Huehuetenango

Los secretos del Profe Chico para que la sociedad retome los valores

El espíritu de motivación para mantener una vida en la que se reconozca que ser guatemalteco es un orgullo y la ayuda al prójimo distinguen al profesor jubilado Francisco Martín Carrillo, de 58 años, conocido como profe Chico, quien promueve  en Huehuetenango valores en jóvenes para luchar por un mejor país.

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Profe Chico confía en que la juventud puede enderezar el futuro del país. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo).
Profe Chico confía en que la juventud puede enderezar el futuro del país. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo).

Con orgullo luce el traje de  su pueblo Natal, Todos Santos Cuchumatán, y sin tapujos habla de las debilidades del Estado y de los pobladores, reflejo de la sociedad actual.

¿Quién es el profe Chico?

Soy una persona con visión, me desvelo en las noches por pensar en Guatemala y ver qué acciones puedo hacer para poner mi granito de arena. Durante 25 años fui maestro y en ese tiempo tuve grupos de hasta 110 alumnos y eso no me impidió hacer bien mi trabajo. Creo que todos podemos aportar para tener una mejor familia, comunidad, un mejor municipio y desde luego, cada uno construimos el país que tenemos.

¿Qué piensa de la lectura?

Es un arma súper poderosa, una persona puede tener mucho dinero pero de nada sirve si no tiene inteligencia porque a través de la lectura uno viaja en el tiempo, conoce lo inimaginable, uno se superar y entiende teorías.

La lectura yo la sigo promocionando porque brinda inteligencia. Los niños que desarrollan ese hábito pueden escribir correctamente y si todos lo hacemos, automáticamente Guatemala sale de su estancamiento.

Los pueblos que leen son progresistas, por eso debe ser en sintonía nacional, no basta que sean unos cuantos sino todos deben hacerlo, del norte al sur, oriente y occidente, para hacer la diferencia.

Huehuetenango tiene 145 mil 800 analfabetas...

Cuando escucho esos datos reflexiono sobre los esfuerzos aislados que se hacen para atender a toda la población, no han sido suficientes, es necesario detectar dónde están e impulsar programas efectivos para que salgan de su ignorancia. Estas actividades deben hacerse con amor de guatemalteco.

Me da tristeza ver cómo el país está en el antepenúltimo lugar de analfabetismo, el único país que nos gana es Haití. 

La corrupción dentro de los programas, la falta de transparencia hace que el trabajo se haga de forma mediocre. Por el contrario, es motivante ver historias de personas de 80 años que terminan de estudiar.

¿Qué siente cuándo no se refleja ese amor a la patria?

El problema del guatemalteco es no tener amor al prójimo, el niño o el vecino. Si yo estoy bien los demás no me importan. Esa idea debe cambiar para tener una visión distinta. Sin embargo, no nos importa si la educación está mal, si la salud está mal, si no se lee, no nos interesa.

Yo estoy seguro que ese gran ejército, que tiene un poder en los niños, como son los maestros, si hacen su trabajo como debe ser haría los cambios que se necesitan.

Los docentes deben promover la lectura, un trabajo integral con padres de familia, autoridades comunitarias, municipales y el propio Gobierno.

Si dejamos de criticar para unirnos en la búsqueda de soluciones a los problemas que hunden el país podremos avanzar en mejorar el espíritu y cambiar una mente tradicional por una propositiva.

¿Por qué cree que los guatemaltecos son indiferentes? ¿Cómo se supera?

Todo es material. Si tengo casa ahora busco un carro, un negocio o tener más propiedades, pero se deja por un lado lo humano. Por ello creo que necesitamos que nos inyecten energía, positivismo, deseos de cambiar, como una ola nacional en la que cada guatemalteco se sume para mantener una bandera azul y blanco de lucha por nuestro país.

¿Qué tipo de acciones pueden marcar una diferencia?

El entusiasmo por la vida. Hay que tener actitud positiva, la persona al iniciar su día con su comportamiento puede transmitir esa energía para contagiar a otros y de esa manera formar esa ola.

Ya basta de quejarnos, de decir que no podemos, que no tengo recursos, que no hay trabajo, siempre hay algo que se puede hacer, estemos donde estemos. Si enarbolamos ese patriotismo por Guatemala seguro tenemos resultados.

¿Por qué cree  que los guatemaltecos no sienten amor por su país?

Hay mucha envidia, pereza, egoísmo y se ve en cualquier ámbito. Por ejemplo, cuando alguien gana, se supera o sale del abismo nos da coraje y desarrollamos sentimientos de envidia y quisiéramos que le fuera mal, lo que es incorrecto.

Deberíamos de sentirnos felices porque nuestro vecino ha mejorado y pensar que si lo logró nosotros también.

Otro aspecto negativo son los intereses personales. Cuando tengo mi casa, mi carro y mi trabajo y lo demás no me importa.

El peor problema de Guatemala es la desunión, en lugar de unirnos para hacer grandes cosas todos hacen un poquito para beneficio personal. A eso se suma la corrupción que tanto daño  ha hecho al país.

¿Qué piensa acerca de las personas con capacidades especiales?

Es mínimo el presupuesto para atender sus muchas necesidades. El grupo con discapacidad es muy alto, supera los dos millones de personas. Ellos necesitan inclusión, que sean visibilizados, lamentablemente no es así.

Las personas olvidadas y de extrema pobreza son las que menos reciben ayuda. Las injusticias ocurren porque se atiende a quienes tienen posibilidades.

En Huehuetenango hay unas 20 mil personas con discapacidad, debemos enfocar nuestra atención a ellos, en particular a los huérfanos.

¿Cómo generar esos cambios de los que usted habla?

La medicina llega a última hora o en algunos casos ni a última hora. Llevo años de promover positivismo en jóvenes, pero me pregunto cuántos diputados, gobernadores o presidentes han llamado a la cordura para que luchemos por alcanzar nuestras metas.

Prevención, prevención, prevención. Eso puede hacer la diferencia y evitar tragedias como la ocurrida en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción. No tenemos que esperar a que hayan muertos para entonces reflexionar y salir a protestas, hagamos cada uno nuestra parte .

El maestro Francisco Martín Carrillo busca que Guatemala sea un país mejor. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo).
El maestro Francisco Martín Carrillo busca que Guatemala sea un país mejor. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo).

Podemos hacer grandes cosas desde los vecinos hasta las autoridades de alto nivel, sin corrupción, para transformar nuestra sociedad.

Para mí es esencial dar amor, cariño, una sonrisa y respeto a las personas para dejar de ser materialistas en términos generales.

¿Qué piensa de los  4.5 millones de desempleados?

Los chapines somos creativos por eso se debe utilizar ese recurso, con una pequeña cantidad de dinero puede iniciarse un emprendimiento, hay personas que esperan un gran trabajo porque son profesionales debemos aceptar lo que venga lo que haya, lo importante es generar.

Cada uno tiene un potencial y debemos aprovecharlo porque si esperamos a que nos llamen para el puesto soñado puede ser que se nos acabe la vida.

¿Qué opina sobre la contaminación en el país?

Solo en Huehuetenango hay más de 250 basureros clandestinos y eso se puede cambiar siempre y cuando las autoridades, en conjunto con la población, limpien. La contaminación es exagerada en todos lados.

¿Por qué promueve el deporte?

Uno de los temas que he trabajado después que quedé con discapacidad hace 20 años, al ya no poder trabajar, fue el deporte. Me hizo caminar dos pasos hasta varios kilómetros, el asunto es básico para que el cuerpo esté dispuesto a trabajar con más ganas.

Nosotros corremos por una mejor calidad de vida. Vamos a eventos a todos los departamentos, incluso hemos llegado a otros países como México, donde con orgullo sacamos las banderas, del país y del departamento.

Todos debemos hacer ejercicio porque eso es salud. Formamos el grupo Running Team Huehue, que hace labor social combinada con   actividades físicas. Con mucho orgullo representamos a nuestro departamento porque es grande y debe hacer la diferencia.





Más allá de la docencia

  • Francisco Martín Carrillo, 58 años, es maestro de enseñanza media, originario de  Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango.
  • Impartió clases durante 25 años. Ha integrado diversos comités y  organizaciones en las que a ejercido diferentes cargos.
  • Es representante de pueblos mayas en el proceso de la reforma educativa.
  • Se ha destacado como conferencista en diversos eventos dentro y fuera del país.
  • Es promotor de la lectura, marimba y danzas tradicionales.
  • Hace 20 años, por una enfermedad, dejó de trabajar y para su rehabilitación caminaba hasta dos kilómetros, por lo que ahora promueve el atletismo.