Estación Transparente del Deseo: La casa-monumento de zona 17 donde confluyen sueños en mosaico

Próxima a la naturaleza de los barrancos citadinos se encuentra esta obra del artista Marlov Barrios en la que convergen miles de piezas en cerámica.

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El monumental hogar se vale de distintos niveles y estaciones para evocar una narrativa de arte ancestral y contemporáneo. (Foto Prensa Libre: Alejandro Ortiz López)
El monumental hogar se vale de distintos niveles y estaciones para evocar una narrativa de arte ancestral y contemporáneo. (Foto Prensa Libre: Alejandro Ortiz López)

Pensar en un barranco implica imaginar las múltiples posibilidades que definen ese territorio. En el plano más ambiental, podría pensarse como un ecosistema en el que confluyen centenares de animales y plantas. Desde la metáfora, podrían verse como fauces donde gobiernan el silencio y la infinitud del verde.

En la ciudad de Guatemala, donde los barrancos constituyen cerca del 41% de la superficie del territorio urbano —según la publicación Ciudad Barranco—, las posibilidades de otros mundos emanan desde esa naturaleza. Prueba de ello es la Estación Transparente del Deseo, una casa transformada en obra de arte frente a la naturaleza.

Ubicada en un eje que separa al barranco de la zona 17 con las casas en la colonia Los Pinos, su construcción se ubica dentro de una manzana boscosa y acoge a la familia de Carlos Montes y Luisa Barrientos.

Dentro del inmueble también operan las oficinas y laboratorios de una empresa medioambiental que la pareja estableció en 1990. La obra, que funciona como una intervención artística en el espacio más íntimo, cotidiano y laboral de la familia Montes Barrientos, fue creada por el artista plástico guatemalteco Marlov Barrios luego de que la pareja se interesara por su trabajo.

La “Estación del Árbol de la Vida” es un pasaje de la obra que aborda los distintos conocimientos ancestrales. (Foto Prensa Libre: Alejandro Ortiz López)

 

Además de ser químicos en farmacéutica y biología respectivamente, Carlos y Luisa también son amantes del arte. Carlos cuenta que su sensibilidad a esta expresión inició desde pequeño, cuando asistía a su madre en un taller de vitrales y cerámica. Por otro lado, la familia de Luisa era próxima a artistas guatemaltecos de la talla de Zipacná de León.

Carlos cuenta que en el 2016 ingresó a un programa en La Fototeca, institución artística donde Marlov Barrios impartía clases. Luego de conocerse, alumno y profesor coincidieron desde distintos intereses artísticos.

Fue entonces cuando Marlov decidió presentarle a Carlos un mural de 500 metros cuadrados que había elaborado para el centro comercial Vitra en la zona 14. Los colores, las formas y la estridencia visual de esa pieza bastaron para deslumbrar la mente del químico farmacéutico.

A partir de ese encuentro, Carlos le contó al artista acerca de su casa y el plan que tenían junto a su esposa para revitalizar el exterior del inmueble con obras de arte. No pasó mucho tiempo para que la pareja invitara a Marlov a conocer la construcción ubicada en zona 17.

Luego de ese primer acercamiento, los tres acordaron que la obra de Barrios consistiría en una intervención sobre la cúpula de vidrio del hogar. No obstante, la sed artística de Barrios terminó por conducirlo hacia una propuesta que buscaba potenciar la magnitud y formas en la construcción de unos 300 metros cuadrados.

Para lograr la misión, Marlov dividió la obra en dos fases. La primera, gestada entre 2017 y 2019, fue destinada a la intervención de las superficies exteriores del inmueble mediante el uso de piezas cerámicas y pintura. La segunda etapa —en proceso— consiste en la creación de vitrales que serán colocados en la cúpula del edificio.

El alma de la obra

Más allá de la grandeza que suponen los cerca de 300 metros cuadrados de la construcción, es su exterior lo que provoca un hechizo para quienes habitan el espacio, y también para quienes hacen una parada ocasional allí, en la Estación Transparente del Deseo.

Los muros de la “estación” se caracterizan por una diversidad de acabados curvilíneos, rectos, cilíndricos y en zigzag. Marlov Barrios decidió intervenir estas superficies con una particular gama colorida que incluye tonalidades púrpuras, anaranjadas, azules y verdes.

También realizó varios diseños que serían la base para que más de dos mil 500 piezas de cerámica fueran colocadas en muros, pisos y escaleras del inmueble.

Paredes y gradas fueron intervenidas con más de dos mil piezas de cerámica en la Estación Transparente del Deseo. (Foto Prensa Libre: Alejandro Ortiz López)

Las piezas son evidentes al transitar por la Estación Transparente del Deseo. Al detenerse, los espectadores pueden atestiguar universos que fusionan figuras de pirámides, hojas, martillos, caparazones, amebas, herramientas de construcción, manos, pies, máscaras, lápices y muchas más.

Según comparte el artista, la idea detrás de estos motivos habla de una colisión entre distintos imaginarios históricos y referencias personales que él atesora.

Expresa que la Estación Transparente del Deseo se nutre de la inspiración que le han dado los textiles originarios de Guatemala a lo largo de su carrera como artista. Su admiración por las formas y colores en distintas piezas de indumentaria le generan un “goce estético” que ha plasmado en pinturas, murales, calcomanías e intervenciones públicas por más de una década.

El bagaje visual del siglo XX —o la explosión del llamado “arte contemporáneo”— también es un aporte detrás de la intervención en la obra de Barrios, quien apunta que la contemporaneidad representa su experiencia como artista, puesto que varios de sus referentes artísticos provienen de esa época, y él mismo se nombra desde allí.

La Estación Transparente del Deseo está dentro de un terreno que colinda con el barranco de la zona 17 en la ciudad de Guatemala. (Foto Prensa Libre: Alejandro Ortiz López)

Desde esas vías, Marlov llegó a otra conclusión respecto de lo que podía ser el alma de la Estación Transparente del Deseo mientras la conceptualizaba: hablar de la historia y las formas del poder en Guatemala.

“Me interesaba generar una experiencia simbólica del proceso de mestizaje de la cultura guatemalteca y contemporánea”, manifiesta Barrios, quien por más de 15 años ha revelado un interés por contrastar formas y colores en todas sus obras, las cuales parecieran buscar respuestas ante el caos, desde formatos como la arquitectura, la escultura, el muralismo, el grabado e incluso la poesía.

Explica que muchas veces la construcción visual de Guatemala se convierte en estridente o recargada, debido a las capas históricas que han formado el país. Desde allí también encuentra inspiración. “Mis composiciones tienen un mundo sobre otro en el que parece que las capas de realidad lo hacen todo más denso”, refiere el artista.

Marlov Barrios cuenta que su obra ha sido influenciada por la mezcla de colores y formas presentes en piezas textiles originarias. (Foto Prensa Libre: Alejandro Ortiz López)

En la Estación Transparente del Deseo Marlov propuso que sus murales contaran con esa estridencia visual para abordar, entretanto, la colonización en Mesoamérica. En las paredes pueden apreciarse elementos que aluden a la época prehispánica a través de referencias de las culturas mexica, maya y olmeca.

Estas se contraponen con símbolos occidentales religiosos como los que remiten a la participación de la Iglesia Católica en el Istmo. Además, varias de las piezas implementadas abordan una reminiscencia a detalles del arte colonial —como retablos o fachadas—, así como del Barroco. En general, puntualiza, esta obra busca ser didáctica desde múltiples universos.

La casa y sus estaciones

El artista detrás de la Estación Transparente del Deseo dice que el nombre de la pieza se inspira en Ese oscuro objeto del deseo, película de Luis Buñuel, y también guarda similitud con Un tranvía llamado deseo, del dramaturgo Tennessee Williams y llevada al cine por Elia Kazan. Pero más allá de la aproximación al mundo teatral y cinéfilo, la obra de Barrios trata desde un lugar holístico que se nutre de metáforas.

El realizador considera que las obras de arte se componen de microcosmos que generan puntos de encuentro entre ellos y con la audiencia. Con esa premisa y para la intervención en el hogar de la familia Montes, decidió proponer el concepto de una “estación” en la cual las personas pueden detenerse y apreciar lo que acontece desde los pequeños mundos individuales.

A propósito de lo “transparente” en la obra, el artista manifiesta que se trata de una metáfora entre “lo visible y directo” ante los espectadores.

Se podría decir que la casa no deja lugar a dudas, puesto que todas las superficies tienen un lenguaje identitario que enriquece el diálogo con quienes transitan la obra. Para Marlov, quienes se acercan a la pieza son testigos de “una revelación”.

En cuanto al “deseo”, el artista lo define como una “pulsión primigenia” que engloba todas las emociones que emanan desde las personas. No obstante, Marlov considera que los deseos no siempre son bellos o “positivos”; estos pueden implicar otras facetas como la oscuridad, lo bélico o lo carnal, agrega.

Para facilitar la comprensión de la Estación Transparente del Deseo el autor propuso distintos capítulos que se distinguen a través de niveles, pasadizos y muros a los cuales llamó “estaciones”.

La “Estación del Inframundo” es un extenso y explosivo muro en el que Marlov Barrios intervino piezas que evocan la obsesión por el poder a lo largo de la historia de Guatemala. El autor explica que sus obras suelen contemplar capas densas y estridentes. (Foto Prensa Libre: Alejandro Ortiz López)

El recorrido inicia con una muestra en mosaico de la cabeza de Kukulkán, la serpiente emplumada, sobre una plataforma que desciende por una escalera, dando forma al cuerpo del reptil. Esta forma de serpiente funciona como la primera parte de la obra y lleva por nombre Estación de fuego.

Próxima a la primera parada, destaca una escalinata que lleva hasta lo que Marlov llama la Estación del Árbol de la Vida, donde hay figuras cromáticas que evocan los conocimientos de distintos pueblos originarios y culturas ancestrales.

La escalinata principal que surge del cuerpo de la serpiente emplumada se decanta en la Estación del Agua, la cual se caracteriza por tener una plataforma con un relicario o nicho que emula el “vientre de la madre creadora”, y cuyas compuertas muestran las figuras de los personajes del Popol Wuj, Hunahpú e Ixbalanqué. Sobre la superficie de esta sección destacan mosaicos celestes, verdes y azules.

En esta intervención de Marlov Barrios, realizada entre 2017 y 2019, confluyen valores contemporáneos y tradicionales del arte en Guatemala. (Foto Prensa Libre: Alejandro Ortiz López)

Justo al lado de este relicario se encuentra la tercera parte de la obra llamada Estación del Progreso, y destaca porque en el muro aparecen motivos vinculados a avances tecnológicos y científicos.

A esta le sigue la Estación de la Flora, donde hay una tarima circular que de acuerdo con Marlov Barrios evoca las “formas e infinitos” que contienen todas las especies de plantas en el mundo. El diseño de la estación alude a la manera en que las flores se abren, desde el centro hacia los lados.

Luego de bajar por las gradas en forma de caracol desde la terraza donde se ubican la tercera y cuarta parada, hay una extensa pared que aloja la Estación del Inframundo, donde el artista plasmó sus interpretaciones acerca de la tentación que supone el poder para las personas.

Las reflexiones sobre la identidad y el mestizaje, así como la localización en un plano contemporáneo, son algunos de los temas que Marlov Barrios abordó en esta obra. (Foto Prensa Libre: Alejandro Ortiz López)

Luego de caminar varios metros adelante, los transeúntes encontrarán la última parada del recorrido: la Estación de la Muerte. Al llegar allí se aprecia una gran pieza metálica con un esqueleto que sonríe. “La muerte es, desde mi perspectiva, un portal, una manera de vivir en un plano desconocido”, matiza Barrios.

El artista señala que la Estación Transparente del Deseo es excepcional —sin arrogancia—, puesto que valora la cultura guatemalteca como un punto medular. Reafirma que Carlos Montes y Luisa Barrientos también son vitales para dicha utopía artística. “Ellos han permitido este gran acercamiento”, dice Marlov.

A criterio de Carlos Montes, la Estación Transparente del Deseo está viva y puede decir cosas nuevas en cada acercamiento. “A veces encontramos nuevas revelaciones, cosas que no habíamos entendido, visto o sentido. Es una pieza con la que Marlov deja que la imaginación vuele”, dice.

La “Estación de la Muerte” evoca un portal hacia un nuevo mundo, de acuerdo con Marlov Barrios. (Foto Prensa Libre: Alejandro Ortiz López)

Asimismo, asegura que ni él ni su familia se sienten “propietarios” de esta obra. “Al principio pensábamos que sería algo para nosotros, pero resultó ser más que eso. Es para todas las personas”, reconoce.

La Estación Transparente del Deseo puede ser visitada por el público general. Quienes estén interesados en conocer la obra pueden llamar al 5370-1029 o escribir al correo electrónico oswaldo@fqblab.net


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