Por qué es importante el descanso en los niños y cómo beneficia su salud

Un elemento fundamental para la salud de sus hijos es el descanso y esto puede lograrlo a través de buenos hábitos del sueño. Conozca los beneficios en la salud y cómo hacer que su hijo concilie el sueño y tenga un buen descanso.

Los niños necesitan un descanso reparador para su óptimo desarrollo. (Foto Prensa Libre: Servicios).
Los niños necesitan un descanso reparador para su óptimo desarrollo. (Foto Prensa Libre: Servicios).

En cualquier etapa de nuestras vidas, el descanso es fundamental para el bienestar de nuestro organismo, pues este nos permite tener un buen desarrollo físico y mental. En el caso de la niñez, este es un tema esencial, ya que los niños se encuentran en un constante aprendizaje, adquiriendo nuevas competencias, dice Fernando Ceballos, neurólogo.

Asimismo, ‘un descanso reparador les permite estar alertas y dispuestos durante la jornada diaria’, explica Brenda Cifuentes, psicóloga infantil, haciendo referencia a las actividades que corresponden a esta etapa como los estudios y la recreación.

Los niños necesitan de ambientes adecuados para su descanso. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Así que debe tomar en cuenta que, para un buen rendimiento escolar, es necesario que su hijo duerma y descanse lo suficiente. Pero ¿cómo saber si su hijo ha descansado? De acuerdo con Ceballos, la clave está en que, al despertar, se siente lleno de energía. Además, el ciclo sueño tiene distintas etapas y la fase REM (Rapid Eyes Movement) es la más profunda y es cuando soñamos. Así que, si recordamos qué soñamos, es porque llegamos a dicha etapa.

Un buen descanso permite un mejor desempeño en las actividades de los niños. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Además, el descanso debe contar con cuatro características para que este sea de calidad: duración (la cantidad de horas que necesita, según su edad), continuidad (dormir sin interrupciones), y profundidad. Según Ceballos, la cantidad de horas necesarias para dormir son: de los primeros 3 meses a los 12 meses, de 14 a 15 horas; de 1 a 3 años, de 12 a 14 horas; de 3 a 5 años, de 11 a 13 horas; de 6 a 12 años, de 10 a 11 horas; y mayor de 12 años, de 7 a 9 horas.

Las horas de sueño incluyen las siestas. (Foto Prensa Libre: Servicios).

El descanso y la salud

Los niños se encuentran en constante aprendizaje, así que lo ideal es que tengan un descanso profundo y reparador, pues es el sueño el responsable de la consolidación de la memoria y, al no descansar, podría afectar el desarrollo de las competencias de su hijo en el ámbito escolar, explica Ceballos.

De igual forma, se trata de la etapa más importante para el crecimiento y desarrollo físico. De acuerdo con Cifuentes, la hormona del crecimiento se libera en la fase del sueño profundo. Ceballos agrega que, al no dormir bien, se ve comprometido el desarrollo físico del niño.

El buen dormir permite que los niños tengan un mejor crecimiento físico. (Foto Prensa Libre: Servicios).

La niñez también es una etapa de vulnerabilidad, tanto física como emocional. En cuanto al aspecto físico, los niños tienden a enfermarse con mayor frecuencia y es en el sueño donde el sistema inmunológico se preserva, dice Ceballos. Así que un sueño reparador les permitirá protegerse mejor de procesos infecciosos de cualquier índole.

Dormir bien permite que los niños tengan una buena salud física y mental. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Desde el punto de vista emocional, los niños todavía están formando su carácter y personalidad, así que, al afrontar distintas circunstancias para las cuales no tienen la madurez suficiente, al no dormir bien, podrían manejar mal su frustración y presentar inestabilidad emocional.

¿Qué hacer para conciliar el sueño?

Uno de los errores frecuentes en los padres es permitir el acceso a la televisión, el teléfono móvil y las tablets a los menores antes de dormir. Esto da lugar a la sobreestimulación en los niños y que a ellos se les dificulte conciliar el sueño.

Debido a los efectos que provocan en su salud, incluyendo el sedentarismo, la Academia Americana de Pediatría recomienda las siguientes medidas que los padres deberían tomar:

De 0 a 2 años, no deberían de acceder a dispositivos.

De 3 a 5 años, 1 hora al día.

De 6 a 12 años, 2 horas al día.

 

El exceso de estímulos podría dificultar que sus hijos concilien el sueño. (Foto Prensa Libre: Servicios).

De igual forma, la médica Fiona Bull, directora del programa de Vigilancia y Prevención Poblacionales de Enfermedades No Transmisibles de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ‘aumentar la vida física, reducir el sedentarismo y garantizar un sueño de calidad para los niños pequeños mejorará su salud física y mental y su bienestar’.

Ceballos explica que el exceso de uso de estos dispositivos da lugar al desarrollo de emociones adictivas, limita la capacidad de relacionarse con sus pares, hay mayor riesgo de depresión o ansiedad infantil, limita la creatividad y altera su ciclo del sueño debido al exceso de estímulos visuales. Si su hijo utiliza constantemente estos dispositivos, lo ideal es que se lo retire gradualmente para lograr el tiempo límite recomendado.

Establecer rutinas facilita la conciliación del sueño en los niños. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Para ayudar a sus hijos a conciliar el sueño, es importante que establezca una rutina previa a dormir. Lo ideal, dice Cifuentes, es apagar todos los dispositivos por lo menos 45 minutos antes de ir a la cama. Enséñele a su hijo a ser ordenado, lavarse los dientes, recoger los juguetes, ponerse el pijama, leer un cuento y dormir. Establecer una rutina permite que su hijo se predisponga a dormir.

Asimismo, debe propiciar un ambiente adecuado para que su hijo se relaje. Evite sonidos fuertes, apague la luz y evite los dispositivos móviles y electrónicos; si su hijo tiene miedo a la oscuridad, que la luz sea tenue.

Las rutinas previas al descanso permiten estrechar lazos con sus hijos. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Al recibir menos cantidad de luz, el cerbero interpreta que es momento de descansar y activa la producción de melatonina, un neurotransmisor que regula el sueño. “La luz de los dispositivos afecta las ondas cerebrales del paciente, impidiendo que tenga la calidad de sueño para revitalizar los elementos del cuerpo”, dice Miriam Rojas de Alejos, retinóloga.

Por último, cuide sus hábitos. Ceballos recuerda que los niños son expertos imitadores, así que tomarán sus hábitos. Si su hijo padece de insomnio, esta podría ser una señal de alerta que podría indicar que su hijo tiene ansiedad, así que es importante que busque la causa con profesionales y evite el uso de fármacos en niños.

 

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