Osteoartritis: ¿le duele las rodillas, cadera u otras articulaciones?

La artrosis u osteoartritis afecta al 15 y 20% de la población mundial, principalmente mujeres. El dolor en las articulaciones es uno de sus síntomas más difíciles de sobrellevar y la ciencia busca cómo apoyar a los pacientes.

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La enfermedad afecta en especial a personas de la tercera edad, pero diferentes factores hacen que  más jóvenes también sean diagnosticas con ella. (Foto Prensa Libre: Shutterstock).
La enfermedad afecta en especial a personas de la tercera edad, pero diferentes factores hacen que más jóvenes también sean diagnosticas con ella. (Foto Prensa Libre: Shutterstock).

La osteoartrosis también es conocida como artrosis.  Es considerada una de las enfermedades más antiguas y comunes de los seres humanos. Se trata de una enfermedad progresiva, que afecta principalmente las articulaciones de la rodilla y la cadera aunque puede afectar cualquier articulación.

Cuando una persona padece osteoartritis, el cartílago de las articulaciones se desgasta, lo que causa dolor y rigidez.

Existen diferentes factores que pueden causar estas molestias como el sobrepeso, lesiones, debilidad muscular e incluso, factores hereditarios.

Para diagnosticar la enfermedad, se requiere de un examen físico basado en el historial clínico del paciente, pero también se pueden utilizar radiografías que ayudan a confirmar el diagnóstico y a determinar la magnitud del daño sufrido por las articulaciones.

Cuando una persona padece osteoartritis, el cartílago de las articulaciones se desgasta, lo que causa dolor y rigidez. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

 

Cada vez más jóvenes

Esta enfermedad en su nivel primario, por lo regular, aparece en la quinta y sexta década de la vida, indica el reumatólogo Henry Briones.  En ocasiones, la osteoartritis secundaria se da por cambios a nivel de cartílago como en los jugadores de ciertos deportes y por ello se da un aparecimiento más temprano.

Briones comenta que es también hereditaria, en especial de madres a hijas.  En esta edad podría presentarse a edades más tempranas cuando aparecen por ejemplo, nódulos en los dedos de las manos, aproximadamente a finales de los 40 años, aunque depende de diferentes factores.

Según últimos reportes, esta enfermedad está dejando de afectar solo al adulto mayor, ya que la incidencia en pacientes jóvenes (35-44 años), ha aumentado cuatro veces desde 1990 a la fecha, sobre todo debido a la obesidad y a las prácticas de deportes de alto impacto (correr, deportes extremos, y actividad física de alto impacto como es el crossfit, entre otros).

Esta es parte de cómo afecta la forma de las piernas. La enfermedad también afecta otras articulaciones. (Foto Prensa Libre: Patronato Contra la Artrosis y Osteoporosis de Guatemala).

Este es el caso de Mynor López, quien tiene 23 años y a los 16 tuvo problemas en su rodilla por un golpe fuerte jugando fútbol.  Debido a la falta de ejercicio después de un tiempo perdió mucho músculo en el área y comenzó a tener otros problemas, al año tuvo una operación de meniscos y al no mejorar en cinco años lo volvieron a operar y ahí identificaron que el cartílago estaba muy desgastado, además de reconstrucción de rótula,  fue una operación fuerte, describe.

Un año antes y después ha tenido infiltraciones que le han ayudado en su proceso.  Una de las mayores recomendaciones por sus médicos es no dejar de hacer ejercicio, eso sí, sin impacto como bicicleta, o nadar.  Cuando tiene recaídas de dolor se aplica hielo y trata de hacer ejercicio para aliviar esta molestia.

El diagnóstico y tratamiento

El médico Rony Calderón, internista y gerente médico para la franquicia osteoarticular de Sanofi explica que los casos son bastante frecuentes en los consultorios médicos.  En adultos arriba de los 60 años, dos de cada tres personas tienen evidencia de osteoartritis y es más común en mujeres, agrega Calderón.

Entre los primeros medicamentos  se podría recomendar el paracetamol y existen otros antiinflamatorios no esteroideos que buscan quitar el dolor y ofrecen alivio, pero tienen sus límites de consumo de tiempo y cantidad. A veces, tampoco se pueden tomar por ciertos pacientes que padecen de otras enfermedades, entonces hay que buscar diferentes métodos para quitar el dolor.  Es importante aclarar que esto trata el dolor, pero no la causa básica.

Sí es posible prevenir o ayudar a disminuir el impacto de la enfermedad.  Por ejemplo, Briones expresa que por ello es importante mantenerse activo a todas las edades y no dejar de hacer ejercicio, cuidar el peso para que las articulaciones no sufran más temprano este tipo de problemas.

En general existen tratamientos para apoyar a los pacientes con osteoartrosis. Algunos pueden retrasar el avance de la enfermedad y ayudar a mejorar en los episodios de dolor.

En general Briones expresa que todavía no existe un tratamiento específico para esta enfermedad sino por lo regular se ayuda al paciente cuando hay dolor a través de ciertos medicamentos.  Para controlarla podría tomar también suplementos dietéticos como la glucosamina o colágeno.

“Existen algunos tratamientos con los que se puede ayudar a cada paciente, cuestiones como las células madre todavía no hay un soporte científico concluyente que asegure el éxito del mismo, además del costo que puede implicar, eso no nos aleja que para algunos pacientes pueda ser útil esta opción”, agrega Briones.

Calderón insiste también que los suplementos tampoco han demostrado toda la mejoría que se esperaría y una  opción diferente sería la sustitución del líquido sinovial que existe en las articulaciones, el cual lubrica la articulación.  Este se inyecta en la articulación afectada y el componente se conoce como ácido hialurónico, dice Calderón.  Es un proceso que podría tener efectividad de un año en el paciente.

En último caso, cuando no se mejora o el daño es demasiado, se recurre a una operación para implantar un cartílago artificial para evitar que los huesos topen, agrega Calderón.

La mayoría de quienes tienen osteoartritis jamás necesitarán someterse a una operación. Sin embargo, sí podría ser útil si existen grandes daños en las articulaciones, dolor persistente en las mismas y discapacidad debido a la limitación del movimiento articular.

Existen otras terapias no farmacológicas importantes como el ejercicio que evitan que los músculos se atrofien.  Es importante seleccionar aquellos que no afecten la articulación.

Marbella Reyes, licenciada en fisioterapia y directora de servicio docente de Ipeth en la Universidad Galileo dice que esta enfermedad degenerativa y progresiva al afectar regularmente el cartílago articular provoca dolor e inflamación, así como una disminución del movimiento.  Ésta última trae disminución de la fuerza  muscular e inestabilidad de la articulación.

En el tratamiento de fisioterapia podría utilizarse para apoyar al paciente el ultrasonido, láser, electroterapia, entre otras.  Se sugiere el movimiento de ejercicios de  bajo impacto y estiramientos y es importante que mantengan movimiento activo.  En general las terapias de  calor pueden ser más útiles para el dolor crónico y el frío para el dolor agudo.

La natación ayuda por el nivel de relajación y no necesita esfuerzo de articulaciones.  También ayuda una caminata tranquila.

Un fisioterapeuta puede mostrarte ejercicios para fortalecer los músculos alrededor de la  articulación, aumentar la flexibilidad y reducir el dolor.

Las células madre

En Guatemala desde 2017 trabaja el Patronato Contra la Artrosis y Osteoporosis de Guatemala en el Edificio Sixtino 2, en la zona 10, su directora y una de las fundadoras, la doctora Lisbeth González comenta que este lugar nació porque en casa su mamá padecía de osteoartritis y llegó a sufrir una discapacidad severa.

González al graduarse se especializó en el tema y buscó soluciones que detuvieran el problema y no se quedaran en los analgésicos.  “Solo con analgésicos, la enfermedad sigue comiendo al cartílago.  Mi mamá necesitó una prótesis de rodilla y aunque usaba andador no podía estar demasiado tiempo de pie”, explica.

La especialista comenta que vio de cerca el caso del tenista Rafael Nadal en el que las células madre eran parte del uso de los tratamientos y decidió prepararse e implementarlo en Guatemala.  Se reunió con un grupo de profesionales y crearon juntos el patronato para ayudar a nivel social para ayudar a personas de escasos recursos a detener el proceso de destrucción por medio de células madre.  Se ofrecen apadrinamientos para el 80% del tratamiento.

La médico Lisbeth González, del Patronato Contra la Artrosis y Osteoporosis de Guatemala durante el proceso de células madre aplicado en el hombro. (Foto Prensa Libre: cortesía Patronato contra Artrosis y Osteoporosis).

Las células madre son sacadas el cuerpo como de la sangre, así como de médula ósea, grasa abdominal y de la piel.  González explica que por la pandemia se está tomando de la sangre.  El patronato durante la semana da consultas y los viernes hace el proceso para implantar estas células.

“Para tratar esta enfermedad se necesita de un apoyo multidisciplinario para apoyar al paciente, tanto de traumatólogo, reumatólogo, fisioterapista, nutricionista, especialista en célula madre y un coach emocional para trabajar en la calidad de vida del paciente”, explica González.

En la pandemia reciben cerca de 30 pacientes semanales, pero antes de esta época era el doble de personas que buscaban apoyo frente al dolor.

González además sugiere que en los tratamientos se busque a médicos profesionales en el tema. Si se tiene un familiar con la enfermedad también se recomienda buscar apoyo.

 

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Fuentes: Henry Briones, reumatólogo, teléfono 2362-3085.  Médico Lisbeth González, Patronato contra la Artrosis y Osteoporosis de Guatemala, teléfono 2269-6717.  Rony Calderón, internista y gerente médico para la franquicia osteoarticular de Sanofi.  Marbella Reyes, licenciada en fisioterapia y directora de servicio docente de Ipeth en la Universidad Galileo, teléfono 4471-6497.