Trágico éxodo requiere asumir responsabilidad

Editorial

Más de 76 mil migrantes indocumentados fueron detenidos por la patrulla fronteriza de EE. UU. en febrero último, la cifra más alta en 12 años. De ese total, el 90 por ciento son guatemaltecos, lo cual revela la magnitud de la desesperación que se vive en varias regiones del país a causa de la pobreza, una tragedia crónica que demuestra la ineficiencia de los últimos tres gobiernos en estructurar una agenda coherente de desarrollo.

Viene un tiempo para enmendar el rumbo

Guatemala

Guatemala cierra el tercer año de una administración centrada en la defensa de la impunidad a costa de la institucionalidad y de sacrificar otras tareas cruciales para el desarrollo y la defensa de intereses genuinos de los guatemaltecos. Otro caso doloroso es el de los migrantes en Estados Unidos, que siguen sin recibir un verdadero respaldo institucional, probablemente porque el Ejecutivo pretende continuar con su engaño frente al gobierno de Trump, con quien intentó congraciarse al trasladar, en mayo último, la embajada guatemalteca a Jerusalén.

Lo más importante

Opinión

Fernando Parrado, uno de los dieciséis sobrevivientes del accidente aéreo en los Andes, ocurrido en Octubre de 1972 nos comparte importantes lecciones de vida. Ese día, cuarenta y cinco personas iban en el avión: todo el equipo de rugby en el cual jugaba, su madre Eugenia y su hermana Susana. Doce de los tripulantes murieron al momento del impacto, entre ellos su madre. Cinco más murieron al día siguiente. Fernando sufrió lesiones que lo dejaron inconsciente durante tres días. Al despertar se hace cargo de su hermana, quien muere en sus brazos cinco días después. A los dieciséis días del accidente ocho más mueren por una avalancha de nieve y a mediados de noviembre mueren dos más debido a las infecciones en sus heridas.