Opinión

Ventana

Alguien sabe

Rita María Roesch

Rita María Roesch

El pasado 6 de julio asistí a la conferencia de prensa que se realizó en la Fundación Sobrevivientes para rememorar la desaparición y muerte de Cristina Siekavizza, “…una joven madre más que es asesinada por su pareja en el seno de su hogar”, expresó su padre, el honorable Dr. Juan Luis Siekavizza. En esta fecha se cumplen ¡6 años!, 2,192 días de su femicidio, ¡y la justicia no llega! La empleada doméstica, Olga Petrona Say, quien trabajaba en casa de Cristina, declaró en la fiscalía que Roberto Barreda de León la asesinó a golpes y luego se llevó el cadáver en su vehículo. ¿Dónde la enterró? Este es un punto medular del caso.

Miles de guatemaltecos que hemos acompañado a la familia Siekavizza desde el inicio de la desaparición y muerte de Cristina sabemos que alguien sabe dónde se encuentra su cuerpo. El MP ha realizado más de 200 búsquedas sin éxito. Le pedimos a esa persona que sabe, que por el bien de Roberto José y María Mercedes, los hijos de Cristina, por sus padres y hermanos, por Guatemala, porque el índice de femicidio es tan alto que el caso de Cristina se ha convertido en un símbolo de nuestra triste realidad, ¡se atreva a denunciar qué hizo Roberto Barreda con el cuerpo! Alguien tuvo que acompañarlo. Alguien le ayudó a desaparecer el cuerpo. Si recordamos los hechos de este caso paradigmático, Roberto Barreda huyó del país llevándose consigo a los niños en agosto del 2011. Durante dos años se le buscó sin descanso hasta que se descubrió que se encontraba en Mérida, Yucatán. El descubrimiento ocurrió gracias a una persona de buena voluntad que, primero llamó a Fundación Sobrevivientes (FS) y luego, vía el correo electrónico, mandó fotos y la dirección donde vivía Barreda de León con los niños. Cuando fue capturado, por la policía mexicana, este portaba documentación falsa. Se identificaba como Carlos Roberto Barreido Villarreal. La denuncia de este noble informante cambió para siempre el destino de Roberto José y María Mercedes, quienes desde entonces viven bajo el resguardo de sus abuelos maternos.

Si la persona que sabe dónde se encuentra el cuerpo de Cristina lo denuncia, acabará con la agonía que padece estoicamente la familia Siekavizza. Cristina será dignamente enterrada. Finalmente la familia cerrará el duelo. “En otros casos de femicidio, en poco más de un año se ha logrado emitir hasta la condena”, dijo Norma Cruz, de Fundación Sobrevivientes. “La justicia nos ha fallado”, manifestó María Fernanda Gallegos, de Voces por Cristina, “desde el inicio, el caso ha padecido de litigio malicioso y tráfico de influencias. No olvidemos que Roberto Barreda de León es el hijo de una exvicepresidenta de la Corte Suprema de Justicia”. La última “zancadilla” para detener el proceso a juicio fue en febrero de este año 2017, cuando la Corte de Constitucionalidad (CC) dejó sin efecto la resolución emitida, en diciembre del 2015, por el juez de Mayor Riesgo B, Miguel Ángel Gálvez, de enviar a juicio a Roberto Barreda por femicidio. La CC ordenó al juez Gálvez ¡repetir la fase intermedia! De los cinco votos, tres magistrados favorecieron a Barreda: Dina Ochoa, Henry Comte y María de los Ángeles Araujo. Los dos magistrados que votaron en contra fueron María Consuelo Porras y María Cristina Fernández. Razonaron su voto argumentando que la defensa de Barreda no agotó todas las fases del proceso y lo resuelto por el juez Gálvez está conforme a la ley, apegado a Derecho. Los abogados de Barreda de León temen que si se llega a debate las pruebas del MP evidenciarán el crimen. “Aunque los teléfonos se silenciaron, concluyó Juan Luis, “no hay desánimo. Por el contrario, mantenemos la firme confianza en que encontraremos a Cristina”.

“Esperamos el milagro del noble informante”, agregó el Clarinero.