¿Qué significa ser diagnosticado con enfermedad renal crónica?

Los riñones filtran la sangre y controlan el balance químico y líquido del cuerpo, cuando no trabajan correctamente causan serios problemas de salud.

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La enfermedad crónica renal es silenciosa y diagnosticarla significa un cambio de vida permanente.  Ser una persona organizada, llevar un registro de su alimentación, darle seguimiento a sus medicamentos y en etapas avanzadas, reservar horas para tratamientos que de manera artificial hagan el trabajo que los riñones han perdido.

Es importante conocer que los riñones son como el drenaje del cuerpo y cuando no funcionan complican todo el organismo.   Personas de todas las edades y condiciones están entre los pacientes y sin un seguimiento apropiado con el paso de los meses y años podrían presentar serios problemas de salud como complicaciones óseas, problemas circulatorios, cardíacos y respiratorios.

Los especialistas consultados explican que la enfermedad renal podría ser una complicación de una diabetes mal cuidada y de mantener la presión arterial elevada, aunque no son las únicas causas.  También podrían desencadenar la enfermedad los cálculos renales, algún tumor y quistes, por mencionar algunas de las causas.

Los riñones cumplen con las tareas de filtrar la sangre, controlar el blance químico y líquido del cuerpo, regular la presión arterial y producir los glóbulos rojos. (Foto Prensa Libre: Servicios).

En Guatemala y Centroamérica existe otra razón y es el aumento en los casos pacientes en zonas agrícolas, explica la médico y especialista en riñones, Odilia Magzul, de Sumédica. Esto se presenta en especial porque están en jornadas largas bajo el sol, consumen poca agua y toman frecuente medicamentos antiinflamatorios, que durante un tiempo prolongado dañan los riñones, explica .

Según datos del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social en Guatemala actualmente existen limitados centros públicos de atención dedicados a atender a los pacientes renales.  Entre ellos está la Unidad de Atención al Enfermo Renal Crónico (UNAERC), Hospital Roosevelt (HR) (FUNDANIER), Hospital General San Juan de Dios (HGSJD), Hospital Regional de Occidente (HRO), Hospital Militar y el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).

UNAERC en sus estadísticas muestran que entre 2009 a 2013, han atendido un promedio de 1292 pacientes nuevos por año, con un total de 2531 pacientes con diálisis en forma ambulatoria en el 2018, los cuales representan la enfermedad en su estadio final.

Diagnosticarlo

El médico Edgar Leonel Martínez,encargado de la Unidad de Hemodiálisis, de Fundación Amor que recibe únicamente pacientes referidos de UNAERC, comenta que la enfermedad es silenciosas, en ocasiones el cuerpo empieza a dar indicaciones que existe una problemática, pero estos se confunden con otras cuestiones leves que se ven de manera aislada y pasajera.  Insomnio, calambres, náuseas, dolor de piernas están entre estas señales.  Actualmente la institución recibe a cerca de 500 pacientes semanales en dos sedes.

El monitoreo de la salud es importante para identificar problemas a tiempo y evitar complicaciones en los riñones y otros órganos. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Según la Organización Mundial de la Salud, una persona puede perder hasta el 90% de su función renal antes de mostrar un síntoma.  Por ello es importante el monitoreo de salud.

Un examen anual de orina podría ser una buena orientación.  Este ayuda a comprobar si existe alguna proteína en ella, también un examen de sangre es importante para medir los niveles de cratinina en sangre.  Cuando se encuentra alguna anomalía se complementarán con otras evaluaciones para comprobar el estado de los riñones.

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Aceptar la enfermedad

El paciente se enfrentará a cambios importante en su vida al momento de confirmarse la disminución de la función del riñón.

Martínez, describe que depende en qué momento de la enfermedad se encuentre .  Para comenzar es importante llegar a descubrir qué le ha causado este problema y tratar de mejorar cada uno de estos aspectos, de lo contrario va a seguir deteriorándose.

Así, es necesario controlar diabetes, hipertensión o eliminar medicamentos o hábitos que le estén afectando.  El abuso de sodio o de bebidas carbonatadas, podrían estar también entre las causas a eliminar.

Sin duda, uno de los primeros cambios es evaluar su estilo de vida y apegarse a hábitos saludables

Aceptar la enfermedad renal es un primer paso para empezar a actuar en el nuevo ritmo de vida. (Foto Prensa Libre: Servicios).

En este punto, además de los médicos la intervención de un nutricionista especialista en el tema y de acompañamiento psicológico puede hacer la diferencia para ayudar en el proceso.

En el tema de las comidas, Marcia Luttmann, encargada de cocina y área de nutrición de Fundación Amor, explica que los pacientes dan un giro a su alimentación en una dieta que elimina la sal, en la que se debe cuidar la cantidad de líquidos, que no debería ser más allá de un vaso al día, de lo contrario, al no funcionar el riñón esa agua no puede ser eliminada por la orina y podría convertirse en una complicación.

Las frutas con demasiada agua como la sandía también tienen que limitarse.  En general y según el plan alimenticio solo podría comerse una porción pequeña, una vez por semana.  También se eliminan de la alimentación opciones como el banano y plátano, con altos niveles de potasio que podrían desequilibrar los niveles en el cuerpo.

Se puede comer pan, pollo, pastas y en menos cantidad carnes rojas y pescados, por dar algunos ejemplos.  “El paciente puede comer una variedad de alimentos, pero lo más importante es controlar las porciones”, agrega Magzul.

La sal es eliminada de las comidas cuando existe enfermedad renal. Para darle sabor a las comidas se utilizan hierbas y especias. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Es importante mencionar que los pacientes podrían seguir teniendo una rutina de ejercicios, según la recomendación médica de cada caso.

Un cambio de por vida

Martínez, también explica que existen cinco estadios en la enfermedad renal.  Encontrarlo en sus primeras tres fases ofrece mayores posibilidades de tratamiento para evitar llegar al nivel cinco, en el que se requiere un tratamiento sustitutivo renal.

Cuando se capta al paciente en el estadio cinco o el que indica que el riñón ya no es capaz, se necesita un tratamiento de reemplazo que haga la función de los riñones comenta Magzul.

En general existen tres posibilidades para apoyar al paciente.  Está la hemodiálisis que se trata de conectar al paciente un mínimo de 10 horas semanales a una máquina que ayude a la limpieza de la sangre, otro tratamiento que se llama diálisis peritoneal, el cual puede hacer en casa a través de un catéter y la última es un trasplante renal.

Sumado a ello se llevarán otros controles de medicamentos y necesidades para que el paciente no se descompense.  En general los pacientes se enfrentan a un cambio de rutina y de horarios extendidos cuando acuden a hemodiálisis o diálisis peritoneal.

Además, de tomar medicamentos y otras opciones para mantenerse equilibrado. En conjunto representa también una inversión económica importante.

Para concluir, se ha comprobado que el trasplante renal es uno de los métodos más efectivos en cuanto al tratamiento.  Sin embargo, la cultura de donación todavía no se ha desarrollado en Guatemala, “es difícil que se done sangre y un riñón es aún más complicado, pero esto ayudaría a mejorar la vida de los pacientes”, expresa Magzul.

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