¿Fin de los “iluminados”?

Opinión

La capital vivía gran tensión. Las calles estaban desiertas, y un despliegue militar podía percibirse en todas las salidas y puntos estratégicos. En cadena nacional, las radios de todo el país ponían marchas militares o música de marimba. La voz que se oía intentaba tranquilizar a la población, solicitándole permanecer en sus casas y obedecer las órdenes del Gobierno. Puedo estar hablando del golpe de Estado del 23 de marzo de 1982, en el cual el general Romeo Lucas fue depuesto por oficiales medios del Ejército guatemalteco, entre los cuales sobresale Efraín Ríos Montt. Pero también puedo estar describiendo lo sucedido 11 años después, un 25 de mayo de 1993, cuando Serrano Elías rompe el orden constitucional, apoyado por los militares de la Cofradía.

Una clara prueba de irracionalidad

Opinión

Desde ayer se conoció en la capital guatemalteca una de las mayores pruebas de irracionalidad política de los últimos tiempos: la pretensión del exaprendiz de dictador Jorge Serrano Elías —refugiado en Panamá por su burdo intento de autogolpe de Estado de 1993— de fundar un grupo político denominado Frente Amplio Refundación, con la meta de refundar el Estado guatemalteco por medio de convocar a una asamblea nacional constituyente.