Revista D

¿Qué endulzante le pongo?

Cada vez que se decide consumir  una bebida, un café, por ejemplo, la pregunta es: ¿con qué y con cuánto la endulzo?

Por Roberto Villalobos Viato

Sí que se necesita lo dulce en la vida. En el café, en los refrescos, en la gastronomía. En casi todo.

Pero mucha dulzura también puede llegar a ser un “trago amargo” para la salud. De acuerdo con varios estudios científicos, el abuso en el consumo de endulzantes aumenta el riesgo de tener sobrepeso o desarrollar obesidad y diabetes tipo 2.

Edulcorantes

De estos hay una gran cantidad. Pueden ser naturales —sacarosa, fructosa, lactosa, glucosa y maltosa, por ejemplo— o artificiales —sacarina, aspartamo, sucralosa, acesulfamo-k, ciclamato, taumatina y neohesperidina, entre otros—, de alto o bajo valor calórico, y que se emplean de forma individual o en combinaciones.

Para acaramelar la vida se ha experimentado con diversos productos. El azúcar, sin duda, es el más empleado. “Es necesario para el buen funcionamiento del organismo, ya que aporta calorías. Lo malo es abusar en su ingesta”, declara Miguel Ángel Marín, director del Patronato del Diabético de Guatemala.

Luego aparecieron los edulcorantes sintéticos, que están en la mira de la ciencia por sus posibles efectos secundarios.

Un estudio del Instituto Weizmann de Rehovot, de Israel, demostró en ratones de laboratorio que la sacarina, el aspartamo y la sucralosa modifican las bacterias de la flora intestinal, lo que genera intolerancia a la glucosa, que es una señal en el desarrollo de la obesidad y la diabetes.

La investigación, sin embargo, no está exenta de polémica, ya que se dice que no sucede lo mismo en humanos.

Se han llevado a cabo evaluaciones científicas de varios tipos, pero no se han logrado consensos. Así que la mejor recomendación, de acuerdo con Marín, es llevar una dieta balanceada, sin excesos, mucha actividad física y leer las etiquetas de todos los productos.

Azúcar

Se extrae de la caña, de la remolacha y del maíz. No tiene valor nutritivo, pero aporta calorías, las cuales producen energía.

Un gramo brinda cuatro calorías —una cucharadita tiene entre 16 y 20—. Una persona sana, en promedio, no debe exceder en su dieta el consumo de 240 calorías diarias provenientes de la sacarosa, que es lo mismo a seis cucharadas de azúcar y dos frutas. Hay que tomar en cuenta que la mayoría de alimentos contiene azúcar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar los 25 gramos diarios. En cualquier caso, lo mejor es moderar su consumo, ya que el exceso produce sobrepeso y la posibilidad de desarrollar diabetes.

Morena

También se le llama cruda, pues tiene más fibra que la refinada, pero endulza menos.

Normal y blanca

Lleva procesos de clarificación y refinamiento que podrían dañar la salud.

Legislación

En Guatemala, el azúcar debe estar fortificada con vitamina A.

A los diabéticos

Se les recomienda la sucralosa o fructosa; esta última, procedente de las frutas, pues no necesitan grandes cantidades de insulina para procesarla. Sin embargo, cada paciente debe consultar a su médico.

Estevia

La Stevia rebaudiana es una planta nativa de Sudamérica, en particular de algunas regiones de Paraguay, Brasil y Argentina. Es hasta 300 veces más dulce que el azúcar. Es útil para quienes buscan endulzar alimentos o bebidas sin incrementar su valor calórico ni su índice glucémico.

La planta, sin embargo, debe pasar por procesos químicos para que pueda ser empleada en alimentos o bebidas. Así que, pese a las promesas de mercadeo de la industria, los expertos refieren que la estevia comercial no es ciento por ciento natural. De hecho, algunos estudios indican que tiene sustancias que pueden provocar infertilidad.

Fructosa

Es una forma de azúcar que se encuentra en las frutas y en la miel. Aporta cuatro calorías por gramo. Los expertos, sin embargo, indican que la fructosa comercial no es recomendable, pues se metaboliza en el hígado, lo que provoca resistencia a la insulina y aumenta el colesterol y los triglicéridos.

Sacarina

Se empezó a emplear durante la escasez de azúcar de la Primera Guerra Mundial. Es de 300 a 500 veces más dulce que el azúcar. La recomendación de ingesta diaria máxima se establece en los 5 cinco miligramos por kilogramo de peso corporal.

Acesulfamo-k

Es hasta 200 veces más dulce que el azúcar. Se le emplea bastante en las bebidas carbonatadas y en medicamentos. Su ingesta diaria, según la OMS y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) no debe pasar de los 15 miligramos por kilo de peso corporal.

Aspartamo

Se obtiene de la mezcla del ácido aspártico y la fenilalanina. Endulza entre 160 y 200 veces más que el azúcar.

Es el edulcorante de peor fama, pues estudios aseguran que aumenta la insulina y la glucosa en la sangre. Otras investigaciones, sin embargo, indican que su consumo es seguro, siempre y cuando sea moderado. Algunos, por ejemplo, aconsejan una ingesta diaria que no sobrepase los 40 miligramos por kilogramo de peso corporal.

Ciclamato

Suele estar en gran cantidad de bebidas y alimentos; es entre 30 y 50 veces más dulce que la sacarosa. De acuerdo con la OMS, el consumo diario no debe exceder los 11 miligramos por kilo de peso corporal.

Sucralosa

Es hasta 600 veces más dulce que el azúcar. Su ingesta diaria debería llegar, a lo sumo, hasta 15 miligramos por kilo corporal.