El tiempo a nuestro favor: un tema de prioridades y hábitos

Cuando algo es agradable el tiempo pasa muy rápido, pero cuando es muy complicado pasa mucho más despacio. Es pura percepción dice el experto, pero gestionar el tiempo ayuda a vivir mejor.

Reloj que marcas las horas y nos haces felices o nos haces sufrir
El tiempo da la sensación de que se nos acorta a medida que pasa la vida, pero es una percepción errónea. Foto Prensa Libre: EFE/Maya Vidon

El tiempo marca nuestras vidas, a veces nos atormenta y otras nos deleita con la plenitud de lo que vivimos, pero a pesar de que las agujas del reloj se mueven siempre sobre una esfera con el mismo ritmo, nos empeñamos en hacerle responsable del agobio que muchas veces nos provoca, sin darnos cuenta que es una maquina inocente a la que nosotros le metemos prisa o le deseamos parar los pies.

Fernando Díez Ruiz es doctor en Psicopedagogía, licenciado en Pedagogía y Psicología por la Universidad de Deusto (Bilbao, norte de España), y Director Adjunto de la Fundación Deusto, y explica a Efe uno de los temas preferidos a los que ha dedicado parte de su labor académica: El tiempo y su relación con la percepción en nuestras vidas.

Para Fernando Díez, una de las cuestiones imprescindibles para poder aprovechar el tiempo y que no nos tiranice es la de saberlo gestionar. “Significa que podamos utilizar y organizar las prioridades de lo que se puede hacer dentro del espacio de nuestro tiempo, porque para hacer todo lo que queremos, posiblemente, necesitaríamos otra vida. Es decir, siempre haríamos muchísimas cosas y, ante esa imposibilidad, hay que optar por tener prioridades”, indica.

Entre lo importante y lo que surge

Dentro de esas prioridades hay que establecer lo que es más importante, es decir, lo que más merece dedicación. “Para ello hay que manejarse entre dos variables, una, lo que es importante y, otra, lo que surge. Aquello que es importante y urgente es lo que tenemos que hacer primero y hacia donde tienen que ir dirigidos nuestros esfuerzos”, afirma este especialista.

“Esas dos variables – señala Díez- son a las que nos dedicamos y, con respecto a las posibilidades que surgen pero que no son importantes ni urgentes, tendríamos que postergarlas, porque podemos hacerlas en nuestro tiempo libre. Por ejemplo, todos los días yo tengo el correo electrónico lleno de mensajes de amigos o de personas que directamente les contestaría si tuviera tiempo para dedicarles a ellos , sin embargo, tengo que decir no”.

Tenemos la tendencia natural de hacer lo que nos gusta y dejar para más tarde las obligaciones, pero el psicopedagogo nos comenta lo que él mismo trata de enseñar en su entorno.

“A mis hijos les suelo decir: “primero haz lo que debes y luego haz lo que quieres. Dedícate primero a las obligaciones y luego haz lo que te gusta y no al revés”, porque si empezamos con lo que nos gusta no vamos a tener suficiente tiempo para hacer lo que debemos hacer”, asevera el especialista.

“El tiempo da la sensación de que se nos acorta a medida que pasa la vida, pero es  una percepción errónea, es decir, cuando somos jóvenes los estímulos nos llaman más la atención, por lo que parece que el tiempo pasa más lentamente porque todo es novedoso y le dedicamos más atención”, afirma Díez.

Cuando nos hacemos mayores

Reloj que marcas las horas y nos haces felices o nos haces sufrir
Cuando nos vamos haciendo mayores, la atención es mucho más dispersa, por tanto, da la sensación de que las cosas pasan más rápidas, pero el tiempo siempre es el mismo. Foto Prensa LIbre: EPA/Toms Kalnins

“Respecto a cuando somos mayores, lo que ocurre es que nos acordamos de cuando éramos jóvenes y nos damos cuenta de que hay cosas que se nos han quedado marcadas porque han sido momentos especiales, más si se viven con intensidad. Por ejemplo, te parecía que los meses de verano pasaban muy rápido, pero era la percepción de esa edad y,  ahora,  sin embargo, tenemos muchas actividades, muchas obligaciones y ya no tenemos esos puntos de anclaje como cuando éramos jóvenes. Eso evidentemente repercute en nuestra percepción”, asegura Diez.

El tiempo no es el mismo para cada ser humano ni para cada situación, por eso, subraya el pedagogo que “interpretamos el tiempo porque nosotros lo ocupamos y, por lo tanto, lo vivenciamos. Cada uno vive el tiempo de una manera individual, así, cuando algo es muy agradable el tiempo pasa muy rápido y, cuando el tiempo es muy complicado, muy difícil o angustioso, pasa mucho más despacio. Que pase más despacio o más rápido no es una realidad, es una percepción, pero el tiempo pasa exactamente igual”, reflexiona.

“Yo soy corredor de carreras  y me acuerdo que el primer año, esa primera carrera se me hacía bastante costosa y cada vez que veía un letrero del kilometro 1, 2 o 3, hasta el 18 (la meta) era como una losa. A partir de la segunda carrera, que cambió mi dinámica y la forma de correr, ya no lo hice para cumplir un objetivo sino para disfrutar. Ahora la hago pensando en lo bien que me encuentro, en que estoy disfrutando y la carrera se me hace mucho más rápida, pero el tiempo corre a la misma velocidad”, ejemplifica.

Disfrutar el tiempo

La cuestión de nuestra percepción del tiempo y su disfrute, mantiene Díez, no depende que aprovechemos más el tiempo, “sino que lo disfrutemos más, es decir, cuando tú estás en una circunstancia agradable y estás disfrutando, estás saboreando ese tiempo y se te pasa rápido porque lo hubieras, incluso,  repetido. Lo has disfrutado tanto que siempre te va a dar la sensación de que se ha pasado rápidamente”.

Y Fernando Díez pone otro ejemplo: “En la vida es como si te montaras en un autobús y fueras desde una ciudad a otra y estuviéramos discutiendo sobre cuál es el mejor sitio para ir en él, pero no eres consciente ni del paisaje por el que estás pasando ni de lo que te está rodeando sino que te estas pegando para ir en el mejor sitio. Llegas al punto de destino y no te has enterado del trayecto, no lo has disfrutado. Has llegado a tu meta, pero no te has enterado del camino”.

“A los alumnos les digo que hagan una valoración del 0 a 10 sobre cómo ha sido su viaje en la vida hasta ese momento. Si su valoración es de un 9 o un 8 significa que sí ha merecido la pena y ha estado bien, pero si la respuesta es un 4 quiere decir que todavía hay muchos márgenes para mejorar”, indica.

Para el pedagogo “en el tema del tiempo la cuestión es ser consciente de sacar el máximo de puntos en el día a día y disfrutar del paseo que tienes que realizar hasta el trabajo, de disfrutar de los árboles que vas viendo, del buen día que hace, de los rayos del sol o de un monumento por el que pasas todos los días pero no te habías fijado en él. El tiempo es para que lo disfrutes”.

Ser conscientes de lo que tenemos alrededor

Tiempo, prioridades y hábitos
En el tema del tiempo la cuestión es ser consciente de sacar el máximo de rendimiento en el día a día y disfrutar. Foto Prensa Libre: EFE/Kai Försterling.

“Para mí, lo más importante para disfrutar del tiempo es ser consciente de lo que tenemos y lo que nos rodea, de las cosas positivas y ser consciente de la realidad que tenemos, que es algo fundamental, así podemos llevar también nuestro tiempo a la familia o a los amigos. Priorizar nos va a permitir marcar qué es lo que queremos hacer y qué es importante para nosotros y creo que ahí tenemos un papel muy importante, pero soy yo el que decide por dónde empezar”, subraya Díez Ruíz.

Según el psicopedagogo, esta comprensión del tiempo nos debería de ayudar a ser más felices. “Creo que la mala gestión o la mala percepción del tiempo tiene después mucha relación con enfermedades como depresiones, ansiedad, etc., que  derivan de esa mala gestión. Por ejemplo, el estrés que te produce lo que no has hecho o lo que tienes por delante para hacer. Si se hace una buena gestión del tiempo se reducen esas cargas de tensión porque te organizas, y esa organización de nuestro tiempo es fundamental para encontrarnos bien psicológica y físicamente”.

Ferenando Díez Ruíz hace una reflexión científica sobre el tema, “la percepción del tiempo es cerebral, lo percibimos a través del cerebro y el cerebro a su vez es direccional, también emite señales al organismo. Esa percepción de estrés hace que el organismo reaccione y emita una serie de informaciones al resto del cuerpo, con lo cual esa percepción cerebral es fundamental cuidarla y tenerla optimizada”.

“Si una persona frente a otra que hace el mismo trabajo se agobia y la otra no, es normal, y lo podemos experimentar en nosotros mismos, es decir, que hay cosas que a ti te cuestan y otros, sin embargo, las disfrutan. En cierta medida es un estado mental, es decir, de cómo tú lo aceptas cuando algo que no te gusta lo tienes que hacer”, asegura.

“Ante esta situación puedes tener una actitud negativa hacia ello y, sin embargo, si tienes una actitud positiva y lo tomas como un reto te puede ayudar”, aconseja Díez.

Hábitos saludables en tiempos de pandemia

En cuanto a la situación social que sufrimos en la actualidad debido a la covid-19, el investigador manifiesta que “la pandemia es un tema que me preocupa porque es cierto que estos días de encierro hay gente que ya tiene problemas psicológicos y hay personas que, aun estando bien, se hicieron una perspectiva de que esto iba a acabar en poco tiempo. Eso genera una problema de incertidumbre y de reacción personal”.

“Mi recomendación es tener unos hábitos, una rutina, que te permita  ir haciendo cada día ciertas cosas para que esta situación pase rápido, es decir, para que esto no lo vivas con mucha intensidad, haciendo ejercicio, lectura, llamadas a amigos, y hacerlo sistemáticamente, es decir, no dejarlo”, indica.

“Cada día deberíamos tener un plan de vida programado y llevarlo a la práctica. Esa planificación es lo que nos puede ayudar mientras dura todo este tiempo que nos va a tocar vivir,  para que nos penalice menos”, concluye Fernando Díez Ruíz.

Reloj que marcas las horas y nos haces felices o nos haces sufrir
Fernando Díez Ruiz es doctor en Psicopedagogía, licenciado en Pedagogía y Psicología por la Universidad de Deusto (Bilbao, norte de España). Foto Prensa Libre: EFE/ cedida