El valor de tomar distancia respecto a los demás

Hay momentos en que las personas requieren de espacios para la reflexión lejos de sus vinculaciones con otros. ¿Cómo y cuándo se recomienda hacerlo?

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Aunque parezca compleja e inesperada, la distancia puede mejorar los vínculos emocionales. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)
Aunque parezca compleja e inesperada, la distancia puede mejorar los vínculos emocionales. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Aristóteles lo tenía muy claro: “El hombre es por naturaleza un animal social”. El filósofo griego dijo lo anterior refiriéndose alguna vez a la necesidad humana de relacionarse con otros pares. Frente a ese aspecto, destacó cómo la inteligencia facultaba a las personas para comprenderse y comprender a los demás.

Las relaciones se facilitan gracias a la palabra completó Aristóteles; con ella, las personas pueden manifestar “lo conveniente y lo dañoso, lo justo y lo injusto”, según el pensador. Comunicarse es “exclusivo del hombre, frente a los demás animales” por lo que, considerando el bien y el mal, se constituye “la casa y la ciudad”, concluyó.

Mediante la razón podemos comprender nuestra existencia y también la de los demás. Visto desde la psicología, esa necesidad de aproximarnos a otros genera los vínculos.

Juan Carlos Zetina, psicólogo especializado en energías, explica que un vínculo tiene que ver con lo que “a nivel mental, conceptual y sanguíneo” nos une con otras personas.

Además, las personas pueden vincularse con otras ya sea por intereses culturales, religiosos, sociales e incluso ideológicos. Las relaciones dependen de la voluntad, el tiempo y la decisión que se tome en realizar el vínculo, destaca Zetina.

No obstante, las vinculaciones no siempre son como se podrían concebir desde la novedad o la frescura de un inicio. “Es inconcebible que estemos siempre bien con todo lo que nos rodea o con las personas”, agrega el psiquiatra Abner Antón.

Tanto Antón como Zetina coinciden en que es razonable que una o varias partes quieran tomar distancia frente a situaciones en las que la dinámica se ve amenazada o cuando no siente bien.

Por qué algunas personas toman distancia            

De acuerdo con los entrevistados, el valor de la distancia radica en la reflexión del vínculo con el que se tenga conflicto para así aclarar pensamientos y sentimientos de cómo se está operando dentro del mismo, así como tener una perspectiva respecto a las otras partes.

El psicólogo Zetina comenta que esa decisión busca solventar el deseo de ser más objetivo y el de plantear una resolución personal, ya que emanó desde una relación importante. Por eso, es necesario considerar si se pretende buscar una solución.

Los especialistas consultados responden que se debe separar la distancia del hecho de “huir” de las circunstancias que puedan aquejar a las personas. Zetina comenta que la distancia es temporal, y podría asegurar un “regreso” en el que se asumirán las situaciones y se les buscará la resolución.

La distancia puede estar acompañada de momentos de reflexión y perspectiva. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Antón considera que la diferencia entre ambas posturas tiene que ver con la motivación por la cual no se quiere estar cerca de las otras personas. “Se debe considerar si es para tomar una decisión después o aislarse e ignorar las circunstancias”, agrega el psiquiatra.

No obstante, el hecho de huir es razonable en la medida que la persona que quiera alejarse (y no volver) se sienta bajo amenaza o incluso si su integridad está en riesgo, aclara Juan Carlos Zetina.

Existen otras consideraciones que surgen cuando las personas deciden tomar el espacio. Podría ser que alguien se dé cuenta que otra u otras partes estén manipulándolo o incluso imponiéndole sobre sus propias creencias o forma de pensar.

Zetina apunta que otras situaciones se caracterizan porque una persona supone un riesgo emocional para otra; por ejemplo, cuando se habla de la dependencia (o codependencia entre ambos), algo que el psicólogo llama una especie de “situación adictiva”.

A manera general, las personas deciden tomar un respiro de otras para proteger su salud mental, explica el psicólogo.

La protección de la que habla el psicólogo se sitúa en conflictos existentes en todo tipo de relaciones humanas: con parejas sentimentales o amistades; con familiares e incluso en el trabajo.

La sanación personal amerita que las personas sean honestas respecto a todo aquello que desean transformar y mejorar en sus vidas. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

El psiquiatra Abner Antón comenta que el aumento de tensión, sospecha de infidelidades o problemas económicos dentro de relaciones amorosas, pueden provocar que una de las partes decida tomar distancia para reflexionar acerca de la operatividad del vínculo.

Dentro de los ámbitos familiares, las constantes peleas por temas económicos o incluso por diferencias de personalidades han detonado los distanciamientos.

Por otro lado, ciertas vinculaciones dentro de ámbitos laborales también pueden causar incomodidad y producir en las personas el deseo de apartarse.

Eso dependerá de la cercanía de la relación, pero también si existe algún compañero que genere conflictos directamente con alguna o varias personas en el espacio. Situaciones como el estrés no manejable o el denominado síndrome de burnout -del trabajador quemado- pueden influir en querer tomar el espacio.

¿Qué se debe considerar antes de tomar distancia?

Considerar la distancia es beneficioso, ya que las personas que lo necesitan pueden dedicarse más tiempo, dice Abner Antón. El psiquiatra infiere que ese espacio frente a otros y distintas circunstancias debe ser constructivo, más no aislante respecto a la realidad.

“Hay que diferenciar entre la soledad y el tiempo a solas que se busca. La primera podría llegar a ser contraproducente, pero el tiempo a solas es una decisión voluntaria para reflexionar”, señala el especialista.

Es necesario que, quien quiera tomar distancia preste atención a las señales internas previo a trazar una ruta hacia el estado emocional y racional requerido.

Los especialistas entrevistados sugieren partir de un diálogo interno en el que se pueda considerar todo aquello que esté generando efectos a la salud mental e incluso física. Síntomas como la ansiedad, intranquilidad, temores o situaciones que no sean fáciles de manejar respecto a los vínculos, son las primeras alarmas para considerar la distancia.

De acuerdo con Juan Carlos Zetina, se pueden considerar los siguientes puntos previo a tomar distancia:

  • Percibir todas las sensaciones: Ya sean reacciones emocionales o físicas, se debe contemplar toda aquella sensación incómoda y recurrente que genere la vinculación con una o varias personas que se consideren importantes.
  • Comprender la intención de la distancia: Es importante discernir si se trata de una molestia efímera o de una molestia perenne que busca cambiarse. En ocasiones las personas podrían tomar la decisión de cortar el vínculo repentinamente, pero la decisión de distanciarse tiene que ser clara y firme.
  • Aclarar el panorama interno: Siempre será complejo tratar de controlar todas las situaciones que hagan a las personas sentir mal. Por eso, es necesario pausar, ser consciente y aclarar los porqués del estado actual. Se debe considerar que en la mayoría de los casos hay soluciones. No obstante, los cambios y los procesos requieren tiempo.
  • Accionar desde la honestidad: Ya sea a título personal o hacia las otras personas, se debe comunicar lo percibido en el vínculo para así trazar una ruta enfocada a la distancia lo más sana y responsable emocionalmente.

El psiquiatra Abner sostiene que, una vez tomada la decisión de llevar a cabo la distancia, es pertinente comunicarlo con los otros integrantes del vínculo de quien se quiere tomar una especie de receso, aludiendo que se trata de una necesidad para reflexionar y tener mayor claridad.

El psicólogo Juan Carlos agrega que, en primer lugar, las personas que decidan apartarse deben asumir la responsabilidad y saber que se trata de algo bueno para ellas. Este paso se complementa con la solidez comunicativa que ambas partes puedan desarrollar. Si se logra respetar y comprender en ambas vías, es un buen indicio.

Durante el distanciamiento

Antón comenta que, una vez tomada y comunicada la decisión, es pertinente considerar si las personas que toman el espacio pueden permanecer lejos -físicamente- de las otras. En varias ocasiones, como en el caso de familias o parejas sentimentales, esto supondría una complejidad ya que por temas económicos deben permanecer juntos.

En esos escenarios, se recomienda dialogar acerca de la necesidad de distancia y si es posible, el sujeto que se distancia puede guardar silencio en varios momentos e incluso realizar pequeños paseos a pie para reflexionar acerca de lo que necesite.

En medida que las personas encuentran las respuestas para mejorar sus vidas podrán generar mejores vinculaciones. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Tanto para esos perfiles como para quienes logran moverse de lugar, las recomendaciones del psiquiatra se completan con el hecho de que estas tengan claro por qué decidieron tomar la distancia, considerar que eso tendrá un impacto en ambas partes, y saber que se trata de una búsqueda para estar mejor personalmente.

De la reflexión, que debería tomar el tiempo que las personas consideren pertinente en medida de sus necesidades y la empatía con las otras partes, puede que surja la certeza de retomar los vínculos y proponer mejorarlos, o bien, la decisión de finalizarlos.

A esto se suma el hecho de considerar el apoyo de especialistas en salud mental en casos que se desee llevar a cabo la distancia. Lo principal, reiteran los entrevistados, es llegar a un diálogo interno honesto para trazar la ruta para comprender qué se siente y qué se busca mejorar.