Opinión

Liberal sin neo

Cumpliendo el contrato social

Fritz Thomas

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Fritz thomas Gobierno

La teoría contractual de gobierno establece que renunciamos a tomar la justicia en nuestras manos, entregamos parte de nuestro patrimonio al gobierno y le cedemos el monopolio de la violencia y coerción, a cambio de que nos proteja y garantice ciertos derechos.

Hace algunas semanas estuvo en Guatemala, para dictar conferencias, el economista y escritor Randall Holcombe. Admiro su trabajo y tengo el privilegio de conocerlo. En particular, me gusta un ensayo suyo titulado Government: Unecessary but Inevitable (2004) (Gobierno: Innecesario pero inevitable). Este ensayo no se propone examinar las diferentes funciones del gobierno, sino arbitrar una discusión entre los defensores de la libertad como máximo valor, sobre la deseabilidad del gobierno limitado. Mises, Hayek y Friedman, máximos académicos defensores de la libertad en el siglo XX, proponían un gobierno limitado, para proteger la libertad individual en un estado de Derecho. Holcombe cita a Mises cuando advierte sobre los peligros del gran gobierno: “La tarea del Estado consiste única y exclusivamente en garantizar la protección de la vida, la salud, la libertad y la propiedad privada, contra ataques violentos”. Mises, dicho sea de paso, no defendía el liberalismo por la libertad como tal, sino por considerar que era la mejor forma de alcanzar el bienestar general. Incluso Ayn Rand, con su filosofía objetivista, visualizaba la necesidad de un gobierno limitado, para proteger la libertad.

En contraposición a la idea de gobierno limitado, hacia el último cuarto del siglo XX, muchos libertarios, apuntalados, entre otros, por Murray Rothbard —quien fuera discípulo de Mises— proponían la “anarquía ordenada” como la única forma de organización social compatible con la filosofía libertaria. El propósito de Holcombe en este ensayo es demostrar la imposibilidad de la llamada anarquía ordenada —ausencia de gobierno— y defender la idea liberal clásica de gobierno limitado.

Para Holcombe, la discusión a favor de la ausencia de gobierno es un argumento estéril; aun cuando se considerara indeseable o innecesario, es inevitable. El autor no es partidario de teorías contractuales; los gobiernos no fueron creados para promover el bienestar de las personas, sino impuestos y mantenidos por la fuerza, con el fin de extraer recursos de los gobernados hacia los gobernantes. El argumento central de Holcombe es que en ausencia de gobierno, o en presencia de uno muy débil, grupos depredadores se impondrán por la fuerza y crearán un gobierno para extraer recursos de los gobernados. Dado que es inevitable, si las personas se organizan para crear un gobierno como medida preventiva, pueden diseñar uno que pudiera ser menos depredador del que fuera impuesto con violencia. Quizás esta es una de las bases de la democracia republicana constitucional.

La discusión de Holcombe me viene a la mente por el estado de cosas en el país de la eterna primavera. El Estado se organiza, antes que nada, para proteger a la persona y a la familia, que es la base de la sociedad. Frente a esta obligación y principal justificación para extraer recursos de la población de manera coercitiva, todas las demás funciones palidecen y carecen de legitimidad. Un gobierno no tiene legitimidad para hacer nada, mientras no pueda cumplir con su responsabilidad más elemental, proteger a la población contra la violencia y la extorsión. Mientras en el Congreso se discute sobre cómo el gobierno pretende gastar miles de millones de quetzales extraídos de los tributarios, es conveniente tener en mente el cumplimiento de lo fundamental.

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