Sergio Ralón: Medicina y letras para sanar

El médico guatemalteco relata en un libro su experiencia en Israel, donde vivió durante su especialización y que le dejó clara la necesidad de aprender a vivir en paz.

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Ralón pertenece a varias entidades médicas nacionales e internacionales. Entre otras, la Asociación Americana de Trauma, y   Sociedad Americana de Cirujanos Mamarios. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)
Ralón pertenece a varias entidades médicas nacionales e internacionales. Entre otras, la Asociación Americana de Trauma, y Sociedad Americana de Cirujanos Mamarios. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

El ímpetu de servicio y apoyo a los más necesitados nació en Sergio Ralón de la mano de su mamá, quien a causa de su frágil salud, tenía frecuentes consultas médicas.

En cada visita a la que él la acompañaba, descubría un mundo en el que los doctores llegan a ser ángeles custodios de sus pacientes. Tal visión llevó a Ralón hasta las aulas de la Universidad de San Carlos de Guatemala para estudiar Medicina.

Consecuentemente atravesó los pasillos del Hospital San Juan de Dios donde hoy dirige la clínica de tratamiento de cáncer mamario.

Con los años se especializó en Japón, Brasil, Estados Unidos e Israel donde obtuvo un posgrado en Cirugía General y Cáncer. En dicho país ha realizado servicio médico voluntario dentro del ejército.

De aquella experiencia vislumbró una historia que plasmó en el libro Voluntarios en el desierto (publicado por Magna Terra y Amazon), el cual narra como el secuestro de tres jóvenes israelíes suscitó una espiral de violencia, angustia y preocupaciones sociales en el país, así como a la comunidad judía.

Luego de la publicación del libro, el médico comparte sus impresiones acerca de la guerra, el ser judío en la diáspora, así como su rol como catedrático.

¿Por qué decidió convertirse en médico?

Desde pequeño siempre acompañé a mi mamá a citas médicas, pues era una persona de salud delicada. Ella tenía una gran admiración y respeto por los médicos que la trataban.

En las consultas pude conocer la diferencia entre un médico empático y el que solo saca el trabajo.

A partir de aquellas experiencias empecé a enamorarme de la Medicina, que me ha permitido todo en la vida como viajar a otros países.

¿Cómo ha aportado este tránsito por distintos países a su idea de la necesidad humana?

Uno cree que la realidad es todo lo que se ve en el país. Mi primera experiencia fuera del país fue en Israel. De las cosas que más me marcaron, fue la manera en la cual los médicos e integrantes de los hospitales manejaban la muerte de los pacientes.

Nosotros, que desafortunadamente hemos vivido en un país violento, hemos normalizado las muertes a causa de la violencia e incluso por enfermedad debido a la pobreza.

La muerte es una experiencia para la que nadie está preparado; cada uno la atraviesa de manera distintita. Es importante que los formadores enseñemos el significado de la vida.

La obra Voluntarios en el desierto de Sergio Ralón fue escrita en español y traducida al inglés. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

¿Cuán importante fue para usted la conexión con Israel y su cultura?

Mi familia paterna es de origen judío. Luego de investigar acerca de mi pasado, decidí solicitar una beca a través del gobierno de Israel. Era algo que había idealizado.

Yo había estudiado Medicina General, me especialicé en Cirugía y después recibí la beca para cursar una subespecialización en la Universidad de Tel-Aviv.

Siento que el destino me llamaba para estar allá. Los judíos que vivimos en la diáspora compartimos el mismo sentimiento de tener que llegar a Israel y hacer algo por el país.

Luego de estudiar, me quedé haciendo un voluntariado en residencia para cirugías de cáncer en el Ejército. A partir de esa experiencia empezó la temática del libro Voluntarios en el desierto.

En la historia hay una carga política y bélica. ¿Cuál era la intención al hablar de esta temática tan cercana para usted, y lejana para muchos lectores?

En el libro soy un narrador testigo y protagonista, donde hablo acerca de la historia del pueblo judío, y de mi familia. Abordo también el servicio de voluntariado que tiene Israel en su territorio y otras partes del mundo. Traté de hacerle un tributo a todo eso y a mis antepasados.

La política de secuestrar jóvenes o soldados e intercambiarlos por prisioneros, ha sido una práctica de ciertos grupos extremistas desde la primera Guerra del Líbano.

La mayoría ha terminado muerta, pero al final el gobierno resulta negociando, ya que para los judíos es importante enterrar a los fallecidos. Estos hechos totalmente reales los plasmo en el libro.

Me tomó dos años en redactarla aproximadamente, luego de regresar de mi voluntariado en 2015. Tenía algunos apuntes mientras había vivido allá, pero al final decidí hacer catarsis de todo lo que conocí.

Creo que las nuevas generaciones deben saber qué ha pasado y qué está sucediendo. Eventos tan fatales como el Holocausto pueden darse otra vez. Los genocidios siguen ocurriendo porque, al fin y al cabo, las personas olvidan la Historia, y esta se repite.

El médico Sergio Ralón durante su estancia como voluntario en Israel. (Foto Prensa Libre: Cortesía Sergio Ralón)

¿Qué piensa de la guerra?

Desafortunadamente es algo que ocurre. Todos quisiéramos vivir en paz, pero el conflicto es algo inherente al ser humano. Antes eran bélicos —de ejércitos contra ejércitos— y ahora es entre la población civil. Es difícil construir la paz.

En mi libro, por ejemplo, es una de las experiencias que trato de transmitir: la de alguien que ha vivido en una sociedad israelí, que al igual que la gran mayoría de sociedades, quiere vivir en paz disfrutando y celebrando la vida.

¿Considera que en las sociedades donde existe la violencia vinculada a gestiones estatales, el actuar de las personas debe ser uno político?

Creo que todos deberíamos vivir con una política de respeto y convivencia, independientemente de la cultura y del origen religioso que pudiese tener. Esa debería ser nuestra premisa universal; sería todo mucho más fácil así.

Desafortunadamente la Historia nos enseña que los conflictos se desarrollan por la falta de acuerdos y al final, quienes más sufren son los inocentes.

La paz es posible. Es más barata para los gobiernos que estar gastando en guerra.

Además de su nuevo libro, ha publicado otros en referencia a temas médicos —Trauma y Cirugía—. ¿Fue el actual un reto en cuanto a profundidad de la temática?

En Medicina, uno se acostumbra a escribir y a investigar. Tengo 24 años de ser catedrático y he escrito libros que dedico a mis estudiantes, ya que les pueden funcionar durante la carrera.

Es algo técnico, pero en el caso de Voluntarios en el desierto fue algo más desafiante por el lenguaje que se empleó.

“La Historia nos enseña que los conflictos se desarrollan por la falta de acuerdos, y al final, quienes más sufren son los inocentes”.

¿Cuál ha sido la enseñanza que le ha dejado su labor como catedrático?

La mejor enseñanza ha sido aprender de la empatía: ponerse en los zapatos del otro para tratar de entenderlo porque al final, uno no está viviendo su situación.

Tal vez no se ha podido vivir lo mismo al cien por ciento, pero se puede tratar de comprender, darle soporte emocional, físico y hasta espiritual.

Creo que mi función es enseñar a las nuevas generaciones a ser más empáticas desde una perspectiva médica y personal.

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