EDITORIAL

Una clara prueba de irracionalidad

Desde ayer se conoció en la capital guatemalteca una de las mayores pruebas de irracionalidad política de los últimos tiempos: la pretensión del exaprendiz de dictador Jorge Serrano Elías —refugiado en Panamá por su burdo intento de autogolpe de Estado de 1993— de fundar un grupo político denominado Frente Amplio Refundación, con la meta de refundar el Estado guatemalteco por medio de convocar a una asamblea nacional constituyente.

Las noticias al respecto indicaron además que la idea es un producto derivado de varias reuniones en Panamá entre exguerrilleros, militares retirados y exintegrantes del partido que llevó al poder al septuagenario exgolpista, cuya profunda corrupción en el Gobierno fue superada años después por su pariente Roxana Baldetti Elías, importante colaboradora del régimen serranista.

Los resultados negativos no se hicieron esperar. De inmediato se desligaron los diputados indirectamente relacionados con los exguerrilleros, que deben informar si en realidad están involucrados en esa ridiculez. Igualmente, analistas y personas pertenecientes a diversos sectores de inmediato señalaron lo más obvio: se trata de la persona menos indicada para referirse a cualquier tema relacionado con la institucionalidad del país, porque él en su momento intentó destrozarla y convertirse en monarca absoluto.

El asunto debe ser ventilado públicamente porque los 23 años pasados del mencionado autogolpe, un suceso sin precedentes en la historia del mundo, hace que sea poco conocido para la mayoría de la población guatemalteca. Ese grupo etario podría apoyar una propuesta engañosa basada en la similitud existente en este momento al respecto de la penosa situación, realidad e imagen del Congreso de la República. En su momento, uno de los pretextos de Serrano fue la actitud de los diputados de entonces, que por ello al fracasar la intentona fueron depurados.

La extraña mezcolanza de gente participante o mencionada como tal en este intento llamado al fracaso constituye una prueba de que en algunos grupos no ha cuajado la realidad de que los tiempos ya son otros. Los guatemaltecos, en general, ya están hartos de que grupúsculos sin ninguna representatividad se aprovechen de las circunstancias para penetrar en el poroso sistema de partidos políticos y entidades afines.

El factor que provoca más estupor a causa de su desparpajo es que sea Serrano Elías quien haga cualquier tipo de sugerencia relacionada con cualquier tema referente a Guatemala, adonde no puede regresar porque debe responder ante la justicia por la crisis a la que sometió al país, luego de una sorprendente victoria electoral también obtenida por mensajes atractivos pero vacíos de contenido.

Es fácil la respuesta a la pregunta que podría surgir en los sectores poblacionales de quienes no vivieron el serranazo, sobre cómo reaccionar ante una sugerencia como la comentada hoy. Simplemente, no prestarle atención porque carece de viabilidad a causa del pasado del autogolpista. Son necesarios muchos cambios en el sistema político, pero estos no pueden provenir de gente desacreditada hasta ese punto, ni de quienes persisten en posiciones de cualquier tipo ya ampliamente superadas por la historia.

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