Día de la Marimba: canciones famosas

Para celebrar el Día de la Marimba, en esta nota recordamos las melodías más famosas y su historia.

La marimba fue declarado instrumento nacional de 1978. (Foto Prensa Libre: Servicios).
La marimba fue declarado instrumento nacional de 1978. (Foto Prensa Libre: Servicios).

El 20 de febrero se celebra el Día de la Marimba, para rendir homenaje a uno de los instrumentos musicales más representativos del país. El encanto y nostalgia que despiertan cada nota que emiten sus teclas, así como el valor histórico que tiene, su belleza sonora y condición cultural ha hecho que varias generaciones disfruten de su música.

La marimba, según varios maestros en música, es el único instrumento en el mundo que puede ser interpretado hasta por cinco músicos, lo que lo hace especial. Esta característica, con la ayuda de las teclas que son una serie de láminas de madera de distintos tamaños, colocadas de forma descendente, las cuales golpean las mazas para producir notas musicales, hacen que las melodías puedan tener sonidos graves y agudos al mismo tiempo.

Por medio de sus melodías, es posible recordar parte de la historia y cultura del país, así como sentimientos melancólicos y amor. A continuación, le presentamos algunas de las canciones más populares y su historia.

Mi bella Guatemala 

Por medio de esta melodía, el compositor Germán Alcántara expresa su admiración y amor a su país. Es usual que en los centros educativos enseñen a los estudiantes la letra y parte de su historia. Así como a interpretarla en los actos cívicos que se llevan a cabo en diferentes meses del año.

Aunque no se sabe específicamente el autor de la letra, años después e adaptó para cantarla, ya que sus versos pueden ser dedicados a Guatemala porque despierta el orgullo de los nacidos en este país por su belleza geográfica y riqueza natural. Además, exalta los ideales de paz y libertad que anhela el pueblo guatemalteco.

Germán Alcántara nació el 30 de octubre de 1863. Fue hijo de Prudencia Alcántara y Ramón Guerra. Recibió las primeras lecciones de música con su padre, quien al parecer lo inscribió, a los 11 años, en la Escuela de Sustitutos, institución creada para formar a los músicos que más adelante integrarían la Banda Marcial.

Alcántara, quien había estudiado con el músico alemán, Emilio Dessner, fue director de la Banda de la Antigua, de la Marcial de Guatemala y en el final de su vida, dirigió el Conservatorio Nacional de Música. Su instrumento favorito fue el cornetín, que logró ejecutarlo perfectamente, lo cual inspiró a Dessner a escribir para que él ejecutara algunas piezas obligadas para este instrumento.

En 1892 fue nombrado director de la Banda Marcial, en sustitución de Juan Aberle. De su desempeño se ha escrito que fue la época en la cual esta agrupación alcanzó buen nivel e incluso se le consideró la mejor de Centroamérica.

De la capital partió hacia Antigua Guatemala donde fue director de la banda de esa ciudad. Se supone que en esa época fue cuando compuso varias de sus obras más importantes, entre ellas, Bella Guatemala, una de las más emblemáticas obras para el repertorio de marimba. Otras de sus composiciones son: los valses La flor del café, Dime que me amas, Desdén, La gabota y Crisantemo.

Ferrocarril de los Altos

Domingo Román Bethancourt Mazariegos es uno de los fecundos compositores que ha tenido Guatemala. Con sus letras expresa la admiración hacia los pueblos del país, a la naturaleza y belleza femenina. Es autor de la melodía Ferrocarril de Los Altos, que testimonió uno de los adelantos tecnológicos más sobresalientes del país.

Bethancourt nació en Quetzaltenango el 20 de diciembre de 1906. Inició en la música a los 5 años, tocando marimba en el pícolo y tiple, sobre un cajón de madera para alcanzar el instrumento. A los 15, acompañaba en sus giras de trabajo a su padre Francisco Román Bethancourt, propietario del conjunto Dos de octubre. Suplía a cualquiera de los marimbistas cuando alguno hacía falta.

En 1929, para la inauguración del ferrocarril de los Altos, único en su género en Latinoamérica, compuso una melodía con ese nombre. Tuvo mucho éxito que pronto fue grabada en Estados Unidos por la Marimba Centroamericana. A los pocos años, además de rendir homenaje con sus obras a su cuidad natal, dedicó varias melodías a otros lugares de Guatemala, como Cobán, a ciudad imperial de Carlos V, en el departamento de Alta Verapaz.

Bethancourt fue múltiplemente homenajeado y condecorado, reconocimientos que siempre recibió con humildad, entre ellas la Orden del Quetzal, en el grado de comendador máxima presea del Gobierno de Guatemala, en 1978, y el botón de oro de la Casa de la Cultura de Quetzaltenango.

Flor del café

En Guatemala se han escritos muchos valses, algunos sencillos y otros de mucha elaboración. Entre el repertorio destacan, por su elegancia y popularidad, melodías como La flor del café que Germán Alcántara creó. Esta melodía es una pieza que consta de una introducción, cuatro valses diferentes y una coda, en la cual se recapitulan los principales temas expuestos en la composición.

La aceptación popular de esta pieza musical se prolongó en el tiempo en numerosas versiones de marimba. También existe un partitura para piano impresa por Brandstetter, en Leipzig, Alemania, que propició que la obra se conociera en Europa y otras partes.

“El musicólogo guatemalteco Rafael Vásquez (1885-1941), calificó esta obra musical como lo más típico que se ha escrito en música de baile”, explicó Lehnhoff.

Noche de luna entre ruinas

Esta melodía fue compuesta por Mariano Valverde, quien para escribirla se inspiró en el terremoto de San Perfecto, que afectó Quetzaltenango el 18 de abril de 1902 que causó gran daño en la ciudad.  En octubre de ese mismo año los quetzaltecos también se vieron afectados por la erupción del Volcán Santa María.

En esos momentos el autor tenía 18 años. Sin embargo, Igor de Gandarias identifica la composición con el sismo del 25 de diciembre de 1917 y sus réplicas. El cronista Francisco Cajas Ovando, por su parte, evocó la escena del músico caminando por las calles quetzaltecas llenas de escombros.

Dicha versión tiene lógica para varios historiadores ya que el 22 de abril hubo luna llena. Pero, el 28 de diciembre de 1917 también hubo fase total. Aunque no se sabe con exactitud a qué desastre hizo referencia el autor, la melodía une sentimientos de tristeza, esperanza y angustia.

Mariano Valverde nació en Quetzaltenango el 20 de noviembre de 1884. Estudió en el Instituto Nacional para Varones de Occidente, donde recibió clases particulares de música, y siguió en el Conservatorio Nacional de Música. Pertenece a la familia de músicos de Javier y Simón Valverde. Su hermana menor fue soprano.

Fue integrante de la marimba Hurtado Hermanos, y con este conjunto viajó y grabó en Estados Unidos la mayor parte de su repertorio, a principios del siglo XX.

Tristezas quetzaltecas

Aunque el título propone sentimientos melancólicos, el autor Víctor Wotzbeli Aguilar regaló una composición con ritmos alegres y festivos, que mitiga las angustias y penas.

Aguilar nació en Huehuetenango el 14 de junio de 1897, hijo de Trinidad Solórzano y de Porfirio Aguilar. Siendo muy niño sus padres se trasladaron a Quetzaltenango, en donde estudió en el Instituto para Varones de Occidente (INVO) y paralelamente siguió estudios musicales con Manuel Sandoval y Jesús Castillo. Siempre tuvo predilección por tocar el piano y la guitarra.

Fue el creador del ritmo musical que llamó guarimba, mezcla de las palabras: Guatemala y marimba. Este estilo se nota en sus composiciones y consiste en la transformación del ritmo del son guatemalteco en un movimiento rápido con acompañamiento similar al de una marcha escrita en compás de 6/8 y adaptaciones tonales de la música europea.

Aguilar es el compositor de música ligera con más influencia en la conciencia musical del pueblo guatemalteco. Su estilo muy personal se destaca por el uso del compás de seis octavos, comúnmente llamado seis por ocho, y sus composiciones fusionan el espíritu nativo con la cultura española extranjera, según especialistas en música.

Mi Lupita

Mario Margarito Tactic compuso la cumbia Mi Lupita en 1957, para librarse de un castigo cuando integraba el conjunto marimbístico Alma del Regimiento de la Brigada Mariscal Zavala y la dedicó a Guadalupe, hija del coronel García Girón.

Margarito nació en San Juan Sacatepéquez el 10 de junio de 1927. Vivió entregado a las notas musicales de la marimba, la cual empezó a tocar desde los 6 años.

Se casó a los 17 años y tuvo tres hijos: dos niñas y un niño. Su familia se multiplicó: dejó 27 nietos y más de 25 bisnietos. Esta última generación fue la que heredó sus dotes artísticos y la que lo despidió en San Juan Sacatépequez, donde le dieron el último adiós el 8 de febrero de 2015, luego de que sufriera un paro cardiaco.

El talento de Tactic, como era conocido, es algo que recuerdan constantemente sus allegados, entre ellos Byron Santizo, director de la Marimba Femenina de Concierto y la Marimba Fraternidad Patzunera, que trabajó con él en la grabación de un disco, quien dijo: “era muy dedicado, con una creatividad extraordinaria para componer. La motivación que tenía la transmitía para ejecutar la marimba”.

En el 2008 sufrió un derrame cerebral. Desde ese año sus hijas decidieron mudarse a Nimajuyú, zona 21 de la capital, para cuidarlo. Aunque recobró la movilidad, tomó la decisión de quedarse en casa, desde donde sintonizaba la radio y disfrutaba de las notas de la marimba.