Científico afirma que la humanidad está “en peligro de extinción” y explica cómo sería ese fin

El biólogo explica en su artículo “Los humanos están condenados a extinguirse”, cuáles son las razones que llevarían al colapso de la humanidad.

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Fotografía de el fin de la raza humana
Henry Gee publicó un artículo que vaticina el fin de la humanidad en poco tiempo, debido a varios factores que afrontan las personas actualmente. (Foto Prensa Libre: Pixabay)

“Los Humanos están Condenados a Extinguirse (Humans Are Doomed to Go Extinct)” es el título que lleva el artículo del biólogo Henry Gee y que ha aumentado la inquietud en la comunidad científica y expertos. Principalmente por la premisa de que la extinción de la raza humana está más cerca de lo que se imagina.

Actualmente el planeta y sus habitantes acarrean varios problemas que son tomados como advertencias sobre un futuro con consecuencias negativas para la prosperidad de la especie.

Algunos problemas van desde los problemas ambientales, pasando por una desigualdad cada vez mayor y una falta de oportunidades.

Sin embargo, para Henry Gee, existen muchos problemas que vive el ser humano actualmente que provocarían su extinción o, por lo menos, habrá una reducción bastante considerable de sus habitantes.

Su artículo, publicado en la revista Scientific American, hace mención a épocas pasadas, comparándolas con los tiempos que se viven actualmente.

En esta comparativa, el experto explica que actualmente hay una degradación del hábitat, baja en la variación genética y disminución de la fertilidad que están situando al homo sapiens en un punto de colapso.

El científico explica que aunque la población actual ha crecido mucho, para el año 2100 esta podría disminuir drásticamente hasta llegar, incluso, hasta la mitad de la cantidad actual.

Gee lo atribuye a la falta de variación genética y hace énfasis en cómo el homo sapiens, que ha existido durante aproximadamente 315 mil años, estuvo cerca de la extinción en varias ocasiones debido a que como especie es “extraordinariamente similar”.

“Hay más variación genética en un gripo de chimpancés salvajes que en toda la población humana”, dice el experto, quien sostiene que esa falta de variación genética no es buena para la supervivencia de las especies.

Otro factor que menciona Gee es la disminución en la calidad del esperma humano, provocando tasas muy bajas de natalidad actualmente, sin haber una “verdadera razón” que provocaría este fenómeno.

“No existe una razón que explique esto. La contaminación (un subproducto de la degradación humana del medio ambiente) es un posible factor. Otro podría ser el estrés, que, según sugiero, podría desencadenarse por vivir en estrecha proximidad con otras personas durante un largo período”, comenta.

Otro factor es que hay una tendencia a tener menos hijos o concebirlos más tarde, situación que haría más probable que a población se reduzca.

Gee también explica que las tasas de natalidad están por debajo de las de mortalidad, significando una reducción inevitable de la especie.

“Uno de los resultados podría ser que la gente está posponiendo la maternidad, tal vez hasta el punto de que su propia fertilidad comienza a disminuir”, dice el experto.

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El científico también hace alusión a los constantes problemas económicos que sufren los seres humanos, en donde se ha notado una disminución o “estancamiento” en la producción de bienes que permitan una vida “plena y desarrollada”, comparado con décadas anteriores.

Otro punto a considerar es el “secuestro”, como lo afirma el autor, de los recursos naturales que el ser humano ha explotado. No solo significa un riesgo para las otras especies que conviven con el ser humano, sino en una subsecuente falta de recursos que evitará un desarrollo propio de las personas.

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Gee menciona un concepto llamado “la deuda de la extinción”, donde comenta que no importa el desarrollo de alguna especie o sus condiciones, llegará un momento en la historia en que su desaparición será inminente, independientemente de las acciones que tome dicha especie para frenarlo.

Las señales ya están ahí para quienes estén dispuestos a verlas. Sospecho que la población humana está abocada no sólo a la reducción, sino al colapso, y pronto”. finaliza el autor.