Opinión

Pluma invitada

Niños guatemaltecos conocieron Italia

Jaime Córdova Palacios

Jaime Córdova Palacios

Criaturas en el mundo sufren constantes y horribles tragedias que impactan en lo más profundo del corazón de los habitantes de este enloquecido planeta. “Llora sangre” ver cómo miles de  pequeños huyen, claman auxilio, corren, gritan, lloran y buscan escondites para evitar ser víctimas inocentes de repudiables actos, pero mueren sin piedad  abatidos por bombas terroristas en Siria y en otras naciones involucradas en malditas guerras, así como perecen por hambruna y extrema pobreza en África.

Aquí en Guatemala, por supuesto, la situación no es halagadora para muchos infantes que padecen de manera extrema por miseria, hambre, abandono, falta de protección, cariño y seguridad estatal, macabros acosos y abusos familiares y particulares de toda índole, severas e incurables enfermedades que los obligan a permanecer de por vida en camas o sillas de ruedas, supuestos favores de criminales que los obligan a abandonar sus hogares, caer en vicios y delincuencia, sin parcial o mejor destino al que tienen absoluto derecho como seres humanos. Total y absoluta debacle, de la cual muchos posiblemente nunca pueden escapar.

Sin embargo, personas de buen corazón y entidades altruistas benefician desde hace mucho tiempo y de manera callada a elevada cantidad de desdichados pequeños con futuro incierto, brindándoles extraordinario apoyo moral, cariño, alegría, besos, abrazos, diversión, comida, regalos, fiestas, piñatas, educación y ayuda económica, para soslayar en parte su afligido calvario, víctimas inocentes de tan graves perjuicios que marcan severas huellas en sus vidas.

Hace algunos años hubo un programa de intercambio infantil escolar entre Italia y Guatemala que brindó felicidad y dejó huellas imborrables en los corazones de muchos menores chapines pobres, promovido por el periodista italiano Tommaso Alimelli, jefe de la sección deportiva de Diario Gruppo Corriere, de aquella nación europea, y por su paisano Moraldo Adolini, quien había venido antes al país, presidiendo una delegación de niños y padres italianos para conocer el fervor religioso, tradiciones, folclor, alfombras, colorido y artesanías de la Semana Santa.

Niños chimaltecos, hoy jóvenes y adultos profesionales, tuvieron la oportunidad de recibir calor humano durante un mes en hogares italianos y visitar bellas e históricas ciudades como Roma, el Vaticano, Venecia, Florencia, Nepi y Viterbo, entre otros atractivos lugares de esta reconocida franja europea como El Coliseo, el Palacio Municipal, museos y demás centros culturales, artísticos y populares, cuando aquí en Guatemala ni siquiera habían podido conocer su propio departamento, la ciudad capital y otras provincias.

Única, ejemplar e inolvidable brecha, la cual comentan constantemente, nunca jamás podrán olvidar.

Este colega visita anualmente Guatemala, aprovechando sus vacaciones, siendo su ferviente meta quedarse a vivir y morir en esta bella tierra del quetzal y de la eterna primavera, según su propia expresión, especialmente en Chimaltenango, donde dice recibir siempre cariño, amistad y franca hospitalidad de colegas, amigos y familias que lo aprecian, luego de obtener su jubilación, actualmente en proceso, y superar efectos de grave enfermedad cancerosa que supera afortunadamente.

Tomasso Alimelli ha sido homenajeado por la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG), en donde ha estado presente en programas especiales, publicado artículos en su revista trimestral y jugado en varias ocasiones con el equipo de futbol Reporteros APG; por Cronistas Deportivos Guatemaltecos (CDG); la revista Prensa Chimalteca y la Cena de los Campeones, impulsada anualmente por el periodista Gustavo Velásquez.