Jane Goodall

Opinión

<div> “Tarzán se casó con la Jane equivocada”, comenta sonriendo Jane Goodall (84 años), la famosa primátologa que mañana,  15 de diciembre,  será investida doctora honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid. ¡Lo celebro! Ese  galardón será  otro merecido  reconocimiento del  centenar de premios que ha recibido a lo largo de su fructífera vida,  incluido el Príncipe de Asturias, la Legión de Honor de la República de Francia, el título de Dama del Imperio Británico, la medalla Hubbard de la National Geographic Society…  Admiro a Jane Goodall por su coraje, por su  determinación de  dedicar su vida a conocer  a los animales salvajes en libertad, con el ánimo de  protegerlos. Su vida  trae a mi mente un pensamiento del maestro  Eckhart: “La gente no debería considerar tanto lo que es, sino  lo que hace”.  En sus libros y  múltiples conferencias, Goodall menciona el apoyo de su  madre, a diferencia de la gente que se reía de ella  cuando comentaba su sueño de viajar al África.  “Nunca olvido lo que me dijo: Si realmente quieres algo, trabaja duro para conseguirlo, aprovecha cada oportunidad que se te presente, y sobre todo, ¡nunca te rindas! Incluso si tienes 40 o 50 años, nunca es tarde para perseguir tus sueños”.</div>

Gente verdadera

Opinión

Uno de los mayores  desafíos que enfrenta  la humanidad en este siglo 21 es  aprender a conocer  cómo funciona el mundo natural. En las nuevas  ciencias  se  le denomina  biomímesis. Significa   aplicar a problemas humanos soluciones que provienen de la naturaleza.  La naturaleza nos antecede por millones de años. El Cambio Climático, propiciado por nuestro sistema de vida occidental,  es la mayor amenaza.  Es preciso crear   nuevos modelos de vida que contribuyan  a proteger nuestros ecosistemas naturales que están  tan amenazados como   la Reserva de la Biosfera Maya, en Petén.  El  doctor  Richard Hansen, director del proyecto Cuenca Mirador,  y sus colegas  han dado la voz de alarma desde hace años.  Proponen declarar la  Cuenca Mirador  como  una zona silvestre. ¿Los escuchamos?  El  bosque  de Petén  alberga  una  diversidad increíble  de plantas y  animales. Durante siglos fue testigo de la brillante civilización maya.  Sus recursos naturales  están   siendo  destruidos a pasos agigantados por acciones humanas, entre ellas,  el  tráfico de madera, la cacería,  la ganadería y el narcotráfico.