de este evento político se registraron cambios y los más importantes fueron “los ensanches” hacia afuera del actual Centro Histórico en lo que hoy es la 18 calle y se dejaron de lado los barrios religiosos y se crearon cantones como Exposición, en zona 4, caracterizado por sus diagonales.

Con la llegada de los liberales, relata Véliz, la ciudad se extendió más al sur pues se creó una nueva formación urbana y paisajista con la construcción romántica de los bulevares, el principal fue la Avenida de La Reforma, que se caracterizó por su ancho y su arboleda similar a los europeos. También se construyó la 7a. avenida, a lo largo de la zona 4, hasta la Plaza España, y la avenida Simeón Cañas, hacia el Hipódromo del Norte. También lo que hoy queda del parque Reforma, que se le denomina parque o finca La Aurora, en la zona 13, al estilo de El Retiro, en Madrid.

La huella

El compendio Historia de Guatemala, un resumen crítico coordinado por Edelberto Torres-Rivas, explica que luego de la Revolución de 1944 se aceleró el crecimiento demográfico del área metropolitana porque se concentraron los servicios públicos.

Véliz, quien es fundador también de la Empresa Metropolitana de Vivienda de la municipalidad capitalina, dice que esa época fue el comienzo de la modernización, industrialización y democratización del país y considera que es la tercera generación de urbanismo en Guatemala, pues en el Centro Cívico se construyen edificios modernos, funcionales y simbólicos donde se contemplan obras de Dagoberto Vásquez, Guillermo Grajeda, Efraín Recinos, Carlos Mérida, Roberto González Goyri.

El urbanista agrega que en la parte final de esta época, entre 1950 y 1970, también se comenzaron a construir las principales calzadas como la Roosevelt, San Juan y la Avenida Raúl Aguilar Batres, que reconfiguran la ciudad.

A nivel urbanístico, a partir de 1945, comenzaron a construirse importantes obras como la Ciudad de los Deportes, en la zona 5, muy cerca el Centro Cívico, el primer proyecto urbanístico conceptualizado y construido por guatemaltecos, lo cual promovió el ensanche y crecimiento hacia el sur. Este conjunto cambió la morfología de la ciudad pues rompió con los patrones coloniales del viejo centro.

Además, despertó la inquietud de las autoridades ediles de generar instrumentos que regularan el crecimiento de la ciudad; sin embargo, estos “han sido buenos intentos, y por qué no decirlo, con las mejores intenciones, pero al ser proyectos o planes inconclusos o iniciativas aisladas, no han logrado impactar en la población. Tampoco se les ha dado seguimiento y continuidad a pesar de que el actual gobierno edil ha estado en el poder desde hace varias décadas, tiempo suficiente para haber concretado alguno de los planes”, critica Fuentes.

A criterio de la urbanista, lo poco que se ha concretado ha tenido algunas consecuencias que no fueron previstas. Cita como ejemplo el fenómeno de la repoblación del Centro Histórico de Guatemala que se vio estimulado por proyectos como el Corredor Central Aurora Cañas, el cual aparte de devolver los espacios públicos se volvió en un detonante para los desarrolladores inmobiliarios, quienes dirigieron su mirada hacia este sector y empezó a densificarse habitacionalmente, sin tomar en cuenta el Patrimonio Arquitectónico y la dotación de servicios.

El artículo científico Escenarios demográficos en América Latina y el Caribe de María Inés Ortiz Álvarez, María Elena Cea Herrera, Jorge González Sánchez confirma que la mayor aceleración del proceso de crecimiento urbano en América Latina y el Caribe se inició a partir de 1940 y que en los siguientes 60 años la proporción de población rural descendió de manera constante, debido a la intensa migración del campo hacia los centros urbanos.

De este fenómeno no escaparon las demás ciudades del país, las cuales crecen de manera desmedida sin que exista una visión edil de futuro, lo que se contempla cuando se les vista y se enfrentan atascos vehiculares, calles estrechas, construcciones endebles, contaminación y escasez de agua, entre otros problemas. Entre estas se encuentran “las ciudades que ahora se les conoce como intermedias, como Quetzaltenango, Chimaltenango, Escuintla, Chiquimula y Cobán, las cuales muestran procesos de crecimiento desordenado”, indica Monterroso.

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