Domi Hunziker – para comenzar bien el año

Opinión

Cuando la escuché por primera vez, sentados los dos casualmente en la gramilla de un campus estudiantil, hace varios años, me encontré con una expresión transparente y sólida al mismo tiempo. Mínimamente auxiliada de su guitarra –al igual que tantos otros– y por intermedio de la voz desnuda –como tantos otros más–, en aquella tarde evocó vivencias que no se antojaban provenientes de una persona tan joven –esto sí, a diferencia de muchos y muchas–. No había alcanzado la mayoría de edad legal, pero parecía ya haber experimentado varias vidas. Indudablemente, era el resultado de devorar libros desde su niñez, de haber viajado con la imaginación, de haberse visto expuesta al arte, a la ciencia, al pensamiento y, ante todo, de haber emprendido una continuada reflexión personal.