Tomar decisiones para tomar las riendas de la vida

Aunque algunas de nuestras elecciones son irrelevantes, hay otras que marcan el rumbo de la vida. Aprender a decidir nos dará más seguridad. Acá le damos algunos consejos para dejar atrás la indecisión.

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Aprender a tomar decisiones permite ser más consiente de su felicidad y trazar un mejor futuro, siempre considerando que equivocarse es un proceso natural de los seres humanos. . (Foto Prensa Libre: Shutterstock).
Aprender a tomar decisiones permite ser más consiente de su felicidad y trazar un mejor futuro, siempre considerando que equivocarse es un proceso natural de los seres humanos. . (Foto Prensa Libre: Shutterstock).

Tomar las riendas de nuestra vida no es una tarea sencilla. En ocasiones se torna más compleja y nos toca tomar decisiones muy importantes, como escoger la carrera profesional, el lugar de estudio, de residencia, de trabajo, o incluso, decidir si lo mejor es una ruptura amorosa. Pero hay otros momentos cuando las decisiones son más sencillas, como elegir el tipo de vestimenta o la comida del día. En cualquier caso, la importancia que se le da a cada uno de estos actos y la seguridad con la que se elige son los que definen nuestra vida, por ello para dejar la indecisión hay que analizar las consecuencias y actuar sin miedo.

Está claro que la vida es el conjunto de decisiones que tomamos desde que nos despertamos. Y aunque nos acostumbramos a que día a día tenemos que escoger entre dos o varias opciones, no siempre es fácil hacerlo. Según Scarlette Muñoz, psicóloga clínica, son muchos factores los que influyen en la dificultad para tomar decisiones, la mayoría radican en experiencias personales, por ello lo ideal es analizarse uno mismo y determinar la razón por la que cuesta definir lo que se quiere.

Pero, también hay elementos sociales que influyen para ser indecisos, como el estilo de crianza en el cual predominó la autoridad. Desde la niñez se acostumbra que sean los adultos quienes decidan la vestimenta, comida y hasta el tipo de diversión. Aunque es aceptable que de pequeños se reciban órdenes acerca del comportamiento que se debe tener en un lugar específico, esto no debe ser todo el tiempo porque no se fomentará el poder de decisión.

En la adolescencia ser indeciso se basa en el miedo a no encajar en los parámetros que la sociedad establece. “Si desde pequeños no nos dieron las herramientas para poder decidir, en esta etapa el miedo al qué dirán estará en la mente y nos hará dudar de nuestras capacidades. Incluso, nos puede llevar a tener baja autoestima”, indica Muñoz.

Cuando se es adulto la indecisión puede aumentar porque es la etapa en donde se considera que las elecciones que se deben hacer son más importantes o tienen más relevancia porque cada uno tiene más responsabilidades. Pero si en las etapas de crecimiento se fomentó la baja autoestima y se tienen problemas de seguridad, lo más seguro es que al ser adulto no se confíe en las habilidades personales para tomar decisiones.

Además, según Inés Zepeda, psicóloga especialista en adultos y parejas, en esta etapa se ven reflejados factores sociales como el machismo. Específicamente cuando a la mujer se le dice erróneamente que no es capaz de decidir porque no es lo suficientemente inteligente para hacerlo o que necesita la aprobación del hombre.

Cómo afecta 

Cuando se es indeciso, más allá de que una elección sencilla como escoger el postre que desea comer hoy le tome mucho tiempo, también le generará inestabilidad emocional, la cual denota inseguridad, falta de autoestima y una visión pesimista de la vida. Aunque al inicio considere que su elección fue la correcta, al final, después de pensarlo muchas veces, no se sentirá satisfecho con el resultado final porque su mente estará en el “qué pasaría si hubiera elegido la otra opción”.

Entonces, estos pensamientos no son positivos, principalmente cuando se trata de situaciones importantes como el poder cambiarse de trabajo, mudarse, iniciar una relación amorosa o elegir la maestría que desea cursar. “Estar pensando en el ‘hubiera’ le provocará ansiedad y estrés constantemente. Sentirá que no puede tener control sobre su vida y esto le traerá problemas para relacionarse con los demás, porque creará lazos de dependencia”, comenta Hugo Castañeda, coach de vida.

Si es indeciso, comience practicando su seguridad eligiendo el tipo de ropa que usará este día según sus gustos y comodidad. (Foto Prensa Libre: Shutterstock).

Acepte el miedo

Detrás de la inseguridad que genera la indecisión está el miedo al fracaso, a salir de la zona de confort y aceptar que está el riesgo a equivocarse. “Este miedo comienza a formularse desde temprana edad, sobre todo en la escuela, porque el ámbito escolar valora el éxito y sanciona los fracasos. No nos enseñan que perder está bien y que es un proceso natural y de aprendizaje, por eso nos da miedo”, explica Muñoz.

Por ello, uno de los primeros pasos para dejar de ser indeciso es analizar sus sentimientos y aceptar el miedo. Quizá en decisiones sencillas solo sentirá nervios o ansiedad por no equivocarse, cuando sean elecciones más complejas aparecerá el temor, con el cual piense en las razones que lo generan y después reflexione en que todos somos humanos, cometemos errores y ese es el proceso de aprendizaje natural de la vida.

“Si no nos equivocáramos, no aprenderíamos a diferenciar entre lo que está bien y mal. Incluso, la vida sería aburrida. Esas emociones, como el miedo, son las que nos hacen más humanos. Negarlas no nos ayudará en nada. Sintamos compasión por nosotros mismos y aceptemos que nos equivocaremos muchas veces más”, enfatiza Castañeda.

Tome sus decisiones 

Debido a que tomar decisiones es una de las acciones más difíciles a las que nos enfrentamos a diario, es necesario aprender a tomar las riendas de la vida. Con cada elección que haga seguro de sí mismo y aceptando las consecuencias, será más responsable de su destino y más dueño de su felicidad.

Los expertos comparten algunos consejos para comenzar a tomar decisiones por sí solo:

-Comience con pequeñas acciones: Si el miedo es muy fuerte, inicie con decisiones sencillas, como elegir el tipo de ropa que usará hoy, los zapatos, la comida, la ruta que lo llevará a su trabajo, incluso, el libro o la serie que verá al descansar a casa. Aunque parecen elecciones irrelevantes tienen mucho impacto para demostrarle que es capaz de tomar decisiones.

-El menú del restaurante: Cuando se tienen muchas opciones y realmente no sabe cuál elegir, Muñoz recomienda que vea la experiencia como un menú de restaurante. Al ver muchos platillos descartará primero los que no le llaman la atención porque tienen algún ingrediente que no le gusta, después se puede regir por el precio o tamaño de la porción. Así poco a poco reducirá las opciones, hasta que pueda elegir la que considere que le causará más satisfacción.

-Liste las consecuencias: Cuando las decisiones son más complejas, puede hacer una lista de pros y contras de cada opción. Trate de ser lo más objetivo posible, no se deje influenciar por el miedo. Por ejemplo, si desea renunciar a su trabajo, anote qué pasaría de negativo y de positivo si lo hace. Para este ejercicio debe ser consiente de que puede suceder alguna situación que no haya contemplado.

-Sea autocompasivo: cuando sucedan situaciones que no tenía previstas o se equivoque, sea compasivo con usted mismo. “Hablarnos con amor y reconocer que somos humanos y que por eso cometemos errores nos ayudará a sentirnos mejor con nosotros mismos. No se diga adjetivos negativos ante un error. Piense en que, si no se los diría a alguien más, no hay razón para que lo haga con usted mismo”, recomienda Muñoz.

-Analice su pasado: Para aumentar su seguridad, cuando se sienta frustrado, recuerde los momentos difíciles que ha superado. Analice su comportamiento ante estas situaciones y enliste sus características. Por ejemplo, si ha sido compasivo, paciente, cariñoso con usted mismo, etc. Esto le dará herramientas para calmar el estrés y demostrarse que si una vez pudo lograrlo, ahora también.

El peor escenario para tomar decisiones

Hay momentos en la vida en los que es mejor no tomar decisiones complejas, porque no estamos consientes de la realidad y lo ideal es dejar sanar algunas heridas o reposar los sentimientos. Por ejemplo, cuando acaba de pasar algún cambio crítico como un divorcio o la muerte de un ser querido sea prudente con usted mismo y permita aceptar sus sentimientos. Luego tómese un tiempo para recuperarse, y superarlo.

Permitir que durante la niñez se comentan errores ayudará a enseñarles a enfrentar la frustración y a entender que equivocarse es un proceso de aprendizaje. (Foto Prensa Libre: Shutterstock).

Ayude a los niños a ser decisivos

Debido a que en la niñez radican las experiencias que nos hacen capaces de tomar decisiones de adultos, es importante brindarles a los niños las herramientas desde su infancia para aumentar su seguridad y que acepten sus errores. La psicóloga Scarlette Muñoz recomienda:

-Permitir que los niños y niñas puedan decidir en pequeñas acciones: Que puedan elegir el pantalón o blusa que usarán hoy o el juego con el que se divertirán. “Por su corta edad serán decisiones cuyo impacto no será negativo, por eso son sencillas, pero de igual forma tendrán gran impacto en su personalidad”, afirma la profesional.

-Dejar que comentan errores: Como adulto podrá analizar qué errores puede dejarles cometer y las consecuencias a las que tendrán que enfrentarse. Por ejemplo, si le compra a su hijo unos patines y sabe que se caerá, pero no se lastimará fuerte. Si usted le permite vivir la experiencia de aprendizaje le estará enseñando a ser capaz de lidiar con la frustración y el fracaso.