Siete estrategias para aprovechar las minipausas en el trabajo y ser más productivo

¿No logra avanzar con el informe de su proyecto? ¿Le falta una gran idea para su borrador? ¿No sabe con qué e-mail empezar? Es hora de una pausa. Pero tomar el teléfono móvil y empezar a mirar Instagram o participar en sus grupos de Whatsapp tampoco es la solución.

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Una breve siesta de apenas diez minutos en el lugar de trabajo puede llevar a una mejora del rendimiento laboral de varias horas. Foto: Concord90 en Pixabay
Una breve siesta de apenas diez minutos en el lugar de trabajo puede llevar a una mejora del rendimiento laboral de varias horas. Foto: Concord90 en Pixabay

Para poder desbloquearse y recuperarse de forma efectiva durante el trabajo hay que hacer otra actividad.

A algunas personas puede resultarles útil dividir el día en segmentos. Pero, después de cada etapa, hay que hacer una pausa. De esta forma es más fácil volver a conectarse con el trabajo, ya que se terminó algo y se sabe con qué hay que seguir.

De acuerdo con los especialistas, lo mejor es tomar una pausa de 45 a 60 minutos al mediodía y añadir otra minipausa por la mañana y por la tarde.

¿Y cómo aprovechar bien estas breves pausas? Aquí, las sugerencias:

  1. Una pausa para la vista: Quien trabaja en una PC debe permitirle a sus ojos recuperarse. Para eso hay que cerrar los ojos por un momento y masajearlos. O mirar un rato a lo lejos. También se puede dibujar varias veces un ocho acostado con la vista. Esto se puede hacer tanto con los ojos abiertos como con los ojos cerrados. También ayuda colocar las palmas de las manos sobre los ojos y guiñar los ojos un par de veces a consciencia.
  2. Contar la respiración: Un par de ejercicios de respiración durante la minipausa son ideales. Tan sólo hay que respirar por un rato inspirando durante tres a cinco segundos y exhalando durante tres a cinco segundos. Se debe inspirar por la nariz y exhalar por la boca. Esto calma, reduce la frecuencia cardíaca y brinda un bienestar general.
  3. Hacer una siesta: Otra opción es dormirse unos 15 minutos, no más. Si se lo planea bien, es perfectamente posible en una pausa de una hora al mediodía. En caso de emergencia, se puede dormitar sobre el escritorio. Sin embargo, lo mejor es retirarse a un lugar tranquilo y si es posible incluso recostarse. Si se es de dormirse rápido, se puede poner el despertador dentro de 17 minutos. Si se tarda más en dormir, se lo puede programar en 20 minutos. Incluso sólo diez minutos de siesta pueden mejorar el rendimiento durante un par de horas. Sin embargo, lleva cierto tiempo dominar el “napping”.
  4. Desarrollar rutinas: La rutina siempre ayuda en las labores del día a día. Si se quieren sumar más movimientos a la vida cotidiana, lo mejor es automatizarlos. Una opción es pararse sobre una sola pierna mientras se espera el café, por ejemplo. Esto fortalece la musculatura del pie, tiene un efecto positivo en los músculos profundos de la espalda y ayuda a ejercitar el equilibrio.
  5. Beber agua: también debería formar parte de la rutina tomar líquido suficiente, es decir, al menos 1.5 litros por día. Un buen inicio puede ser tomar un vaso de agua durante cada pausa.
  6. Tomar el ejemplo de los fumadores: Por supuesto que no se trata de fumar, un hábito nocivo para la salud. Pero hay algo que los fumadores hacen bien: cada tanto salen un ratito y conversan con otras personas. Lo ideal es copiar esta pausa y el hábito social, aunque sin fumar.
  7. No presionarse demasiado: Quien siente que está bloqueado no debería obligarse a seguir trabajando. Mejor es dar una vuelta, hacerse un café o quizá escuchar incluso un poco de música. La idea es despejar la mente para salir del estado de concentración permanente. También puede ser de ayuda hacer un poco de orden: limpiar el escritorio, seleccionar documentos o chequear la lista de cosas que hacer.

 

Muchas personas pierden el hilo durante la pausa y luego les cuesta volver a engancharse con el trabajo. Por eso, los especialistas recomiendan dejar una tarea casi lista, pero no del todo, antes de tomarse la pausa, de modo de poder volver a conectar rápidamente con el trabajo cuando se vuelve al escritorio. Lo mejor es dejar los documentos abiertos durante la pausa. Así se sabe exactamente por dónde retomar al regresar.