Así es como los niños viven la Filgua

La edición 2018 de la Filgua se presta para recibir a los lectores más empedernidos y a los niños con imaginación.

Archivado en:

FilguaNiñez
Sara, José -autor de la nota- y David leyeron juntos un cuento en la Filgua 2018 (Foto Prensa Libre: Alvaro González).
Sara, José -autor de la nota- y David leyeron juntos un cuento en la Filgua 2018 (Foto Prensa Libre: Alvaro González).

Con sus libreras altas y llenas de novelas, ensayos, cuentos, poesía y reportajes, la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua) es un lugar ideal para los lectores.


Pero no tiene por qué limitarse solo a la lectura ni a los adultos. Además de las actividades musicales y académicas,  Filgua tiene un espacio dedicado a los pequeños, en donde las sillas están más cerca del suelo pero en lo más alto del espíritu.

En una aventura

Para conocer más sobre Filgua Niños, le pedimos a José David y Sara Cordón —de 5 y 9 años, respectivamente— que nos guiaran en un recorrido que terminó lleno de ilustraciones, juegos y crayones.

Además de comprar un libro, también pintaron y dibujaron (Foto Prensa Libre: Alvaro González).

Ubicada al fondo de Fórum Majadas, en la zona 11 de la ciudad de Guatemala y donde hasta este domingo se celebrará la feria, está el área reservada para niños y niñas.

Sin ninguna instrucción específica más que un “vamos”, Sara y José David fueron los guías para hojear  libros, en su mayoría ilustrados con personajes fantásticos y reales, animales feroces y amigables, e historias con finales escritos para los más pequeños pero que terminará disfrutando más un adulto.

Dinosaurios y gatos

Los libros de dinosaurios fueron los preferidos de José David (Foto Prensa Libre: Alvaro González).

Como es la Feria del Libro, nos dispusimos los tres a buscar una publicación para que pudieran llevarse a casa.

Con José David fue bastante sencillo. Le gustan los dinosaurios, de todos los tamaños y presentaciones, así que cuando vio un libro que le permitía rearmar a esas criaturas, decidió comprarse dos.

En cambio, con Sara, fue un poco más complicada la tarea, porque es raro encontrar algo de una princesa en el espacio —tarea pendiente para los escritores—.

Hallamos algo sobre gatitos, que le gustan y quisiera uno, pero, mientras convence a sus padres, mejor leerá sobre las aventuras de un joven felino.

Los juegos

Los niños se divirtieron haciendo un slime (Foto Prensa Libre: Alvaro González).

Tras husmear en algunos estantes, Sara y David se pusieron una bata y anteojos de protección para crear su propio slime —una especie de “baba” artificial que puede moldearse—. Fueron ayudantes de una voluntaria para crear una sustancia hecha a base de goma líquida, colorante y un “activador” que produjo una masa viscosa: el terror de los sillones del hogar y la alegría de niños y niñas.

Después de ver un acto de magia, Sara y David regresaron a casa para terminar sus tareas. Quieren regresar a Filgua para compras más libros de dinosaurios y gatos. Y mancharnos las manos. 

Contenido relacionado:

> La magia de los libros en Filgua 2018
> La filgua es un esfuerzo contracorriente
> Los niños que volvieron a sonreír tras la tragedia del Volcán de Fuego