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La emisión de video en continuo ahora es más triste

Esto comenzó con Netflix y su sorprendente anuncio a inicios de este año: la pérdida de suscriptores por primera vez en una década.

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La emisión de video en continuo ahora es más triste

Cuando Netflix y otras empresas enfrentan una pérdida de fe en el potencial de crecimiento de la emisión de video en continuo, todos la vamos a sentir. (Foto Prensa Libre: Yonk/The New York Times)

Tal vez todavía no se note cuando nos dejamos caer en el sofá y ponemos Netflix, pero la era dorada del entretenimiento de la emisión de video en continuo podría haber terminado. Es probable que no nos guste lo que va a ocurrir ahora.

Pronto, tal vez paguemos más por menos opciones buenas mientras sentimos nostalgia por los días dorados de maratones ilimitados y nos quedamos sentados viendo comerciales fastidiosos.

Una breve explicación para este cambio de onda es que se ha perdido un poco la fe en el potencial de crecimiento de la emisión de video en continuo y la duda tiene un efecto dominó significativo.

Esto comenzó con Netflix y su sorprendente anuncio a inicios de este año: la pérdida de suscriptores por primera vez en una década. El martes, Netflix señaló que se había reducido de nuevo, aunque no tanto como había pronosticado. El codirector ejecutivo de Netflix, Reed Hastings, describió los resultados comerciales de la empresa como “menos malos”.

Cuando el líder de la emisión de video en continuo empezó a tambalearse, se desataron cuestionamientos masivos sobre los servicios de este tipo en general.

Los inversionistas en las empresas de entretenimiento y los directores corporativos comenzaron a tomarse en serio preguntas como: ¿la emisión de video en continuo es un peor negocio que la televisión por cable? ¿Y si sobreestimamos la cantidad de gente que pagaría por la emisión de video en continuo o calculamos mal la rapidez con la que iban a cambiar sus hábitos?

La emisión de video en continuo sigue siendo el futuro del entretenimiento, pero, como lo he escrito antes, el futuro no llega necesariamente en línea recta.

Un analista de inversiones le comentó a mi colega Nicole Sperling que creía que el mercado potencial total para Netflix podría ser de 400 millones de clientes a nivel mundial, en vez de 1000 millones, una cifra que durante mucho tiempo la empresa había declarado como una meta a alcanzar. Si el potencial de Netflix es menos grandioso de lo que la empresa imaginaba o si se demora más en llegar a ese objetivo, no solo es un problema para Netflix. También demuestra que la emisión de video en continuo tal vez nunca sea tan importante como lo creen los optimistas.

No siempre nos tiene que importar cuando una empresa rica se asusta por no crecer tanto ni tan rápido como quería. Sin embargo, esto es distinto: nos hemos beneficiado del optimismo imprudente que rodea a la emisión de video en continuo y nos afectará el posible desequilibrio entre las expectativas y la realidad de las empresas de entretenimiento.

En la última década, las empresas como Netflix, Disney, HBO, Comcast, Apple y Amazon han derrochado dinero, en la mayoría de los casos sin convertirlo en ganancias, para atraer clientes a sus servicios de emisión de video en continuo. Lo más probable es que todo ese dinero nos haya proporcionado servicios más baratos y mejores de los que habríamos tenido si no hubiera existido tanta esperanza en que estos servicios de entretenimiento tenían una potencial audiencia enorme y lucrativa.

Si la pasamos bien cuando la esperanza en la emisión de video en continuo era alta, podría ser decepcionante ahora que la industria está cuestionando su propio optimismo.

Netflix y otras empresas aseguran que siguen teniendo confianza, pero no actúan conforme a ello. El martes, Netflix señaló que, después de gastar montones y luego más montones de dinero para crear o comprar entretenimiento durante mucho tiempo, su presupuesto para programación iba a ser más o menos el mismo para los próximos años.

En Netflix, la prudencia con el dinero es algo nuevo, y no solo ocurre en esta empresa. Los periodistas han estado ocupados haciendo una crónica de los recortes presupuestales en toda la industria de la emisión de video en continuo y las cancelaciones de programas para ahorrar dinero. “Los días de gastar como marinero borracho terminaron”, hace poco le comentó un agente de la industria del entretenimiento a Lucas Shaw, un periodista de Bloomberg News.

(Si somos justos, todavía hay quienes gastan como marinero borracho, en particular empresas como Apple, cuyas metas para sus servicios de emisión de video en continuo no son solo generar ganancias).

Pronto, todos nosotros comenzaremos a ver los efectos de esta etapa medio austera de la emisión de video en continuo, si no es que ya empezamos. Si se ha preguntado por qué Netflix y algunos otros servicios de emisión de video en continuo están lanzando un episodio de las series a la vez o en tandas en lugar de todos al mismo tiempo para nuestro placer maratónico, en parte es un resultado de la preocupación por el crecimiento. Netflix quiere que se suscriba durante meses para ver la nueva temporada de Stranger Things en vez de ver todos los nuevos episodios en un fin de semana y luego cancelar.

Las empresas preocupadas por su crecimiento podrían lanzar una programación que no sorprenda tan positiva y gratamente al espectador o cobrar precios más altos de los que estamos acostumbrados a pagar. Netflix está empezando a presionar para introducir suscripciones de “pagos compartidos”, un eufemismo para cobrarles más a esas personas que ahora comparten una sola contraseña de Netflix con seis primos y el repartidor de pizzas. Cuando Netflix tenía confianza en su crecimiento, en su mayor parte ignoraba que se compartieran cuentas. Ya no es así.

Las suscripciones de bajo costo con comerciales para los servicios de emisión de video en continuo han sido populares para Hulu y HBO Max, y Netflix también las pondrá a prueba. Son una opción para que paguemos menos, pero también son un reconocimiento de que lo más probable es que el bufet de todo el entretenimiento que pudiera ver por un costo relativamente bajo y sin anuncios haya quedado en el pasado.

Es posible que esta fase más triste para la emisión de video en continuo sea una irregularidad. Ya veremos. Sin embargo, es impactante ver cuántas cosas han cambiado desde que las empresas de emisión de video en continuo que supusieron que seguirían creciendo rápido durante mucho tiempo, tuvieron que hacerle frente a la posibilidad de estar equivocadas.